Lengua Vs. Números

by guarever

Prensa de mierda

Como me imagino ya sabréis la mayoría de vosotr@s, estoy participando activamente, sin llegar a ser activista, en el movimiento (r)evolucionario 15-M que desde hace unos meses ocupa en mayor o menor medida la escena política y social de Espain. Mi participación, tras un par de meses muy activos, se ha ido reduciendo a un grupo de trabajo con una tarea muy concreta: el análisis de prensa escrita. Nos hemos dedicado a analizar artículos mediante una técnica concreta, basada en la estructura de la noticia y el uso de metáforas en la misma. He aprendido mucho al respecto, y desde entonces, ya no leo las noticias con los mismos ojos, sino que el prisma que utilizo se ha agudizado bastante, y soy capaz de detectar “cosas” que a primera vista pasan desapercibidas.

Sin explicar en profundidad el método de análisis socio-metafórico utilizado, diré que los medios de comunicación (y nosotros mismos) relacionan objetos o ideas (sin relación aparente) a través de metáforas (esta es la propia definición de metáfora, vamos), y de esta manera, acabamos por asociar ambos objetos o ideas, o trasladar características de uno a otro, por la relación creada de manera artificial. Esto que suena muy teórico es fácil de entender con un par de ejemplos. Ante un teórico titular que dice tras unas elecciones “Las urnas han dictado sentencia en favor de…”, estamos atribuyendo capacidades humanas (dictar sentencia) a un objeto inanimado (las urnas), sin tener en cuenta que realmente los que han decidido uno u otro resultado son las personas que depositaron el voto en dichas urnas, no las urnas en sí (metáfora de personificación). O por ejemplo, cuando se habla de un “terremoto (o tsunami, que está muy de moda en la prensa) en las bolsas” se está atribuyendo a las actividades financieras una serie de cualidades propias de la naturaleza, que es por definición incontrolable, impredecible, devastadora en ocasiones (como lo sería un terremoto). De esta manera interiorizamos que lo que ocurre en la Bolsa es obra de la casualidad o de una serie de parámetros incontrolables, desproveyendo así de toda responsabilidad a las personas que ejecutan las actuaciones que provocan esa caída bursátil (metáfora de tipo natural). Puede parecer un poco tontería, y podemos pensar que somos mucho más listos que los medios de comunicación, pero la verdad es que no lo somos, y tenemos una serie de conceptos e ideas tan interiorizados que no nos damos ni cuenta, a no ser que hagamos un ejercicio de análisis exhaustivo de nuestro propio lenguaje. Si no de qué vamos a considerar normal aplicar “pruebas anti-estrés” a la banca (metáfora médica)? Ni que fuese un enfermo que necesita cuidado y reposo, ante una situación de ansiedad ¬_¬

Esto me llevó a pensar en nuestra relación con el lenguaje, que cada día está más infravalorado. No se valora nada la manera de expresarse, de escribir, de pensar (algo que hacemos con palabras, no nos olvidemos). No en vano, son muchos los académicos que reflexionan sobre ello. Sin ir más lejos, Mario Vargas Llosa, reciente premio Nobel de Literatura, declaró que la juventud que se dedica a ahorrar palabras al escribir está poco menos que acercándose de nuevo a los primates. Dicho así suena a desprecio (que lo es, porque en parte lo merece), pero es más una preocupación, porque cuanto peor te expresas, peor articulas los pensamientos. Y viceversa. Yo no soy un erudito ni lo pretendo, pero hace un par de años decidí mejorar mi capacidad de expresión (en éste mismo blog puede verse cierta evolución al respecto), así como a anular al máximo las faltas de ortografía que pudiese cometer. Y además, como soy un pesado de mucho cuidado, me dedico a corregir a la gente (cercana, eso sí) instándole a que hable mejor, si es posible (siempre lo es), pues el lenguaje no puede dejarse de lado. Ni tampoco podemos dejarnos llevar por las frases manidas, vacías de contenido, tergiversadas, manipuladas por parte de la prensa, los políticos, el establishment en general, que mediante una serie de términos y tecnicismos le han dado la vuelta a la realidad. Esto es lo que viene a denunciar éste recomendable artículo de otros académicos que salió hace unos días en la prensa, ante cuya lectura no pude evitar relacionar su contenido con todo lo observado y aprendido durante meses analizando diarios.

En contraposición a esta prostitución del lenguaje, salta a la vista que las ideas narradas mediante argumentos y explicaciones han sido sustituidas por la contundencia de las cifras y números, sobre todo en los medios. Rara es la noticia que no lleva un dato numérico, una estadística, un porcentaje, una relación matemática entre éste o aquél concepto. Casi nadie entiende los motivos por los que España está en crisis, o al menos la ideología de cada un@ le llevará a pensar de una manera determinada, pero todos entendemos muy bien las cifras derivadas de sus consecuencias: 5 millones de parados, 21% de tasa de desempleo, 11% de déficit, 350 puntos de prima de riesgo, aumento del IVA al 18%, recorte de 600 millones del presupuesto anual… Estoy seguro de que si pensamos en la mayoría de nuestros debates sobre el estado de la nación que seguro cada un@ lleva a cabo con sus allegados, los bailes de números son parte importante de nuestras argumentaciones. Nadie puede rebatir las cifras objetivas de los que costó la Ciudad de Las Artes y Las Ciencias de Valencia, pero seguro que cada uno puede encontrar con palabras la justificación o crítica, según su ideario político. Pero posiblemente acabemos apoyándonos en cifras para apoyar esa crítica o justificación. Creo que esto es consecuencia de la época de rendir pleitesía a las ciencias, que elevan a la enésima potencia la importancia de los números, cifras, resultados. Puede que no sea culpa de la ciencia en sí, sino de la economía de mercado tan agresiva que tenemos, donde el resultado final suele justificar el proceso para obtenerlo. Dado que hemos interiorizado que la economía debe crecer constantemente (metáfora natural, dando a entender que la economía es como una plantita que debemos regar y cuidar para que siga creciendo, porque si no lo hace, está enferma y acaba muriendo), el resultado visible es la capacidad de entender los números mucho mejor que las palabras. No en vano los números nos son interpretables (menos para quienes practican la “contabilidad creativa” ¬¬), mientras que las palabras sí. Y dado que son interpretables, también son manipulables, si no tenemos las armas suficientes para defendernos de esas manipulaciones (educación, señoras y señores, los males del mundo se acabarían con educación y conocimiento para tod@s).  Espero que esta gran crisis de valores (económicos, éticos y morales) que estamos viviendo sirva para recuperar las humanidades en detrimento de las ciencias (ojo, aplicadas a la economía de mercado), que nos ha hecho subir tanto que ahora la caída será muy muy dura. Espero que éste sea el resultado del minelarismo ese que está ya a la vuelta de la esquina.