(Conflictos con) Mi peor-mejor amigo

by guarever

Worst-best friend

Alguna vez he hablado sobre mi peor-mejor amigo, aunque nunca de esta manera. Sí había comentado alguna cosa relacionada directamente con él, e incluso había hablado hace ya varios años sobre la extraña amistad que mantenemos, la cuál hace que crea que es mi peor-mejor amigo, no sin motivos. Tengo un problema con dicha persona, no creo que demasiado grave, pero sí me preocupa lo suficiente como para reflexionar al respecto, en aras de buscar una solución. El problema es que casi muchas de las veces que discutimos sobre el tema que sea, yo acabo de mala hostia. Me altero mogollón cuando discuto con él. Sé que soy una persona que puede ser… digamos vehemente a la hora de defender una idea en una discusión del tipo que sea. Antes mucho más, pues con el tiempo, uno acaba dándose cuenta de que no sirve de nada alterarse a la hora de discutir, por lo que mi comportamiento y manera de enfocar las discusiones (del tipo que sean) ha ido evolucionando a mejor. De hecho, ahora sé que es más enriquecedor discutir desde la tranquilidad, pero la personalidad y temperamento de cada uno hace que sea más o menos capacidad para discutir asertivamente. En mi caso, no sin esfuerzo por mi parte, creo haber adquirido cierta capacidad para escuchar a l@s demás en una discusión (no todos son capaces, ni yo mismo siempre soy capaz de hacerlo). Analizo lo que la otra persona dice, pero por lo general, rara vez cambia mi idea base, pues como no es una idea ligera, sino razonada (que no quiere decir que sea correcta) se basa en argumentos férreos. Sí es cierto que yo me llevo casi todas las ideas de la otra persona y sigo rumiándolas, y si creo que tiene razón o que yo estoy equivocado en lo que pensaba, acabo por decírselo, pues muchas veces mis discusiones son de larga duración, y se alargan varias jornadas, pues una u otra persona retoma parte de la discusión, ya sea para seguir rebatiendo, o para reconocer parte de las razones del otro. Pero con mi peor-mejor amigo suelo acabar bastante enfadado, y podría decir que a estas alturas de la vida, sólo me pasa con él. Me pregunto el motivo, porque me da bastante rabia recuperar comportamientos que había conseguido reorientar a mejor. Tengo parte de culpa, por supuesto, y como tal, tengo que hacer autocrítica.

Comentaré que mi relación con esta persona es muy vieja. Lo conozco al menos 15 años, que para mi edad es un montón de años. Es más joven que yo, y a edades tempranas eso se nota. Y creo que en parte, esa diferencia de edad le llevó a idealizar parte de mis comportamientos (aunque tampoco demasiado, o al  menos no lo demuestra gratuitamente). Yo fui monitor suyo en la adolescencia, y por mi propia experiencia sí sé que se tiende a idealizar a l@s monitores/mentores que pasar por tu vida. Esa idealización puede convertirse en un arma de doble filo, pues podría reflejarse mediante una cierta adoración y a tomar como válido todo lo que haga esa persona, aunque también puede convertirse en una versíon más light de lo conocido en psicología como “matar al padre”, y generar una constante rivalidad en aras de demostrar que ese monitor no es más listo, o más sabio, o más fuerte o guarever. En el fondo es cierto complejo de inferioridad, y puede que en su caso se dé, porque es el más pequeño de todos los que formamos el grupo común. No sería descabellada esta teoría, y más si esta persona, en la mayoría de las discusiones que tenemos utiliza la odiosa técnica del frontón, que a mí me da bastante rabia. Yo siempre se lo remarco, y él alude a que parece que yo necesite que todo el mundo me dé la razón, o mejor dicho, que doy a entender que “si él no está de acuerdo conmigo, es porque yo asumo que sabe menos que yo”. Esto no es cierto (del todo), pues no necesito ni de lejos que me den la razón. Hay buenas discusiones son meros debates dialécticos, donde al final nadie tiene más razón que nadie, y tan sólo se intercambian ideas, y realmente no hay nada malo en ello. Pero si uno da un dato (que no una opinión) que conoce con exactitud (dato estadístico, económico, una noticia o guarever) y la otra persona dice que no es así, sin más, tan sólo para llevar la contraria, pues no es gesto o argumento muy coherente. Y cuando suele “frontonearme” de manera sistemática, acabo enfadado. Tanto que a veces me altero más de lo que me gusta, y es un comportamiento que no me gusta tener. Puede que yo sea así, pero eso no quiere decir que deba ser así, y por tanto, es una materia que queda en el “necesita mejorar”.

En su defensa he de decir que, debido a ciertas carencias en su formación, sé que a veces le trato con cierta condescendencia. No creo ser más listo que él, pues de hecho, le considero bastante inteligente, pero tiene carencias en ciertas materias (sobre todo humanísticas) que en ocasiones le remarco, no por hacer daño, si no porque creo que es importante que sea consciente de ello. Y puede que eso le siente mal, si yo tampoco soy demasiado asertivo en mis explicaciones. En el grupo de amigos que tenemos, la verdad es que todos nos metemos con todos, y nos reímos bastante cada uno del otro, pero todo muy sano. Deberé reflexionar sobre si mi actitud hacia él es más despectiva que hacia el resto. Puede que sí, aunque sin intención de ser hiriente (es sólo mi opinión. No puedo saber si le duele o no). Además desde hace ya cierto tiempo, intento no alimentar el conflicto, si es que me doy cuenta a tiempo de que la mecha está prendiéndose. Pero seguro que muchos de mis comportamientos hacia él no son los más correctos. O creo que, al menos, durante mucho tiempo, no han sido los más correctos, lo que puede que haya llevado a que esta persona también desarrolle cierto sentimiento de amor/odio hacia mí, pues de otra manera no se explica. No es así con todo el mundo, por lo que, me reitero en la idea de que bastante parte de culpa tengo en este asunto.

Si bien es cierto que piensa de manera muy distinta a la mía en muchos aspecto (economía, sociedad, política…), remarco que no necesito rodearme de gente completamente afín a mí. Es mejor cuando te mueves por diversos frentes, pues puedes aprender de todos ellos, y tengo amistades de todos los pelajes. Entonces sólo me queda pensar que se ha generado una especie de rivalidad estúpida por ambas partes, que no sirve más que para que yo, personalmente, me quede con cierto malestar, y él, pues no sé, siga pensando que tengo la idea de que no tiene ni puta idea, o de que pienso que es un poco inmaduro, o un poco ñiño, o “guarever de fak ji zincs”. El otro día, sin más, en una tarde de terraza y cervezas, detecté el frontonismo sistemático, y decidí no entrar en la batalla, y pensó que me había enfadado “porque no le daba la razón”. Le dije que no, que no necesito que me den al razón. Pero que me parecía agotador tener que escuchar y rebatir al Dr. No en conversaciones estúpidas y sin sentido. Que prefería quedarme callado antes que alimentar el conflicto “que va y viene” entre nosotros. Creo que en parte lo entendió, y se dio cuenta de que su actitud es bastante estúpida, al igual que yo me doy cuenta de que mi comportamiento, sobre todo cuando me altero, es bastante estúpido.

No sé si le mandaré esta entrada para que la lea (no lee el blog), pues sería bueno atajar el problema de raíz. Pero no sé si él será capaz de comprender lo que pienso de la relación, ni si yo seré capaz de comprender y aceptar su comportamiento ni lo que realmente pueda pensar de mí.