
Hace poco pensaba y discutía con una amiga (un saludo, E), sobre una cuestión que a veces me he planteado. ¿Como somos realmente? Es decir, ¿somos como somos, como queremos ser, o como nos ven los demás?
Está muy claro que una cosa es como creemos que somos, y otra cosa es como nos perciben los demás. A veces coincide, pero no siempre es así. En mi caso, por ejemplo, no tengo ni idea de como soy realmente. A pesar de que me guste reflexionar bastante sobre mi mismo, no sabría encasillarme o catalogarme, algo que hago bastante bien con los demás. No pertenezco a ninguna tribu urbana o gran colectivo social definido. Tengo cosas de unos y de otros y sobre todo, tengo cosas propias.
El año pasado, estábamos en clase de no-se-qué y el profe nos pidió que escribiéramos algo bueno y algo malo del resto de compañeros. La gran mayoría dijo de mi que era un cabezón. Y yo no tenía esa percepción de mi mismo. Se que me gusta discutir mogollón, pero no me considero un “closed-mind”. Pero claro, si 5 o 6 compañeros te dicen que eres super cabezota cuando discutes, pues como mínimo tienes que replanteartelo. Eso implica que no soy demasiado consciente de como soy. O mejor dicho, que veo mejor la paja en ojo ajeno que la viga en el propio.
Otra cuestión que planteaba mi amiga es sobre como queremos que nos vean los demás. Es decir, todos proyectamos o queremos proyectar una imagen concreta. Puede ser una imagen de chic@ dur@, de persona amable, de arisc@, etc. A veces tiene un fin concreto esa proyección, aunque no siempre se hace de manera consciente. Si soy una persona vulnerable, quizá quiero aparentar confianza de mi mismo, para evitar que me hagan daño. O si soy una persona demasiado insociable, puede que intente forzar situaciones para parecer que no lo soy. Cuando esto ocurre, nos podemos encontrar con personas difíciles de conocer, pues hay un abismo entre como son, y como quieren que les vean. No debería ser un gran problema, pero puede que te lleves una sorpresa cuando conoces realmente a esa persona, pues no es ni de lejos como aparenta ser. Igual la persona más guay, es completamente idiota cuando la conoces de verdad. O puede que el rarito/a que nunca dice nada y pasa desapercibido/a, sea una bellísima persona.
En principio, lo más lógico es comportarse como te de la gana, no aparentar nada, y sobre todo, ser conscientes de como te ven los demás. Pero es muy complicado conciliar estas tres cosas. No existe un manual sobre como hacerlo. El caso es que si haces lo que te da la gana, acabas siendo un impertinente. Y si haces lo que toca (o la sociedad dice que toca) acabas super frustrado, aunque no seas consciente de ello. Por lo tanto, hay que buscar el equilibrio. Pero que difícil es!!

Últimos vómitos