De decisiones y destinos…

by guarever

destinos

¿Controlamos nuestras vidas? ¿Existe un destino escrito para nosotros? No soy una persona que crea en el destino. Para nada. No me creo que ya esté todo establecido y que simplemente debamos dejarnos llevar, pues hagas lo que hagas, acabará pasando lo que tiene que pasar. Por otra parte, lo contrario sería pensar que somos muy libres de decidir, y por tanto controlamos nuestro futuro. Esta idea es más cercana a lo que pienso, pero falta un elemento muy importante a la ecuación: la casualidad. Por casualidad, pasan cosas que nos marcan sin remedio.

Así de repente, podría recordar dos acciones que han cambiado mi vida irremediablemente. Una fue una decisión que tomé yo, o mejor dicho, algo que no hice y me cambió la vida. Y la otra fue una acción de otra persona, que también me cambió. La primera es de lo más significante. Actualmente, estoy estudiando un ciclo formativo (ya lo sabréis). Lo que no sabréis, posiblemente es que ya me había matriculado para hacerlo hace 9 años. Dejé la facultad de Historia, y decidí echar la matricular en el insti. Hablé con un par de profes para que movieran los hilos y me aceptaran. Pues bien. Fui a ver las listas provisionales, para ver si me habían aceptado y no estaba. Me sentó fatal. En esa época estaba currando, y tenía que desplazarme o pedir la mañana para arreglar esos asuntos, y como no estaba en las listas provisionales, no fui a ver las definitivas, pues pensé que no estaría. Pero resulta que sí estaba en las definitivas. No os podéis imaginar lo que hubiera cambiado mi vida, si hubiera ido una mañana a ver las listas de admisión. Es algo que me obsesiona mogollón. Sería una persona distinta seguro. No porque habría estudiado tal cosa, o trabajado en tal sitio, sino porque los años que vinieron tras esa decisión fueron bastante “oscuros” en mi vida, y en parte fue por tener que currar en sitios que no me gustaban, y tener que aguantar cosas que no quería, o a gente que no me caía bien. Sé perfectamente, que ahora no sería la misma persona. No se si sería mejor o peor persona, pero muy distinta. Eso seguro.

La segunda acción que recuerdo, quizá es más irrelevante, pero también decisiva en mi vida. El curro donde estoy ahora, lo tengo porque cuando me llamaron para ofrecerme el trabajo, el teléfono lo cogió mi mejor amiga, que estaba conmigo en ese momento. Yo no lo habría cogido ni de coña. Era una llamada oculta, y paso mucho de esas llamadas, y conforme sonó el teléfono, mi amiga me quitó el teléfono y contestó ella, pues estábamos haciendo el mongol los dos, en plan risas. Esta decisión no sé si a largo plazo me cambiará la vida, ya veremos.

Por eso me parece irracional pensar en un destino marcado, pues nuestras decisiones, por acción o por omisión, son las que rigen nuestras vidas. Hay otras que son más impredecibles, o mejor dicho, más difíciles de detectar, pero igualmente te pueden cambiar la vida. Qué es lo que te impulsa a juntarte o conocer a una persona que puede cambiarte la vida? Casualidades de la vida. Puede que sea una sonrisa que te recuerda a alguien. O puede que un día llegues tarde y por ir corriendo, tropieces con alguien genial. O igual un día que estás de mala hostia, alguien te dice una palabra amable, que da en la tecla correcta y cambia tu percepción sobre esa persona. O simplemente, dando una vuelta por ahi, unos calcetines de colores te llaman la atención y decides tocar a la puerta de quien los usa… Nunca se sabe.