Silencio

by guarever

Silencio, por favor!

El silencio está infravalorado. Most definitively. No suelo hablar por hablar, no me incomoda mi propia compañía, no me incomoda la soledad. Por eso, cuando encuentro a alguien que necesita hablar por hablar, sólo para no sentirse incómod@ con su silencio y sus propios pensamientos, siento un poco de repulsión, mezclado con algo de pena. Puedes obtener mucha información de una persona, sólo con observar cómo gestiona el silencio. Ahora mismo comparto (por obligación) parte de mi tiempo con una persona que le ocurre esto, y es desesperante escuchar la cantidad de estupideces que puede llegar a decir, sólo para que desaparezca el silencio (se lo pregunté, y me lo confirmó: no soporta el silencio). Es mucho peor que cualquier conversación de ascensor.

Existe otra versión de esta no-comunicación. Ya he hablado con anterioridad sobre las personas que quedan con otras y hablan, pero no escuchan, que sólo requieren una persona a modo de sparring, que hagan como que les escuchan. Puedo entender estas situaciones, porque se dan en personas con una situación muy concreta: gente que pasa mucho tiempo a solas, por lo general de cierta edad, y por lo general, mujeres. Suelen quedar y hablan cada una de lo que le apetece hablar, y la otra persona asiente educadamente, hasta que le toca su turno, y habla de lo que le apetece hablar. Es una versión del programa 59 segundos “in real life”, sólo que sin una temática definida, es decir, puedes cambiar de tema cuando quieras. Mucho mejor, vamos!! Esta última opción no es criticable. Un poco triste, pero puedo entenderlo: el ser humano requiere de contacto con más humanos para sentirse precisamente eso, humano. Por eso, si no tienes ese contacto habitual, cuando puedes aprovechas e intentas comunicarte. Cuando tienes esa necesidad de hablar, sería más útil tener la costumbre de hablar solos, o con las plantas, o con los animales (Cocochicha, te voy a poner la cabeza como un bombo ;), pero eso es inaceptable socialmente hablando, y se te trataría de crazy person.

Desde mi punto de vista y prejuiciosa manera de entender el mundo, la gente que no puede soportar el silencio, esa soledad interna, tiene serios problemas. Problemas de auto-aceptación, problemas de aborregamiento social, guarever… Como decía mi sabio y buen amigo A, no podemos huir eternamente de nosotros mismos, a pesar de que nos refugiemos de nuestra soledad en compañía de otras personas, muchas veces más por costumbre o necesidad que por verdadero placer. Al final, según él, acabamos por sucumbir ante nuestra realidad (sea buena o mala). Puede ser al finalizar el día, e irte a dormir, donde estás solo con tus pensamientos. O puede ser cuando tienes 50/60 años, y las relaciones sociales ya son distintas, puede que tus hij@s ya hayan volado del nido, y te encuentras contigo y tus pensamientos. O puede ser por obligación, porque tu trabajo te obliga a pasar tiempo a solas, o porque tu situación sentimental cambia, y tras una ruptura debes pasar tiempo a solas. O por mil cosas. Pero todos solemos encontrarnos con nosotros mismos a lo largo de la vida.

No sé si en otros países ocurre lo mismo, al menos, no sé si en otros países occidentales ocurre, pero podría imaginar, por ejemplo, que en países nórdicos, el silencio es algo más habitual. Así mismo, cuando he viajado por Europa, sé que las calles en sí pueden ser mucho más ruidosas (Londres, París, Bruselas, Ámsterdam…), pero la gente es más callada, mucho más callada que en nuestro (a veces) querido país. ¿Quiere decir eso que soportan mejor su propia compañía? ¿Quiere decir que tienen un mundo interior más sano? O puede que sea todo lo contrario, pues desde el punto de vista de nuestro (a veces) querido país, se explicaría con que son unos rancios que te cagas, que no se ríen casi nunca, ni gritan casi nunca, o ni siquiera escuchan reggaeton en el altavoz del móvil mientras van en el metro con otras 300 personas. Qué tíos más raros, tú, qué poco saben disfrutar de la vida; no saben que compartir (tu reggaeton) es vivir. Quizá el raro y el rancio soy yo. O puede que me haya equivocado de país (o de época). O puede simplemente que me guste más disfrutar del silencio que decir o escuchar estupideces. Vete tú a saber.

(NOTA: recuerdo que hace años hacían en la Televisión autonómica de Cataluanya un fantástico programa gafapastoso cultural que se llamaba Silenci. Siempre acababa con una entrevista a algún/a modelnac@, al que le preguntaban cuál sería su imagen de silencio. La mía sería una imagen de un bosque frondoso en el que, en día de viento, se queda todo en silencio de repente, tras pasar una gran ráfaga de viento)