El buscavidas II

by guarever

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Como dije el otro día en esta entrada, tuve un curioso encuentro con un personaje semidesconocido que se me acercó espontáneamente, y me saludó por las buenas. Más allá de la sorpresa del saludo en sí, recuerdo que me causó gran impresión la naturalidad con la que me dijo que él se dedicaba a “buscarse la vida”. Y como yo soy muy de darle vueltas a las cosas, creo importante reflexionar sobre ello. Es importante el matiz de que es extranjero, puede que incluso en situación irregular. Pero ante todo se le veía despierto, muy despierto. Alguien que plantaba cara a la adversidad, en lugar de esperar que la adversidad le vacilara a él. Vamos a reflexionar sobre esta actitud en comparación con el modo de vida imperante.

En la situación coyuntural en la que nos encontramos, donde la crisis económica es ya sistémica (de todo el sistema, no sólo del ámbito económico), no paran de bombardearnos con la cantinela sobre las tasas del paro, que son dramáticas. Y sí, son más que preocupantes, la verdad. Pero a día de hoy, todavía no se ha convertido en algo caótico, y debería serlo. Creo que ahora empezamos a ver los primeros síntomas graves de esta situación que se alarga cual chicle kilométrico de Boomer: padres de familia que venden kleenex en semáforos, gente de clase media que tiene que acudir a Cáritas y otras entidades del estilo, noticias constantes sobre robos de material vendible,y desde un punto de vista más detectable por todos y cada uno de vosotros, gente que busca en contenedores de basura para conseguir cualquier cosa de provecho (un lector del blog ya dejó una reflexión al respecto). Da igual el barrio, da igual la hora: hay una legión de gente que se dedica a ello. Si vivís en una burbuja y no sois conscientes de ello, fijaos, sólo por curiosidad. O en los gorrillas de vuestra ciudad, que ya no son sólo extranjeros, sino que son nacionales (y no drogainómanos). Pero aún así, en mi humilde opinión, aún queda mucho margen hasta que la situación llegue a “estallar” y se convierta en caótica, por desesperada. Y por qué piensas eso, Guarever, os preguntaréis los más curiosos de vosotros… Básicamente porque la mayoría de la gente, al igual que mi amigo el espontáneo, se busca la vida. Y lo mejor es que se la encuentra. Ya empiezan a aflorar las noticias en ese sentido sobre la cantidad de gente que está trabajando en negro sin contrato. Estoy seguro que todos vosotros conocéis a alguien cercano que lo hace, si no lo hacéis vosotros mismos. Y este país siempre ha sido muy pirata, es cierto, pero los niveles de trabajo en B habían descendido en la primera década del siglo XXI una barbaridad (puedo buscar los datos, si alguien piensa que estoy rellenando). Ante esta situación, el señor que tiene un negocio le dice a su empleado: te despido, cobras el paro, y sigues currando en B, que me ahorro una pasta. Y el señor empleado dice: why not? O el señor que sabe hacer un poco de todo, consigue una faenita de lo que sea a través de un amigo o familiar, y como todo queda en familia, pues eso, para qué vamos a declararlo. O incluso sé de primera mano que en algunos barrios está empezando a aflorar una economía alternativa basada en el trueque: tú, que eres peluquera sin curro, le cortas el pelo a mi hija, y yo, que soy fontanero, te arreglo el desagüe ese que hace ruidos raros. Básico, pero eficaz. Si el Estado no es capaz de mantener una serie de servicios públicos y garantías mínimas, la gente vive al margen del Estado, lo cual es una de los ejemplos causa-efecto más fáciles de visualizar hoy día a nivel macro-social.

No obstante, este tipo de comportamientos que he comentado son más propios de las clases sociales más populares. Gente que siempre ha vivido en un hilo, y no ha tenido mayor problema en hacer lo que estuviese en su mano para salir adelante. Esto nos deja a la gente de clase media como grandes perdedores (sobre todo la gente de nuestra generación), que es la parte de la población que está totalmente descolocada y frustrada ante esta situación. Es gente que ha asimilado una serie de mecanismos y patrones sociales automáticos, que ha aprendido, casi de manera inconsciente, que iba a vivir mejor que sus padres, al igual que sus padres vivieron mejor que sus abuelos, que ha asimilado que debía estudiar una carrera para tener un trabajo digno y bien pagado. Es decir, es gente que ha cumplido con lo (teóricamente) pactado, pero ahora se encuentran con que la sociedad no les da aquello que les había prometido (a través de sus padres, de los medios de comunicación, de los diferentes agentes sociales…). Y aquí está el drama, pues no es más que una hostia en la cara y un “replantéate toda tu vida y objetivos, porque ya no valen”. Cuáles son las reacciones de esta clase media, con formación, con preparación? La primera de todas siempre ha sido la misma: optar a una oposición. Trabajo estable y bien pagado de por vida. No es lo que pensaban inicialmente, pero vamos, que no le hacen ascos. Pero esa opción ya no es válida, porque la cantidad de gente que opta es cada vez mayor, y después del saqueo que se ha hecho a las arcas publicas, no hay administración que esté ofertando plazas. Aun así, a día de hoy todavía sigue siendo la primera opción entre los colectivos más formados del país: los universitarios. Cuál es la segunda opción? Emigrar. No es mala idea, la verdad, porque vivimos en un mundo (asquerosamente) globalizado, y puedes trabajar en las mismas empresas, comer la misma mierda, vestir la misma ropa y disfrutar del mismo ocio en cualquiera de las ciudades clónicas que existen en el mundo occidental. No obstante, muchas veces no es una opción factible para la mayoría por dos motivos, en mi opinión. Uno es que esta sociedad es muy de mantenerse cerca del núcleo familiar/social (nada comparable al resto de Europa y EEUU). Así que la emigración es un auténtico drama para la mayoría, por el desarraigo que conlleva. Y la segunda es que, a pesar de los tiempos en que vivimos, la gente no tiene ni puta idea de inglés. Pero ni idea. A mí me sorprende mucho ver la cantidad de gente que ha estudiado una carrera (y que asumo ha tenido tiempo para aprender idiomas en paralelo. Aunque esto es muy cuestionable) y su nivel es el mismo que el de cualquier chaval de 15 años que lleva toda la vida reciente con Internet. Éstos últimos si podrán desenvolverse algo mejor, pero todo aquél que tenga 30 años y no tenga ya un mínimo nivel, no aprende bien ni de coña. Y el porcentaje es realmente alto. Por tanto, esta segunda opción tampoco es factible para la gran mayoría de personas de tal estrato. Tienen la oportunidad de emigrar ahora para aprender inglés pero no siempre sale bien. De hecho, tengo dos personas muy cercanas que lo han hecho en este año. Una de ellas lo ha hecho a lo “upper class”, es decir, a curso de mil pavos al mes en una universidad súper reputada, y la otra lo ha hecho a nivel “working class”, es decir, me voy a limpiar hoteles o servir mesas. A ver si adivináis quién de las dos está deseando volver a Espain pero ya, y quien ha decidido quedarse en el extranjero por tiempo indefinido ;). El caso es que a esta edad uno se va de su país para currar de lo que ha estudiado, y no a aprender un idioma que debería haber aprendido con 15/20 años (Ojo!! Esta afirmación es siempre dictada desde la visión del modelo económico/social que se había impuesto, y que ahora hace aguas). Además, como el objetivo es ganar muchos leuros, la opción es irse a Europa, en lugar de irse a Tosta Rica, donde ganarían menos, pero vivirían mejor (y además, muy probablemente currando de lo que hubiesen estudiado). Así que una vez cerradas estas dos puertas, las opciones cada vez son menores.

Ante este panorama, solo queda asimilar una cosa dura, dolorosa y muy jodida de aceptar: es más que probable que nadie te dé trabajo en los próximos 4/5 años. Y nadie es absolutamente nadie. La opción que quedaría, y que además es mucho más sencilla de lo que pensamos (aunque deberías serlo mucho más) es el autoempleo, que sería la versión avanzada y socialmente aceptada del “buscarse la vida” que proponía mi colegui el etio-marroquí. No voy a contar mi caso, porque no toca, y porque tampoco soy paradigma de tal generación (porque he seguido caminos alternativos), pero yo estoy en ese camino, intentando montar una empresilla. No voy a dar demasiados detalles de mi aventura, porque tampoco soy un ejemplo de emprendedor, pues es más sumarme a una aventura ya en marcha que elegir mi propia aventura. Pero me ha surgido la oportunidad de hacerlo, y ahí que me he lanzado de cabeza. No obstante, reitero que no soy el mejor ejemplo DE NADA, pero es curioso que no menos de 6 personas, casi todas con carrera, me han dicho que si me va bien y tengo trabajo que ofrecer, que cuente con ellos. Y lo haría encantado en el futuro, pero mi recomendación es que no esperen sentados, o dándole al F5 a la web de infojobs, porque mi opinión (y la de muchos payos listos a los que se les conoce como “expertos economistas”) es que el mercado laboral no va a crecer prácticamente nada en los próximos años. Así que, muchachada, si tienes la mala suerte de ser de mi generación, y no haber conseguido un buen trabajo, os recomiendo que os asociéis entre vosotros, juntéis talento (que realmente hay mucho más del que creemos), y penséis qué podéis generar de manera novedosa, o qué podéis hacer como mínimo tan bien como cualquiera que ya esté trabajando por su cuenta. No hay más. Bueno sí, buscar en la basura. Pero como que no, verdad? Pues eso.