Selección parejil

by guarever

Do I want to be your boyfriend?

Hacía tiempo que no hablaba sobre las relaciones de pareja, ese tema al que tantas y tantas vueltas le doy. Pero eso no quiere decir que deje de pensar en ello, ni mucho menos. Mi última “obsesión” sobre el tema es el referente a la elección de nuestras parejas. Si hacemos cierta introspección individual, o análisis de la gente a la que conocemos, seguramente encontraremos algún patrón en dicha elección, sobre todo en aquellas personas que hemos pasado por varias relaciones a pesar de no ser muy mayores. Y más allá del físico, encontraremos que nos atrae gente con unas características psicológicas o de personalidad concretas. Nada que no sepamos. Qué es lo que me sorprende? Pues que estoy viendo muchos casos de personas que eligen a otras personas siguiendo unos patrones determinados, pero que esas elecciones están a mil jodidas millas de ser correctas. Let me explain myself.

Si tenemos claro que el concepto “media naranja” no existe (I really don think so), tenemos que definir algo cercano a ello, que es la pareja ideal. Tampoco creo demasiado en el concepto, pero como este sí es variable, se puede ajustar más a la realidad, y lo más importante, ese concepto puede ir variando conforme tú mismo vas variando en la vida. Anyway, el concepto de pareja ideal sería algo así como la persona que más se adapta a ti y tú a ella en un momento determinado de tu vida, pues su personalidad, su visión de la vida (sobre todo en lo importante), su manera de hacer las cosas se complemente a la tuya. Y en caso de que no se complemente al 100% (eso sería la media naranja), siempre pueden hacerse concesiones, ya sea por tu parte o por la suya, para que la compatibilidad sea la mayor posible. En teoría, debería ser así la situación idónea en el mundo de las relaciones. Lo que pasa es que son muchos los casos en los que la búsqueda de una persona afín se basa en criterios muy distintos a estos, lo cual supone un fracaso garantizado. Lo primero a tener en cuenta es que siempre nos basamos en criterios físicos/estéticos, pues la primera atracción es siempre visual. No es un error basarse en estos criterios, pues la atracción sexual es básica en una relación. Pero si lo único que nos atrae es el físico, estamos jodidos, porque conforme vamos conociendo a la otra persona, nos podemos llevar muchas sorpresas. Y tanto chicos como chicas, le damos una importancia suprema al físico.

Os cuento un ejemplo de una chica a la que conocí (super mega cariiiii, por cierto), que tenía grandes problemas para estar con una persona más de cierto tiempo. Como buena cari que es, tiene una preferencia por los machos alfa (no es una condición que definí en su momento al hablar de las caris, pero mi experiencia me dice que se cumple bastante en este tipo de chicas, pues son mentes con patrones muy femeninos, y por tanto, se sienten atraídas por los opuestos). Casi todos los chicos con los que se liaba eran de perfil super alfa, y lejos de complementarle como personas, solían generarle carencias afectivas y malestar. Si hubiera sido más inteligente (y cuerda), habría sido capaz de darse cuenta que el modelo de hombre que buscaba reiteradamente, no era el que “necesitaba”, pero seguía repitiendo patrones de manera constante, con el consiguiente descontento. De hecho, conoció a uno completamente contrario al mundo alfa, y llegó incluso a dudar de su orientación sexual (“es demasiado gayer para mí”), alimentando esa idea para reafirmar que no era su tipo. Y podría haberlo sido, aunque ni siquiera se permitió darle tal oportunidad. No hace mucho me contaron una situación similar de otra persona que se dedicaba a buscar parejas por unos criterios meramente estéticos (gente de gimnasio: horror!!), y nunca conseguía una relación satisfactoria. Estirando un poco la cuerda, ahora sé que en su juventud, esta persona tenía cierto sobrepeso, y según ella, era más o menos “invisible” para los mega chotorrones. Eso había derivado en una necesidad de gustar a esas personas, aunque nunca conseguían satisfacerle e incluso en ocasiones se convertían en situaciones desagradables. Desde el punto de vista masculino, esto ocurre igualmente en muchas ocasiones, pues nos fijamos en floreros (por lo general muy GE), aunque por nuestra forma de ser, quizá sabemos que no encajamos con dichas personas. A mí todavía me pasa constantemente, aunque ya no me vuelvo loco por las floreros y sé si me conviene o no una persona, independientemente de que me parezca muy atractiva en cuanto a criterios estéticos.

Me gustaría creer que somos, mayoritariamente, personas sensatas, que nos conocemos con cierta profundidad, y somos capaces de saber qué necesitamos para ser felices. Y la mayoría de las veces, nuestra felicidad está supeditada muchas veces a nuestras relaciones de sentimentales, (¿es esto un error? Difficult question, I guess…), a las personas con las que decidimos ser más que amigos. Pero, por lo general, no nos conocemos para nada, no tenemos ni el tiempo, ni las ganas, ni las herramientas para saber quiénes somos, y por tanto quién nos complementaría. Y esto hace que en muchas ocasiones nos dejemos llevar por relaciones que son insatisfactorias. Y lo peor de todo, que no sepamos aprender de tales errores (incompatibilidades) y por tanto, repitamos comportamientos. No sé si esto nos lleva a desear ser más independientes, a no desear tener pareja (aunque nos dure poco el sentimiento), a no aguantar a nadie a la mínima ocasión, guarever. Puede que sí, aunque volvemos a caer en la trampa, y buscamos nuevamente alguien con quien pasar nuestro tiempo. En este sentido, el otro día escuché en la radio a un tertuliano extranjero decir que, en su opinión, Espain es un país cuya cultura incita a tener pareja, en contraposición a otros países occidentales, donde hay más independencia e individualismo (el mejor ejemplo es USA, donde en algunas ciudades la soltería es algo mayoritario). En mi opinión es muy cierto, lo suscribo plenamente, y puede que algún día escriba sobre ello. En cualquier caso, esto daría a entender por qué la gente tiene pareja casi siempre, y los momentos en los que no la tiene, o bien se frustra, o bien dedica sus esfuerzos a encontrarla (comportamiento más conocido como “salir de caza”). Good luck, you hunters!!