(De)generaciones chungalís

by guarever

Un poco de educancia!!!

(Aviso a navegantes: es un tocho considerable, de lejos, el post más largo que he escrito)

El otro día, a raíz de este post donde hablaba de lo viejunos que pertenecían a una generación bastante ignorante, por unos motivos muy concretos, propios de la época vivida en el pasado. Y decía que las generaciones venideras estaban abocadas a disfrutar de viajes for dummies como los de Inmserso, pues era una generación muy ignorante. Y uno de mis cienes y cienes de lectores se ofendió discrepó, pues al pertenecer a una de esas generaciones venideras, se dio por aludido. Prometí desarrollar más mi reflexión, y aquí viene, no sin antes recordar(te) que las reflexiones para las masas son unas, y las reflexiones de los individuos son otras. Muchas veces convergen (gregarismo), aunque por suerte, hay casos en las que divergen.

Lo primero que creo debo decir es que, cuando hablo de las generaciones venideras, me refiero a la gente que puede tener ahora mismo entre 15 y 25 años (con pequeños márgenes superiores e inferiores). Cuál es la principal característica común que tiene, mayoritariamente, toda la gente de esta edad? Unos padres de cierta edad similar (entre 40 y pocos y 50 muchos). Y esos padres tienen unas características comunes entre ellos, por haber vivido en la época en que lo han hecho. Luego entraremos a diseccionar esta idea, pero es importante que quede claro este punto, pues como ya sabéis, soy de la teoría del “barril-botijo“, así que según cómo sean nuestros padres, seremos nosotros. Por eso, igual debo empezar hablando de dos generaciones de padres: la de los míos (55-70), y la de los venideros (40-55).

Parto de la base de que conocéis, aunque sea superficialmente, la historia reciente de este país. Es decir, la sucesión de hechos: Guerra civil, dictadura con tres fases, siendo la primera el autarquismo/represión/exilio, posteriormente el aperturismo en los 60, que desemboca finalmente en los cambios que llevaron a la transición en los 70. La gente de unos 55-70 se ha criado en la década de los 60, o mejor dicho, se ha formado en esa década. Al igual que sus padres, tienen grandes deficiencias culturales y educativas (es inherente a todas las generaciones, realmente), pero ya no ha vivido la guerra. A pesar de que los 60 siguen siendo oscuros y tristes, empieza a aparecer colorcito, y la represión es mucho menor, pues entra dinero y gente extranjera (turistas) en el país (las películas de la época son una buena muestra), lo cuál hace que cambie la mentalidad progresivamente. Esta misma gente es la que luego exige una transición a la democracia en los 70, es decir, derechos y libertades esenciales, al modo de nuestros vecinos europeos. La mentalidad de esta gente se forja en la dualidad entre el respeto hacia ciertos poderes de antaño, y el deseo de libertad y derechos tan básicos como la educación universal y gratuita. Y esa es la mentalidad que trasmiten a sus hijos. El rasgo más importante de la mentalidad es el concepto educativo. Con muchos matices, pero la gente que ahora tiene unos 30/40 años es la primera que accede masivamente a la educación secundaria y universitaria. Esto es muy importante, porque rompe con el clasismo de la etapa anterior, donde la gente dejaba el colegio a los 12/14 años, para trabajar donde tocase, porque la situación económica así lo exigía. Y tened en cuenta que todos, absolutamente todos los que estudiaron una carrera en los años 60, accedieron a un puesto de trabajo de nivel elevado, donde el salario era también elevado. No en vano, esta gente es la que transformó el país, y es la gente que sigue ocupando las altas esferas de poder a todos los niveles (económico, empresarial, político…) Con estas bases, se genera la idea colectiva de que “para ser alguien en la vida hay que estudiar”. Y por tanto, a pesar del bajo (y a veces nulo) nivel educativo de los padres, l@s hij@s seguían estudiando. Bueno, no seremos inocentes, pues no tod@s seguían estudiando, pero sí eran conscientes de lo que eso suponía, y de ahí que mucha gente se arrepienta de no haber seguido estudiando y empieza a hacerlo a edades tardías. Estudiar suponía trabajar en un sitio distinto a la fábrica donde trabajan tus padres, que no es ninguna tontería. Por eso, como dije en los comentarios, esta generación es la primera que claramente vive mejor y está infinitamente más preparada que sus padres. Puede ser un ejemplo o no de lo que quiero decir, pero existe mucha gente de esta edad que tiene o tenía vocaciones de carácter artístico que ha sido frustrada, porque los padres no permitieron que las desarrollase. Hablo de gente con un talento innato en dibujo, pintura, música, danza, que por presión familiar, dejaban esas pasiones para estudiar una “carrera de las de verdad”, y creo que todos los de esta edad conocemos a alguien en esta situación.

Qué pasa con la gente que tiene ahora 45-55 años? Su juventud ya ha sido en los últimos 70 y sobre todo, en los ochenta. Otro mundo completamente distinto, a pesar de estar en el mismo país. El cambio social que ha sufrido Espain, sobre todo en los 80, es una pasada, que creo que ha sido la década de la ruptura entre el país rancio anterior que creo Franco, y el país rancio actual que ha creado el capitalismo. Esta gente que se crió en los 80 reciben, de golpe y porrazo, una brutal ola de cambios, libertad, hedonismo gratuito, drogas (no soy un carca anti-drogas, por supuesto, pero han influido mogollón en el cambio de mentalidad de este país), lo cuál hace que el cambio de valores en la mentalidad sea también brutal. Debido a los cambios económicos ocurridos, por ejemplo, ya no es imprescindible estudiar “para ser alguien en la vida”. El proceso es lento, pero ha impregnado en esta generación, y lo ha transmitido de manera inconsciente a sus hijos (15-25), y la anterior cultura del esfuerzo para conseguir objetivos se ha desvanecido. Ejemplos que pueden parecer tópicos, pero que no son tonterías: un/a futbolista, un/a modelo, un/a actor/actriz, un cantante, un _______ (rellene el espacio en blanco a su antojo) gana mucho más que cualquier profesión en la que debas prepararte durante 5 años de carrera, más máster, más doctorado, más bla bla bla. Además, la generación anterior (la mía) es la del baby-boom, y como decía antes, es la primera que accede e masa a la universidad. Eso implica que, a diferencia de lo ocurrido con la generación de sus padres donde existe un axioma claro que es “carrera=super sueldo”, el estudiar una carrera ya no te garantiza un buen sueldo, y en ocasiones, ni siquiera un trabajo (gente de letras: rebelaos!!). La máxima expresión de esta idea es lo que hemos vivido hasta hace un par de años, donde un peón de albañil cobraba más que cualquier ingeniero (no es un tópico, conozco a obreros e ingenieros). Adicionalmente, es importante tener en cuenta que estas madres son las primeras que acceden de manera regular al mundo laboral (remunerado, claro, porque trabajar siempre han trabajado), lo que implica dos cosas: 1. la educación de los hijos se ha cedido a partes iguales a la escuela y a los abuelos, y 2. el nivel de renta de las familias ha aumentado considerablemente. Consecuencias? Menores sin un tutor de a diario que te controla como ocurría anteriormente (generalmente la madre); y acceso masivo a objetos de consumo y caprichos que antes consistían una recompensa (bici, consola, ordenador, bla bla bla), que ahora se regala sin más, básicamente, porque no supone un esfuerzo económico para los padres.

Estos cambios en la mentalidad y comportamiento de las gentes de bien y de mal, dan lugar a varias cosas significativas, que tendrán sus consecuencias durante varias generaciones posteriores (al menos cíclicamente saldrán reflejadas). La primera, que es lo peor de todo, es el peligroso y progresivo deterioro que ha sufrido la cultura. Como bien decía el (indignado) lector SaviPv, el problema cultural de nuestro país es endémico, y todas las generaciones lo han sufrido, y parece que lo sufrirán. Pero lo que se había conseguido cambiar, más que el nivel cultural en sí, es la percepción y la importancia que se da la cultura y la educación, y es aquí donde se ha involucionado una barbaridad. Es algo bastante grave, porque cuanto mayor es el acceso a la información y el conocimiento (Internet will save… and fuck us up, too), menor es el interés por el mismo. Además, es una verdadera pena, porque ese nivel económico superior de las familias, debería suponer un mayor acceso a la educación, y por contra el abandono escolar está incluso aumentando, por la falta de interés (sobre todo de los padres) hacia esta educación. Una prueba de este desinterés es el nivel de faltas de ortografía y las carencias en la capacidad de expresión y comprensión, pero no de los ninis estos de los que se habla ahora, sino de los universitarios actuales, lo cuál no es ninguna tontería.  Mi única esperanza es que, basándome en mi teoría de los barriles-botijos, mi generación, que ahora empieza a tener ñiños como conejos (es una plaga preocupante, en serio), puedan revertir algo la situación, volviendo a recuperar valores en materia, sobre todo, educativa, al igual que sus padres hicieron con ellos. Observando a la primera hornada de estos nuevos ñiños, me da a entender que es posible cambiar. Esperemos que así sea. Pero las generaciones perdidas ya son posibles de recuperar. True and sad story.