Love Story: Seguridad

by guarever

Security
Las relaciones sentimentales y de pareja son una fuente increíble de estudio. Aunque no hay dos iguales, sí que hay patrones que se reconocen en muchas de ellas, pues muchos hombres repetimos comportamientos determinados, al igual que muchas mujeres también lo hacen. No sabría decir si el origen de esos comportamientos es cultural o biológico, aunque me atrevería a afirmar que es una mezcla de ambos aspectos. Hablando el otro día con un amigo, me expuso una teoría (sin demasiada profundidad, pues la conversación no iba por ahí)  al respecto de lo que buscan las mujeres en prácticamente todas las relaciones de pareja (serias, añadiría yo), y no es otra cosa que la seguridad.

Según él, de un modo u otro, las mujeres, además de afecto, algo que buscamos todos (supongo), siempre buscan la obtención de seguridad por parte de la pareja. No hay que confundir con protección (física), o sustento (económico), sino que hablamos a nivel emocional. Esa búsqueda de seguridad podría traducirse en la necesidad de confiar en la otra persona, en saber que está siempre de tu parte, en saber que puedes contarle cualquier cosa, y que está a tu disposición (sin pasarse) para lo que necesites. Pero el objetivo en sí no es apoyarse constantemente en esa persona, sino en reafirmarse, o lo que es lo mismo, ganar seguridad en sí misma. Saberse querid@ ayuda a sentirse más a gusto internamente, al igual que saberse atractiv@ y desead@. Aunque el resto del mundo puede pensar que eres más fe@ que un pie (impagable expresión), si tu pareja te dice que le pareces guap@, todo lo demás importa (un poco) menos. Es razonable creer que esto nos pasa a todas las personas independientemente del género, pero creo que por cuestiones sociales/culturales/antropológicas, toda mujer tiene la necesidad de sentirse atractiva y deseada. Nada que no sepáis. Y quizá por herencia también sociocultural, también desea sentirse “protegida” por su pareja. Nuestra sociedad, que es líquida (como la define uno de los sociólogos contemporáneos más relevantes), ha permitido cambiar ese rol de protección y amparo del hombre hacia la mujer en poco tiempo, al menos en lo que a la teoría se refiere, pero la realidad es que los cambios culturales no se fraguan en una o dos generaciones, sino que tardan mucho más en asentarse en el ideario colectivo. Por eso vemos comportamientos en el día a día que todavía reflejan esa situación, aunque a veces pasen desapercibidos. Por suerte la relación entre hombre-mujer ya no presenta una dependencia real, sino que es una especie de acuerdo tácito, que acaba por convertirse en interdependencia (puede que siempre lo fuese).

Al principio no entendí del todo la teoría de mi amigo, o mejor dicho, no creía reconocer esa búsqueda de la seguridad en mis experiencias anteriores. Pero tras reflexionar al respecto, tengo que darle la razón. Analizando algunas de mis relaciones de pareja (las serias, reitero), creo que sí que había una búsqueda de cierta seguridad por parte de ellas, aunque cada una la requería de un modo distinto. Ya sabéis, no daré detalles concretos de ninguna de ellas (un beso a todas mis parejas, pasadas, presentes y futuras!! ;), porque no me parece correcto, pero sí que puedo decir que la mayoría cumplen esa búsqueda, al igual que alguna amiga a la que le he preguntado al respecto, también se ha visto reflejada. Lo más curioso es que entre ellas no tienen demasiado en común. Algunas eran algo inseguras, y podrían haber tenido alguna carencia afectiva en algún momento de sus vidas (y quién no, añadiría yo), lo cuál daría sentido a esa búsqueda de seguridad en la relación, para proyectar al final una seguridad en ellas mismas. Pero por contra, otras rebosaban seguridad en sí mismas, y habían vivido en un ambiente familiar/social idóneo, y aunque por otras vías, también buscaban esa seguridad, ya sea por una cuestión de despreocupación. Saber que tienes a alguien disponible para lo que necesites emocionalmente puede hacer que no tengas necesidades emocionales (seguridad en ti misma). Al igual que saber que tu chico piensa que eres el ser más bello que ha pisado la tierra, puede hacer que no dudes de esas adorables imperfecciones que todo cuerpo femenino tiene (más seguridad en ti misma). Eso explicaría el porqué hay chicas que son encantadoras, muy atractivas, guapísimas, que por falta de seguridad en ellas mismas, sus complejos acaban retroalimentando esa falta de seguridad y son se convierten en seres incapaces de explotar sus encantos con naturalidad. Por contra, existe una legión de mujeres que físicamente no son nada destacables ni llamativas, pero explotan alguno de sus atributos (esos que tanto agradan a los hombres), y acaban por tener éxito en el plano sexual/afectivo, y se comportan con extrema seguridad, a pesar de que esa seguridad no se ajusta a su realidad física. En éste sentido influyen mucho los gustos estéticos predominantes, que hacen que cualquier mujer que cumpla un par de criterios de los marcados por esos cánones, sea susceptible de parecer atractiva para todas esa cantidad de hombres que también siguen los mismos mandatos estéticos.

Una vez leí por ahí, o escuché, o guarever, que toda mujer adulta esconde “an insecure teenager inside” de por vida, así que su necesidad de superar ciertas inseguridades y complejos (generados por la sociedad que entre todos formamos) está presente en muchas de sus acciones. En el caso de los varones, no es menos verdad que también tenemos necesidades que satisfacer e inseguridades que reparar, pero esa presión social que también nos afecta y mucho (aunque no se hable ni reflexione sobre ello públicamente), hace que no se puedan mostrar tan abiertamente esas carencias y necesidades, como sí pueden hacen las mujeres. Puede que pronto escriba al respecto, pues ayer mismo tuve una interesante conversación al respecto with my Replicant friend ;)