…y me lo follo cuando quiero…

by guarever

Mundo Gatuno

A veces tengo dudas sobre si hago lo correcto, contando mis movidas y pajas mentales de manera pública, mediante este blog. En ocasiones he contado cosas que igual ahora no contaría, aunque salvo uno o dos posts muy concretos que he protegido, no he borrado nada de nada. Está todo aquí, para uso y disfrute del mundo mundial. No soy un personaje de notoriedad pública, por lo que no tengo ninguna reputación que mantener, ni nada por el estilo. Además, creo, con toda sinceridad, que lo que escribo no es de gran interés, salvo para mí, y puntualmente, algún post concreto le puede valer/ayudar/alegrar/enfadar/guarever a alguien en particular, pero en definitiva, no soy un ídolo de masas. Ni pretendo serlo. Desde el primer día pretendí que este blog fuera una especie de notepad personal, donde poder soltar las mierdas que me ocurren. Cuando estoy de buen rollo cuento tonterías con algo de sentido, y cuando estoy agobiado, pues cuento tonterías sin mucho sentido, que me ayudan a aclararme o a ahorrarme pasta en psicoanalistas. No hay más.

Hace algún tiempo ya me planteé el hecho de que exponer públicamente parte de mi vida podría ser un problema. Pensé incluso en abrirme otro blog anónimo, y que si me encontraba alguien, no supiera nada de mí. Pensé en hablar libremente de sexo, de relaciones, de política, de TODO, sin pelos en la lengua. Mi decisión fue seguir contando lo que me daba la gana, pero eliminar toda posibilidad de asociarme a este blog, es decir, la mayoría de vosotros sabéis quien soy yo, pero una persona que se encuentre aleatoriamente mi blog no podrá deducir quien soy, al igual que alguien que me conozca a partir de ahora, no podría saber que este blog me pertenece a mí, Ramón García Perurena, con DNI 123456789…. Imaginaos que el día de mañana tengo una entrevista de trabajo, y mi posible empleador intenta averiguar quien soy, difícilmente podría asociarme a todo este montón de mierda en forma de palabras. Bueno, hay un mínimo resquicio, pero hay que ser muy hábil para encontrarlo ;) Imaginaos que Bill Gueits desea darme un puesto de consejero delegado en Mocosoft, y lee alguna de mis estupideces… Qué sería de mi prometedor futuro profesional??? No, por favor, evitemos el desastre…

Otra cuestión que me preocupa es que, tras 3 años con el blog, ha ido apareciendo y desapareciendo gente en mi vida, que saben de la existencia de este blog, y por tratar de no dañar a nadie o tener remordimientos sobre lo que diga o deje de decir, me cuesta contar algunas ideas, pensamientos, reflexiones, experiencias y otras barbaridades. Este blog es mío, y digo lo que quiero, pero si lo que digo afecta a más personas, pues ya no es sólo mío, y hay que obrar en consecuencia, pues si no, me como la cabeza. Si resulta que mi primo es epiléptico y lee mi blog, pues ya me corto, y no publico una entrada hablando de los epilépticos. O si mi pareja de hace 5 años está gorda y lee el blog, me puede suponer un problema hablar de los gordos con total libertad. O si mi vecino es bizco, y escribo un post de mucha risión, donde me meto con los bizcos, pues igual se ofende.  O si hablo de las relaciones de pareja, lo que diga puede ofender/condicionar a mis parejas, pasadas, presentes y futuras. Y así, una larga sucesión de casos y posibilidades. Por eso, a veces me autocensuro, o mido mis palabras tanto que puede que se pierda el mensaje original.

Para rizar el rizo, existe una persona de por ahí, que cuenta cosas sobre mí (que no mías, que es muy distinto), lo cual me puede afectar indirectamente, y lo que más me perturba, parece afectar a otras personas. Me planteé la posibilidad de pedirle que dejara de hacerlo, pero pienso que si ya me parece cuestionable mi propia autocensura, pedirle a alguien que se autocensure es una contradicción en toda regla. Ante todo, rijámonos por la coherencia. Así que en aras a la libertad de expresión, he decidido que si se trata de un blog personal, tengo todo el derecho a contar mis experiencias y opiniones personales, que para eso son mías. Intentaré ser lo más asertivo posible, pero nunca censurarme. Y el mundo mundial puede hacer exactamente lo mismo, siempre que mantenga el respeto. (Y se hace. Y se agradece). Por tanto, voy a contar lo que me rote, y a dejar que todo el mundo cuente lo que le rote. Que para eso se trata de un blog personal. Pues eso, como decía el chiste, “el blog personal es mío, y me lo follo cuando quiero…”