The lonely rider

by guarever

Bosque..

Acabo de volver de un viaje. Mi primer viaje en solitario. He viajado anteriormente yo solo, para visitar a alguien en alguna ciudad, o lugar, pero no me había ido nunca de viaje yo solo, para estar unos días a mi aire en algún lugar. La experiencia no ha podido ser más satisfactoria. He estado en Pirineos, en concreto en Jaca como punto central de referencia. Y he hecho 3 excursiones hacia el norte, este y oeste de dicha ciudad.

Primer día a Francia, al Parque nacional de los Pirineos. Espectacular. Además estaba nublado y chispeando, y los bosques ganan mucho si hay poca luz natural. Darse un paseo de unas 3 horas por mitad de un bosque de estas características y no encontrarte a nadie (salvo un recoge-setas espontaneo), no tiene precio.

El segundo día, visita al Balneario de Panticosa (espectacular!!!) por la mañana, y por la tarde entrada al parque natural de Ordesa y Monte Perdido. Increíble, pero algo masificado. Como es un sitio altamente protegido, hay unas rutas por donde puedes ir, y al ser época estival, había bastante gente por las mismas. Aún así, el paraje es una pasada. Hice una caminata de 12 kilómetros en unas 3 horas, y acabe agotado, pero encantado igualmente.

El tercer y último día, visita a la Selva de Oza, un bosque súper denso. Otra caminata de unos 7 kilómetros sin encontrarme a nadie. Senderos empinados, árboles enormes, mucha flora y algo de fauna. Precioso. Y por la tarde, de vuelta para mi ciudad, parada en el Monasterio de San Juan de la Peña. Un sitio espectacular, pues es un monasterio del siglo XI (!!!) encajonado en una enorme roca, oculto entre montañas altísimas. 700 años de historia, que se dice pronto, desde el siglo XI al XVI, claramente diferenciados por las distintas estancias del mismo. Muy bonito.

Después de regresar y valorar la experiencia, creo que no hubiera disfrutado tanto si hubiera ido acompañado de algún amig@ (familia, pareja o guarever). Lo mejor del viaje han sido las carreteras y rutas, que si las hubiera hecho en moto, me habrían producido un orgasmo de varias horas, seguro. Y también la sensación de estar completamente sólo en mitad de bosques espectaculares. Y lo peor, pues lo de siempre, no haber estado más días, y sobre todo, la sensación de que mi alma se adapta mejor a entornos naturales que artificiales. Creo que va siendo hora de que proyecte una migración de la ciudad al monte. Como decía Paco Mártinez Soria, “la ciudad no es para mí”…