
(Nota: Este post será cortito, pues es más una reflexión para vosotros que para mi mismo)
Llevo tiempo pensando en ello, pero nunca se me ocurrió escribir al respecto, que es la manera que tengo de verbalizar la mayoría de mis pensamientos y obsesiones. Como sabéis, soy un cotilla, y me encanta escuchar las conversaciones ajenas, en un bar, en una terraza, en mil sitios. Y en esas conversaciones que oigo, fugaces, furtivas, privadas pero públicas, muchas veces el componente dinero está presente en ellas. Hablamos casi siempre de dinero!!! La gente habla de lo que valen las cosas, de lo que ganan, de lo que se han gastado en nosequé, o lo que se quieren gastar en nosecuanto. Y entonces, me pongo a pensar si yo también hablo tanto de dinero. Y sí, también lo hago. En el curro hablo mogollón de pasta, pisos, nóminas, sueldos, pensiones, micro y macro economía… Por tanto, a pesar de ser una persona muy poco ambiciosa a nivel económico, hablo mucho de dinero. Se podría pensar que hablo de dinero porque no tengo mucho. Pero la gente que tiene dinero habla más todavía de dinero!
Y vosotros? También habláis mucho de dinero o del valor monetario de las cosas? Pensad en ello, gañanes!

Si les decimos a las personas mayores: “He visto una casa preciosa de ladrillo rosa, con geranios en las ventanas y palomas en el tejado”, jamás llegarán a imaginarse cómo es esa casa. Es preciso decirles: “He visto una casa que vale cien mil pesos”. Entonces exclaman entusiasmados: “¡Oh, qué preciosa es!” (Le Petit Prince. Antoine de Saint-Exupéry)
Cristina Sanjosé:
Se podría haber dicho más alto, pero no más cultamente ;) Tú siempre tan digna y tan culta, leída ^_^
bobo
:D
Este post requiere la foto de nuestro líder natural no azucarado.
Fulgención:
Una hora de consultoría…