
Amigos, amigas, gentes de bien y de mal, un año que se marcha y otro que ha llegado. Lejos de taladraros con los típicos propósitos para el año entrante, os dejaré un pequeño consejo, que no deja de ser una especie de auto-consejo, pero que al igual que a mi me ayudará, puede ayudaros a vosotr@s. Ante todo, deciros que el concepto no es mío, sino de una personita linda, pero dado que se lo acuñé yo, procedo a apropiármelo, porque sí ;) El concepto, consejo, propósito, decisión o deseo para el año que acaba de empezar no es otro que el no agobiarse por nada más que aquello inmediato que requiere tu atención o esfuerzos. Yo lo llamo “Carpe Diem Extremo” y sirve para disfrutar al máximo de lo que tienes, sea lo que sea. Como veis no es nada nuevo, ni nada que no pueda pensar cualquiera de vosotros. Lo difícil es llevarlo a la práctica. La personita linda de la que decidí tomar parte del ejemplo, es la reina del carpe diem extremo, pues a veces, le da igual lo que tenga que hacer mañana, o dentro de 15 minutos, pues le preocupa o se encarga sólo de lo que tiene que hacer inmediatamente, a pesar de lo contraproducente que puede ser a veces.
No soy nada docto en filosofía, y mucho menos en filosofía Oriental, pero me dijeron que el Zen consistía en esto precisamente: en dejar que los pensamientos fluyan sin dejar poso negativo en nosotros, a través de la meditación. Por lo general, nuestra mente encadena pensamientos uno detrás de otro, y si el pensamiento es bueno, mola, pero si es negativo, la cadena de pensamientos nos arrastra al agobio, la ansiedad y puede que a la tristeza. Y son situaciones o pensamientos que no son tristes en sí, sino que el encadenamiento de ideas es lo que nos pone tristes, ansiosos, o guarever. Ejemplo para wisconsian@s: tengo que ducharme porque he quedado con X en 20 minutos. Pero sólo tengo 20 minutos, y yo necesito 30. Voy a darme prisa, pues si llego tarde, X se va a enfadar. Cuando se enfada X, acabamos de mal rollo los dos. Ya le vale a X, debería ser más compresivo. Es que se lo toma todo fatal, y estoy un poco harto de la situación…) De “me tengo que duchar“, a “estoy harto de la situación“, hay una serie de pensamientos que son generados exclusivamente por el primero, y acaban en una situación de ansiedad, o de agobio, o de irritación que es innecesaria en ese momento, pues ni has llegado tarde, ni X se ha enfadado, ni nada de nada. Está todo en nuestra mente.
Teóricamente, la meditación consiste precisamente en evitar que un pensamiento encadene otro relacionado, que puede acabar así. Para ello existen técnicas concretas, que ni conozco, ni creo que llegue a conocer. Pero bueno, lo primero y principal para cualquier cambio está en que el pensamiento y/o la voluntad salga de un@ mismo (siempre!!). Así que mi propósito guareveriano para el 2010 es este, ni más ni menos. Liberarme de la ansiedad y el estrés a través vivir el momento exclusivamente. Además, seguramente esto me ayudará a disfrutar cada momento como único, sin compararlo con otros momentos, sin esperar nada más que lo que tengo en ese instante. Os recomiendo que hagáis lo mismo, disfrutéis de lo que tengáis entre manos en este momento, sin pensar en que se puede acabar, en que lo del vecino es mejor, en que mañana tendrás algo distinto (da igual que sea mejor o peor), pues el mañana no ha llegado, y hasta que no llegue, no sirve de nada pensar en él. Feliz año, pajaric@s :)


Paradoja: “La necesidad de actuar es siempre mayor que la posibilidad de conocer.” De ahí la ansiedad al respecto de nuestras decisiones y acciones. Nunca podemos estar completamente seguros de lo que sucederá pese a vernos obligados a actuar irremediablemente (no actuar es una elección igualmente). Supongo que forma parte de la gracia de tener pulmones y respirar. Es curioso que lo que nos mantiene con vida no sea algo sobre lo que tengamos que decidir constantemente. La vida no es una elección como sí puede serlo la muerte. Menudo lío si lo fuese.
Un santo que, a mi juicio, no lo era, sostenía que, perezca lo que parezca, todos los hombres (de las mujeres nunca decía nada bueno) aman espontáneamente la verdad. La prueba: que ni los más desvergonzados mentirosos aceptan de buen grado que se les engañe.
Pero entre amar algo y elegirlo (actuar para alcanzarlo) hay una distancia que puede ser muy grande en algunos casos. A veces sabemos lo que amamos desde el principio pero no nos atrevemos a elegirlo y, al final, la vida acaba escogiendo por nosotros. Mi propósitoconsejo para este año es ese; que seamos capaces no sólo de amar, sino de perseguir activamente aquello que amamos.
Que tengamos el valor de elegir y que sea la verdad, con todas sus limitaciones e inconvenientes, por lo que optemos.