
Continuando la temática del post anterior, he de decir que cada día soy más egoista. Por los comentarios que habéis dejado algunos de vosotros, entiendo que no soy el único que piensa así. Hoy me voy a centrar en otro tipo de egoísmo, que tiene cierta relación, pero desde una perspectiva distinta. Como ya dije hace un millón de años, ya no hago nada que no me apetece hacer. Es fácil de decir, pero muy complicado de conseguir. Esa una postura egoísta, pero me ayuda a estar mejor conmigo mismo, y por extensión, a estar a gusto con el resto del mundo. Casi que siendo egoista, no gano yo solo, sino que ganamos todos </paradoja>
Tengo un gran amigo, que ha pasado por mil perrerías en su vida. No entro en detalles, por respeto hacía su (gran) persona. Solo diré que son cosas que la mayoría de la gente, ni se imagina. No exagero. Esta persona tiene dilemas morales sobre cuestiones sociales (como todos, I guess), y mi único consejo válido, ha sido decirle que piense primero en él. Que sea egoísta, y se plantee si quiere o no quiere hacer esto o lo otro, que se dé algún capricho de vez en cuando (que importantes son). Creo que es de los mejores consejos que he dado, y los resultados son visibles, puesto que mi amigo vive mejor, al menos en el aspecto emocional.
Ojo! Que conste que, hay cosas que no puedes ni debes evitar hacer. El egoísmo que defiendo, no es el de “para que me joda yo, te jodes tú” o “si no lo hago yo, no lo hace nadie”. Defiendo un “egoísmo amable”, donde tu voluntad no se impone a la de los demás, sino al contrario, la de los demás no impide tu bienestar emocional. No queramos agradar a todo el mundo, no queramos salvar a todo el mundo, no queramos que el mundo decida por nosotros. Pensemos un poco más en nosotros. Saldremos ganando todos.
(Nota: Sobre lo de salvar o no salva al mundo, es un tema que me ronda desde hace tiempo. Creo que no tardaré en desarrollarlo. Una amiga (un saludo, Lady Flash ;-) me ayudó a ver, que no podemos salvar a nadie, pues nos salvamos solos)
