
- Doctor, doctor, tengo un problema. De hecho tengo varios problemas, pero quiero que usted me solucione uno en concreto. Los síntomas son muy claros: indecisión, conflictos internos, no sé si tengo que hacer X o Y, pensar que ambas respuestas son correctas… o incorrectas. E incluso a veces, después de haber tomado una decisión y obrar en consecuencia, me arrepiento de la decisión, porque sé que no era la más correcta, y puedo perjudicar a alguien. Qué piensa doctor, tiene solución? Cree usted que puede curarme?
- Pues veamos, (no tan) joven, lo que a usted le ocurre es que, en ocasiones, tiene una serie de valores morales que se contradicen con sus propios deseos y/o/u sentimientos, y cuando chocan, pues se me bloquea usted, pobret. De todas formas, no sufra, (no tan) joven, pues existe un remedio a su malestar, aunque no es fácil de aplicar. Se trata de elegir entre uno u otro bando radicalmente, es decir, decántese por sus valores morales, o bien por sus deseos/sentimientos, pero no en una situación concreta, sino por norma general.
- Pero, pero, pero doctor, si eso es lo mismo que me pasa siempre, es decir, que no puedo decidir de manera rápida. Cómo pretende usted que ahora decida por norma si mi vida debe regirse por el hedonismo (placer/sentimientos) o por la moral (right/wrong)? Creo que no seré capaz, doctor…
- Ya le dije que no sería fácil, (no tan) joven, ya se lo dije.
Éste diálogo (de besugos) entre el doctor y el (no tan) joven, es el cuento mío de nunca acabar: me cuesta muchas veces seguir un camino recto, o tomar una decisión concreta en algo concreto, si mis valores morales se cruzan con mis deseos. Muchas veces me angustio, intentando ver cual es la mejor solución a un problema, o dilema, y me cuesta mogollón dar un paso concreto si, por ejemplo, creo que mi acción va a hacer daño a alguien con nombre y apellidos. Me bloqueo, a veces de manera literal. O si me dejo llevar por mis impulsos/deseos, y veo que la acción realizada no era la más acertada, moralmente hablando, también me acabo comiendo la cabeza y arrepintiendo de esa acción. No creo que sea el primero, ni el último en sufrir por estos dilemas, pero bueno, los míos me generan más conflictos que los tuyos.
Ante esto, la solución pasa por dejar mis escrúpulos a un lado, y actuar de manera visceral, dentro de unos límites (A.k.a hacer lo que me rote); de esta manera conseguiré una gran satisfacción, pero tendré que ignorar a mi Pepito Grillo, si hago daño a alguien. O bien todo lo contrario, es decir, valorar previamente qué es lo más correcto, y actuar siempre así, sin que se quede ninguna acción sin análisis. De esta manera, por aprendizaje, acabaré por saber en todo momento cuál es la buena acción a realizar, minimizando así el daño causado por dicha acción.
El consejo del doctor no está mal, pero le falta los más importante, que es la medicina que ayude a potenciar esa decisión. De todas formas, creo que voy a pedir una segunda opinión.

pie malo y duele quiero respuesta
pie malo duele sienpre querouna itplicacion