Medidores de opinión pública

by guarever

Midiendo la realidad...

Hace unas semanas quedé con el grupo de amigos que hice en mis andanzas por la plaza 15-M, a los que hacía algún tiempo que no veía (tampoco demasiado, porque mantenemos el contacto y la actividad). El caso es que coincidió con que acaban de producirse las elecciones generales en Espain, e intercambiamos algunas opiniones al respecto de los previsibles resultados. En una de las conversaciones concretas con uno de ellos, llegamos a una conclusión, o mejor dicho, acuñamos un concepto que él había pensado por su cuenta y yo por la mía (y seguro que mucha más gente también lo piensa), que es curioso y muy útil para aquell@s que gustáis/gustamos de observar a las masas, sus comportamientos, maneras de pensar y demás. La idea o teoría es muy simple, quizá por ello ambos llegamos a ella por caminos distintos. Consiste en detectar una serie de personas determinadas que sirven como “medidores de opinión pública”, y extrapolando sus pensamientos sobre algunos temas, puedes saber cómo piensan las masas.

Dado que estamos en un momento convulso, hasta el/la más despistad@ y desinteresado, está siguiendo parte de la situación política y económica que acusa Espain. Vivimos tiempos convulsos, y sólo los muy estúpidos pueden mantenerse al margen de todo lo que ocurre. Así que, prácticamente todos los miembros de la población participamos, más o menos activamente, más o menos asiduamente, en debates de índole política o económica (existe diferencia en éste sistema??). Y hay una serie de personas determinadas que, ya sea por ignorancia o convencimiento, repiten la misma serie de argumentos, generalmente sacados de los medios de comunicación, o bien aprendidos de otras personas de perfil similar. Por eso, si detectas que una persona determinada, que habitualmente sigue el pensamiento único al que nos han empujado, puede serte muy útil para saber, más o menos, qué piensa la opinión pública sobre un tema determinado. En mi caso, además de algún compañero o compañera de trabajo (no names, of course), mi medidor particular es mi peor-mejor amigo. Es obvio que hay matices, que hay ideologías, que hay interés más profundos por unas cosas que por otras, por lo que una persona determinada no piensa siempre lo mismo que la opinión pública en todos los temas. E incluso hay temas en los que la propia opinión pública puede discrepar (como si fuese un señor esquizofrénico que piensa cosas distintas sobre el mismo tema). Pero a rasgos generales, si una “persona medidora” piensa de una manera determinada, o mejor dicho, si utiliza una serie de argumentos determinados sobre un tema, es que la opinión pública piensa así y ha asimilado esas ideas y/o argumentos mayoritariamente. No suele fallar. Esto es útil para medir cómo ciertas ideas que se lanzan desde los medios van calando en la población.

Como ya he contado anteriormente, llevo unos meses analizando prensa en un grupo de trabajo del 15-M, y desde entonces, mi relación con la prensa ha cambiado. Ver cómo se utilizan una serie de herramientas para orientar la opinión pública es impactante (al menos para mí), sobre todo cuando compruebas el resultado por ti mismo, con personas de verdad, no con estadísticas ni teorías marcianas.

Ejemplo: llevo casi un año “estudiando” sobre economía, leyendo multitud de artículos, noticias, blogs, entrevistas sobre el tema, pues reconozco que era un auténtico ignorante en la mayoría de temas sobre macroeconomía. Después de un año, puedo decir que, no sin esfuerzo, entiendo la mayoría de términos y conceptos que aparecen en las noticias económicas que leo a diario (que no son pocas). Para ello, he intentado leer a economistas de izquierdas y de derechas (aclaro que todos ellos defensores de la economía de mercado, por si hay dudas). Algunos de estos pensadores de izquierdas advierten desde hace mucho tiempo que la clase política va a lanzar un mensaje concreto, y que tuviésemos cuidado con él, porque era engañoso, y gracias a él, nos la meterían doblada. La idea consistía en hacer que la población (tú y yo, vamos) asimilásemos que “era necesario hacer recortes en el gasto, porque hemos gastado mucho. Y como ya no somos un país rico, no podemos gastar como tal”. Desde un punto de vista objetivo, puede ser una idea correcta, efectiva y pragmática: no te gastes más de lo que tienes. Ahora bien, si interiorizamos que es necesario recortar porque hemos gastado mucho, podemos caer en el olvido de analizar en qué nos hemos gastado el dinero, y sobre todo, quién se lo ha gastado. No me apetece ahora taladraros con detalles, números y estadísticas y demás, pues la información está ahí, si os interesa. Pero no podemos obviar que la misma clase política que ha lanzado el mensaje de necesaria austeridad (no entro a valorar colores políticos. No es necesario) es la que hasta hace un par de años ha quemado el dinero público que ahora no tenemos. Pues el mensaje ya ha calado en la opinión pública tan hondamente, como honda es la marca de mi moto. Estamos aceptando unos recortes bestiales a todos los niveles, y sólo se queja el colectivo afectado en algo concreto. Pero casi nadie pide responsabilidades por dichos gastos previos que ahora se convierten en recortes. Si bien es cierto que mayoritariamente reconocemos que el país está lleno de políticos corruptos y ladrones, casi nadie está rebelándose contra ellos (buscad noticias sobre lo que ocurre en Grecia o Portugal ante esos mismos recortes), lo cual dice mucho del nivel de apalancamiento y capacidad de reacción de nuestra espanish sosaieti.

Como soy el pesimista más optimista que existe (o era al revés), creo que llegamos a una situación de colapso, y hasta esa opinión pública es consciente de lo inaguantable de la situación. Y cuando colapse del todo (pesimista), podremos repensar la sociedad que queremos entre todos (optimista), no sólo entre unos cuantos poderosos. Y sé que será mejor. Para tod@s, además.