Tiempo “invertido”

by guarever

University....

Recuerdo que durante mucho tiempo, algunas de las decisiones que tomé en mi juventud me han provocado muchas contradicciones. La decisión que más marcó mi época veinteañera fue la de dejar la Universidad. Pensé que no podía acabar la carrera que había escogido (Historia) en un tiempo razonable, pues eso implicaba seguir viviendo con mis padres y dependiendo de ellos. Realmente sí podría haberla acabado en un tiempo relativamente razonable, unos 6/7 años, pero no podía permitirme el lujo de no encontrar trabajo cuando la acabase, pues ya por entonces se intuía que habría tenido que hacer un máster después, o hacer el CAP+ oposiciones a seño (como el 80% de licenciados en Humanidades). Y tampoco podía permitirme llegar a los 30 con unos bastos conocimientos de Historia, pero sin un presente y/o/u futuro relativamente aceptable. Llamadme visionario, (que no lo era. Ni lo soy), pero entendí que esa iba a ser mi situación. Y el tiempo no me ha dado la razón, porque igual mi vida hubiese sido distinta a la mayoría de los estudiantes “humanitarios”, pero por una cuestión meramente estadística, lo más probable es que hubiese sido así, como podemos observar hoy día. El caso es que decidí dejar la carrera, y ponerme a currar temporalmente, para retomar otros estudios al curso siguiente. Por una serie de casualidades y decisiones propias, no seguí estudiando a los 20 y desde entonces (hace ya más de 12 años) he estado trabajando en mil historias.

Tras muchas vueltas laborales en mi vida, y ahora tengo una profesión, pues mientras trabajaba, me he formado en paralelo hasta alcanzar un nivel determinado que me permite decir que tengo una profesión específica bastante válida. En concreto tengo dos ciclos formativos de Grado Superior, a los que les he sacado un gran provecho, creo yo. Pero no he terminado una carrera, a pesar de haber empezado 3 distintas (loooong story), algo que durante bastante tiempo he considerado como una carencia. Además,  mientras yo he trabajado (y estudiado en los últimos 4/5 años), otr@s amig@s sí han estudiado en la Universidad, lo cual, durante mucho tiempo me ha dado cierta envidia. Más allá de esa manía española de la titulitis, creo que el entorno universitario es magnífico para aprender a fondo ciertas cosas que de otro modo no podrías aprender. Y si tienes la suerte de asistir a clase de alguna de las auténticas eminencias en ciertas materias que hay en nuestras Universidades, lo que puedes aprender con ellos es realmente impagable, sobre todo en la rama de Humanidades (aunque soy informático, mi formación básica y mi manera de ver la vida está basada en las Ciencias Sociales). Por otro lado, que es precisamente lo que más envidia me daba antes, el mundo estudiantil te da mucho tiempo libre (incluso aunque seas un ratolín  de biblioteca), y en ese tiempo libre, además de intentar ligar con Erasmus suecas o italianos, puedes leer mogollón, ver mogollón de pelis, viajar mucho, y en definitiva, aprovechar ese tiempo para hacer muchas actividades, sobre todo culturales. Y yo, en mis twenties, trabajé como un negro mulato en algunos curros que no me molaban nada, en los que me cansaba bastante, que me dejaban poco tiempo para mí. Y sí tenía mis momentos culturales, pero eran pocos, tanto por el entorno de aquella época, como por las propias ganas que me dejaba el curro. Conforme he ido creciendo, he mejorado mi vida laboral, y entre esa experiencia y mi posterior formación, tengo un curro aceptable (que por cierto voy a dejar la semana que viene. Ya os contaré mis planes) y bastante tiempo libre, lo que me permite suplir esas teóricas carencias.

Mi gran amigo del trabajo (he’s in his fourties), tiene la teoría de que estudiar a los 18/20 años es, por lo general, contraproducente. Lo más coherente, según su manera de pensar, es mejor hacer lo que yo he hecho, es decir, trabajar de jovencito, e ir viendo qué es lo que te gusta, en qué destacas, cuál es tu fuerte, y una vez descubierto, formarte en tal materia. La verdad es que yo nunca he pensado así, porque el sistema actual no te orienta a ello, pues te obliga a elegir tu profesión a los 16/18 años, por tanto, decidir tu vida a esa edad, cuando, por lo general, aún estás saliendo del cascarón. Si me baso en mi propia experiencia, he de decir que mi amigo tiene mucha razón, pues es mejor adquirir una formación básica (como mínimo hasta Bachillerato, eso sí), e ir viendo un poco de aquí, un poco de allá, y ver qué te gusta hacer. Ahora, a mis 33 años, me encuentro con una situación económica aceptable, independizado desde hace 10 años (10!!!), con una profesión en un sector muy bueno (en los tiempos que corren), y con un nivel cultural más que aceptable (si me baso en el nivel medio de Espain, en mi opinión).

Por otra parte, más allá de mi situación económica actual, que realmente es casi fruto del azar (como si yo supiese que nos encontraríamos en una situación coyuntural de tal calibre), en estos momentos me encuentro que todo aquello que no he podido hacer en mi juventud, lo tengo por descubrir, lo cual es fantástico. Quiero decir que, con lo que sé y he vivido, puedo disfrutar de un montón de maravillas de una manera mucho más intensa y enriquecedora que si tuviese 20 años. Por ejemplo, con la literatura o el cine. Siempre he leído, con mayor o menos asiduidad, y desde hace unos años, solo leo clásicos. En estos momentos mismo estoy leyendo “Guerra y Paz” (tochaco!), y me imagino a mí mismo leyendo este libro con 20 o 25 años, y seguro que no lo disfrutaría como lo estoy haciendo ahora por todo lo que he ido aprendiendo. Y no es que con 25 fuera tonto (igual sí), pero no tenía tanta información acumulada, y no tiene que ver con haber seguido estudiando o no, sino en haber adquirido una visión de las cosas que solo te da el tiempo. Por esa misma regla de tres, si lo leyese a los 40 seguramente lo disfrutaría más que ahora y es más que probable que sea así, pero el hecho de no haber leído tanto de joven me deja un montón de joyas pendientes, que cuando las lea (y lo haré!), las disfrutaré mejor que si las leyese con 20 años. Al igual me pasa con el cine, pues estoy viendo muchísimos clásicos (60/70 sobre todo) que disfruto más que cuando veía cine de tal época con 20/25 años.

En resumen, lo que a los 20/25 años me pareció un completo error, se ha convertido en un gran acierto (repito, más fruto de la casualidad que de la previsión o intuición), pues además de haber escogido un camino que me permite sobrevivir en esta jungla de incertidumbre laboral que es Espain hoy día (y parece que durará años), tengo un montón de tareas pendientes a nivel cultural que ahora disfrutaré mucho mejor. Y encima sé también que acabaré por ir a la Universidad y estudiar Sociología o Antropología algún día, e igualmente le sacaré mucho más rendimiento y jugo a mis taytantos (30, 40, 50…) que siendo un imberbe. Así que he de sentirme agradecido por haber pasado unos años algo puteado currando, pues ya puedo disfrutar otra vez, y leer, ver, visitar  lo que no he leído, visto, visitado. Y de paso, ligarme a las suecas que no me ligué en su momento (que noooooo, que es broma cariiiii  ;-)