Nice Words

by guarever

Nice Words

Siempre que empieza un nuevo año, pretendemos auto engañarnos con falsas promesas, casi siempre a nivel interior, en aras de mejorar la calidad de vida. Ir al gimnasio, dejar de fumar, comer más sano, dejar de esnifar pegamento… No sé, esos comportamientos nocivos que por otro lado, nos gustan demasiado.  Yo mismo, cuando empezó el caótico y adorable (a partes iguales) 2010, tuve mi propio momento “propósito de año nuevo“. Era de un carácter más espiritual y filosófico, que no meramente social o saludable, como pueda ser el hecho de adelgazar. En parte lo he cumplido, y en parte no, como casi todos los propósitos que me marco.

Desde hace algunos meses tengo otro propósito, y no es otro que, intentar hacer la vida más agradable a los demás, sin traicionarme a mi mismo, es decir, intentando que mi vida también sea lo más agradable posible. Es lo que yo considero felicidad, aunque esta se compone de más factores, claro. E igualmente, a veces lo consigo, a veces no. En ese propósito de hacer la vida lo más agradable a la gente, hay uno muy sencillo de realizar, que siempre que me acuerdo, lo pongo en práctica, y creo que es muy efectivo. Y no lo digo yo sólo, lo dice Eduard Punset, grande entre los grandes. Según Mr. Punset, hacen falta 5 cumplidos o palabras amables, cariñosas, agradables, para contrarrestar el efecto de un único insulto. Dicho de otro modo, cada vez que insultas o desprecias a alguien, necesitarás 5 momentos de palabras amables para restaurar el daño provocado. La proporción es brutal.

Como no soy la mejor persona del mundo, ni de lejos, no siempre soy capaz de controlar mis emociones, iras, idas y venidas, en ocasiones digo cosas desagradables. Además, casi siempre se dicen las cosas desagradables a las personas más queridas. Solemos descargarnos con nuestros padres (casi siempre con nuestra madre, pobreta ella), con nuestra pareja, con nuestros amigos de confianza… Por eso, para tratar de anular el efecto de mis desvaríos, intento decir las cosas bonitas que pienso de la gente. No cuesta nada realmente, y el efecto es casi inmediato. Puede que esas personas ni siquiera sean víctimas de mi ira, pero si practico el decir cosas lindas con casi todos, seguro que no me costará decirlas a la gente que realmente lo necesita oír de mí. Algo tan sencillo como decirle a tu madre/padre/cocinero lo buena que ha salido la comida del día, es algo que no nos cuesta nada de nada. Y por norma, sólo lo diremos cuando nos inviten a comer a una casa ajena, que se dirá por cumplir, independientemente de que la comida esté buena o no. O algo tan sencillo como decirle a tu pareja casi a diario lo mucho que te gusta, lo guap@ que está ese día, lo bien que le sienta esa ropa, no tiene precio. O el decirle a tu compañer@ de trabajo lo bien que hace esto o aquello, genera un bienestar casi imperceptible, pero que está ahí, y mejora las relaciones.

Por eso, en la medida de lo posible, siempre que pueda, diré las cosas chulas que me vengan a la mente. Así que no me cansaré de repetir(te) que (tú) tienes el cuerpo más bello del mundo, o que (tú) eres la persona que más me entiende en este mundo, o que (tú) eres muy graciosa y adorable, o que (tú) cocinas súper bien, o que (tú) eres una fuente de sabiduría inagotable para mí, o que (tú) me haces reír como nadie lo hace.