Flexibilidad/Rigidez

by guarever

Flexibildad y rigidez

El otro día estaba hablando con una amiga, y me dijo algo que me sorprendió bastante. Era una tontería en sí, pero creo que tiene bastante trasfondo psicológico/sociológico. Esta chica es una ávida lectora,  devora libros sin parar. Pero tiene una regla concreta que intenta no saltarse nunca: no leer por la noche, si al día siguiente tiene que trabajar. Dice que si se lía a leer, se le va de las manos y acaba acostándose a las tantas. Como digo, es una tontería que además tiene sentido. Pero me hizo pensar en las reglas que nos autoimponemos para mantener una vida ordenada y en la medida de lo posible, rutinaria. Ella misma reconocía que le gusta la rutina, y la vida sin sobresaltos, lo cuál puede ser algo positivo. Pero por contra, te deja poco margen para la improvisación. O mejor dicho, cualquier situación imprevista te descoloca.

Eso me hizo pensar en mí mismo, y en mis rutinas habituales. Y creo que, salvo tomarme un té todas las mañanas mientras leo la prensa delante del ordenador, no hay nada más que pueda considerar rutina. Como rutinario me refiero a que todos los días lo haces a la misma hora, o al menos, en el mismo momento del día (trabajar no cuenta ¬¬). Pienso que no tengo hora fija para comer (al menos cuando como en mi casa), ni para cenar, ni para irme a dormir. Muchos sábados en los que me suelo hacer mi ya mítico arrós al forn (yummi!) puedo comer perfectamente a las 4 de la tarde, y otros días que tengo jambre, puede que esté comiendo a las 2 y poquito. Para cenar me pasa lo mismo, pues creo que no he repetido hora de cenar dos noches seguidas desde hace años. Hay días que sobre las 9 estoy cenando, y otros me pongo a cenar a las 12 o más tarde. Eso deriva directamente en una imprevisible hora de acostarme. En otros aspectos, como por ejemplo salir por ahí, no tengo normas, y es muy probable que un sábado noche cualquiera esté en casa, así como también es probable que un martes o miércoles cualquiera quede a tomar cervecitas y se me vaya de las manos. Sin ir más lejos, recuerdo que el año pasado durante el mes de Agosto estuve acostándome entre semana a las 4/5 de la mañana de media, teniendo que trabajar al día siguiente (la situación así lo exigía ;)

Por contra, está la gente que tiene su día a día tan estructurado, que tiene poco margen de maniobra. Gente que, condicionada generalmente por el trabajo, se levanta, come, cena y se acuesta todos los días a la misma hora. También puedo observar que estas personas son, por lo general, gente que tiene la vida “formalizada”, es decir, que vive en pareja, está casada (o lo estará), tiene ñiños (o los tendrá). Sin generalizar (o generalizando hasta el extremo de equivocarme mucho), pero podría decir que la gente que tiene la vida diaria tan estructurada se acerca a la “estandarización” esa de la que alguna ve he hablado (no sin generar cierta polémica).

Sinceramente, tengo que reconocer que le veo bastantes ventajas a éste modo de vida tan automatizado, por cuestiones prácticas. No hay sorpresas, no hay sobresaltos, no hay días en los que duermes 4 horas, no hay días en los que cenas a las tantas. Puede estar bien. Sólo que a mí no me nace de manera natural, no sé muy bien porqué. Intuyo que el no vivir en pareja influye, pues tiene mucho sentido intentar acoplar dos ritmos de vida para buscar esos pocos momentos en común que deja el modo de vida moderna que tenemos. Aún así, recuerdo que cuando vivía en pareja, también tenía un ritmo de vida algo caótico, aunque sí creo que tenía más necesidad de “normalizar” mi día a día, aunque no siempre lo conseguía, por diversos motivos. Intuyo que el caos va conmigo y yo con él.