Wannabe costaricense..

by guarever

Wannabe total...

(Nota: Procedemos a iniciar una serie de post temáticos referentes a la calidad de vida, y al disfrute máximo de la misma, como siempre, con el rigor científico-rellenístico que me caracteriza. Se complementa con esta entrada)

Acabo de tener una discusión en el curro a raíz de un comentario mío, que decía que en algunos países subdesarrollados, o en vías de desarrollo, gran parte de la gente tiene mayor calidad de vida que en muchos países “ricos”. Como era de esperar, alguien ha saltado a mi cuello cual vampiro, diciendo que estaba “flipao”. Ante eso, no puedo más que decir que, el hecho de que esté flipao, no impide que pueda tener razón ;). Allá voy.

Creo, sinceramente, que vivimos en una sociedad (como siempre: occidental-capitalista) de mierda. Tenemos valores muy discutibles (consume, compite, destruye, y muere), que hacen que la vida en sí no tenga mucho valor. Tiene más valor lo material que lo espiritual o humano. Y por tanto aplicamos esa escala de valores a todo. Es decir, la vida vale a razón del dinero que generas, tienes, gastas o disfrutas. Ergo, la calidad de vida se traduce en cosas materiales. Por supuesto, estoy totalmente en desacuerdo con estos valores. La vida, y sobre todo, la calidad de vida no se mide en dinero ni en cosas materiales. Mi forma de ver las cosas me dice que la calidad de vida se traduce en cómo disfrutas de tu tiempo libre, o mejor dicho, si puedes disfrutar de tu tiempo libre de la manera que te gusta. Con esta premisa, parece que en estos países capitalistas, la mayoría de la gente no tiene una gran calidad de vida, pues a pesar de tener ciertos recursos materiales (muchas veces innecesarios), no disponen de tiempo libre para disfrutar de su gente, de sus hobbies, o de sus objetos materiales. En cambio, en países con economías menos desarrolladas, menos competitivas, menos consumistas, disponen precisamente de lo que carecemos aquí, es decir, tiempo libre.

Ante esto, podemos verlo de dos maneras distintas: la primera es qué, desde el punto de vista objetivo, es mejor tener las coberturas y oportunidades que tenemos en estos países occidentales, que no tener opciones, y vivir sin expectativas laborales, formativas y de ocio de los países subdesarrollados. Es lo mejor de esta sociedad: puedes hacer un montón de cosas. Con mucho o poco dinero. Con amigos o sin amigos. Laboralmente, formativamente, ociosamente… Pero, dentro del juego que permite tener estas oportunidades, está la variable dinero/trabajo, que como dije el otro día por ahí, sirve para conseguir momentos de ocio de mayor calidad (no desarrollaré esto mucho más, pues tengo otro post mental pendiente con esto). Y por tanto, la paradoja es no tener el tiempo para poder hacer lo que realmente te gusta. Analizado así, esta sociedad es tramposa hasta la médula, salvo para ciertos afortunados. En cambio, en algunos países “menos afortunados”, tienen mucho tiempo libre, tienen los recursos básicos relativamente cubiertos, y tienen un mínimo de ocio garantizado (sexo, drogas y alcohol. Quien necesita más?? ;) pero no tienen nuestras oportunidades… económicas.

Para que no digáis que pienso las cosas a la ligera, os ampliaré esta visión mía propia, subjetiva y personal. Creo que en la mayoría de los países subdesarrollados la gente no se muere de hambre. Ni en gran parte de África, ni de Sudamérica, ni de Asia, que son las zonas más castigadas económicamente (y pobladas!!). Aunque es cierto que según en qué zonas del mundo, la vida puede ser una mierda, la mayoría de los africanos no comen piedras, ni tienen que quitarse moscas de los ojos. Ni la mayoría de indios no son “intocables” que viven de la caridad (por ejemplo). El problema es que en muchos casos son sociedades occidentalizadas (que no occidentales) que ven nuestra tele, y ven nuestras pelis, y quieren ir en bemeuves, y ser parises jilton y cristianos ronaldos. Y lo peor, es que muchas veces creen que en los países occidentales TODOS vivimos genial, somos ricos y famosos, al igual que pensamos que todos los árabes son talismanes talibanes. Y no es cierto, ni de lejos. Han adoptado nuestros valores consumistas y no tienen qué consumir (ni como pargarlo, claro), lo cual genera desencantos, y deseos de mejora (algo más que respetable, por supuesto). Pero esos desencantos no son distintos a los que podamos tener aquí, en sociedades “ricas”, que además sufrimos estreses, nos endeudamos más (de manera incomprensible), nos frustramos más, nos deprimimos más, nos morimos solos, etc, etc.

Por esto, creo que según qué países, en los que las sociedades no están demasiado corrompidas, ni la situación general es caótica, la calidad de vida puede ser muy superior a la nuestra. Como ejemplo sencillo de entender lo que digo, los índices de calidad de vida señalan que la nuestra (espanis pipol) es superior a la de la mayoría de países nórdicos y centro europeos. Y en según que aspectos básicos para medir la fortaleza de un país, estamos a mil millas de desventaja frente a ellos (renta per cápita, nivel educativo, ventajas sociales, etc…). Así qué, como me dé el punto algún día de estos, me voy a Costa Rica, que los mileuristas de allí deben vivir mejor que nosotros, sin duda.