Madurez

by guarever

Viejuno!

Llevo algún tiempo preguntándome en qué consiste la madurez, teniendo varias conversaciones con diferentes personas sobre ello. Y no termino de aclararme. Ayer sin ir más lejos, hablaba con mi peor mejor amigo sobre su “falta” de madurez, y aunque la idea va tomando forma en mi cabeza, aún es algo difusa y confusa. Intentaré verbalizarla, que igual me aclaro. La madurez no es algo tangible, ni algo que puede medirse fácilmente, no obstante, hay signos que demuestran madurez de una manera muy evidente, así como hay otros que indican lo contrario. Vamos adquiriendo experiencia con el paso de los años, cada uno a su ritmo, hasta que un día te das cuenta (o se dan cuenta desde fuera), que te has convertido en adulto/maduro. Y creo que en definitiva la madurez consiste en dejar de hacer lo que se supone que tienes que hacer, para hacer lo que tienes o quieres hacer. A ver si consigo explicar esto, y el fluir de las palabras me acompaña.

Se podría decir que cuando somos niños, no tenemos demasiados complejos, ni demasiadas presiones sociales. Dichas presiones aparecen de manera más evidente con la adolescencia (13 años??). De repente dejas de ser un individuo, y pasas a ser parte de un colectivo de semejantes, que te observa, te juzga, te exige, te apoya, te valora, espera cosas de ti (compañeros de clase, amigos y gente de la misma generación y/o ámbitos). Y por otra parte, habrá otro colectivo de no tan semejantes, que igualmente te juzga y te exige (padres, profesores, gente más mayor con la que compartes espacios comunes, etc). Menuda presión, no creéis? Como puesta de largo en el maravilloso mundo de las relaciones personales no está nada mal. Ante esta situación, solemos adoptar (por lo general) las reglas y comportamientos sociales que más nos gustan o interesan, pero siempre influenciados por el entorno y compañías con las que nos relacionemos, pero casi siempre de manera inconsciente. Según nuestra propia personalidad (o la falta de la misma), podremos salir mejor parados de estas situaciones en la que, ante todo, prima el sentimiento de pertenencia al grupo. Y conforme vamos creciendo, asumimos roles, comportamientos, convenciones que a veces, supone hacer cosas que no queremos hacer, pero las hacemos porque toca, porque se espera de nosotros, porque es lo que hay. Siempre pongo el mismo ejemplo sobre el ocio: cuando eres joven o inmaduro, sales de fiesta “porque toca” salir, y cuando eres adulto, sales porque te apetece salir. Siempre que lo cuento, la gente se centra en justificar porqué sale, y no tiene nada que ver con el hecho de salir en sí. Pero el matiz de salgo porque toca, para mi es bastante “llamativo”.

Llega un momento en que vas necesitando un cambio. Tu yo interno te lo pide, aunque no seas consciente de ello. Entonces empiezas a cuestionarte cosas, te das cuenta de cosas que haces con las que no te sientes demasiado cómodo, te comparas con otras personas y ves que han cambiado, o sencillamente, te has cansado del modo de vida adolescente. Opino que según lo bien que lo pases/hayas pasado en la adolescencia, tardarás más o menos en “necesitar” este cambio, pero esto es muy discutible. Llegado ese momento, casi siempre de manera inconsciente y progresiva, dejaremos de hacer lo que se espera de nosotros, dejaremos de intentar agradar constantemente a nuestro grupo, y empezaremos a pensar en nosotros mismos de una manera más racional, para tratar de ver qué es lo que quieres en esta vida, y sobre todo, cómo lo quieres [para saber QUÉ quieres de la vida, tienes que saber QUIÉN eres, pero esa es otra historia, que será tratada a su debido tiempo]. En definitiva, te liberas de cierta presión social, lo cual te permite obtener cierta perspectiva de las cosas, y por tanto, tomar decisiones de una manera más correcta. Poco a poco, dejas de ser tan radical en algunas convicciones, empiezas a disfrutar de otras cosas que antes criticabas, dejas de ver a tus padres como “enemigos que no te entienden”, tienes ideas más complejas, pero que a la vez llegas a ellas de manera más sencilla y clara… En definitiva, maduras. A veces, esa maduración viene provocada por un cambio radical, o por algo que no asimilas bien y que te genera conflictos internos. Otra veces no, simplemente ocurre.

Como ya sabréis todos los que me leáis con un mínimo de atención [wink], creo que hay una gran masa de gente que no suele cuestionarse demasiado las cosas, y elige caminos (ojo, a priori, nada criticables) que son predeterminados por la sociedad, pero que no han sido elegidos de manera racional. Esto provoca que haya mucha gente (como siempre, mi opinión) que a pesar de tener una edad más que considerable, sigan comportándose como eternos adolescentes. Hablo de gente que tiene su trabajo, sus casas, sus hijos, pero que no han alcanzado ni de lejos la madurez. Pero bueno, nunca se acaba de ser del todo maduro, pues la vida es una carrera de fondo, en la que constantemente vamos aprendiendo, mejorando, madurando. Y al final, cuando más sabes de la vida, vas y te mueres!! Caguenlamar!! Quién fuera Benjamin Button…