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Hace poco, estaba hablando con una persona con la que últimamente tengo conversaciones de lo más ineresantes (un saludo, END), y tras una serie de afirmaciones por mi parte, me dijo que yo era una persona a la que le gustaba el control. No controlar una situación, ni controlar a las personas, sobre que hacen o dejan de hacer, sino que me gusta llevar el control de mi vida. Suena fácil, es decir, lo normal sería pensar que a todas las personas les gusta llevar el control de si mismos, pero no es así. El miércoles, comiendo con un amigo, me dijo algo similar sobre si mismo, pues habían partes de su vida sobre las que no tenía control, y le provocaban un gran malestar.
Cuando digo que no todo el mundo lleva el control de sus vidas, me refiero a que no quieren tenerlo, pues obviamente, hay cosas que se nos escapan, como el azar, las decisiones de “superiores” (me refiero a jefes y similares, no a seres superiores en plan divinidades :P), y un sinfín de pequeñas cosas, que no podemos controlar. Pero en mayor medida, el control de nuestras vidas está en nosotros, y hay gente que decide cederlo. A sus padres, a sus jefes, a sus parejas, a las drogas, al simple azar… Yo no puedo vivir así. Tengo que decidir por mi mismo la mayor cantidad de cosas posibles, y simples situaciones donde no tengo el control, me “asustan” o rehuyo de ellas. Por ejemplo, algo tan sencillo como son las aglomeraciones, me provocan una sensación de descontrol total. Es difícil de explicar, pero no me molan nada. De joven me encantaban, o al menos, no pensaba demasiado en ellas, pero ahora huyo de ellas como de la peste.
Me imagino que para otras personas, será más fácil que otra gente (o sustancias) rijan el camino a seguir de sus vidas. Es más fácil ser subordinado que subordinador. No tienes responsabilidades, y si la cagas, la culpa no es tuya. Pero no tienes poder de decisión, no dependes de ti. Una vez, escuchaba una entrevista a Eduard Punset, y hablaba sobre como afecta el tener o no el poder de nuestras vidas sobre la salud. Y curiosamente (o no), cuanto más control, mejor salud teníamos. Un ejemplo práctico (demostrado/demostrable) es que los jefes de las empresas enferman menos que los segundos en la cadena de mando, y estos mejor que los siguientes, y así sucesivamente. Cuando oí este experimento que contaba Punset empecé a fijarme, y creo que en todas la empresas donde he estado cierto tiempo, se cumplía. Cuanto más poder de decisión, mejor salud. Yo como controlo tanto, tengo una salud de hierro </ironía>
Estamos de acuerdo, es más fácil ser subordinado, no tener responsabilidad para con uno mismo (que es la mayor responsabilidad que hay), dejar que otras personas/cosas rijan tu vida… Y dejando al margen las cosas que, por naturaleza, escapan a nuestro control, ¿qué pasa cuando eres así y de repente te das cuenta de que la vida (o el trabajo, o la relación, o la carrera, o…) que tienes no es lo que tú realmente quieres?
Si, en el mejor de los casos, ocurre eso, un día te levantas cansado de todo lo que te rodea y cansado de darle tantas vueltas y decides poner punto y final y actuar (tomar tú el control).
También puede ocurrir que te des cuenta, seas consciente de que lo que tienes no es lo que quieres, pero no ser capaz de tomar el control. Y eso, irremediablemente, genera cantidad de rabia, malestar y frustración.
O la tercera opción: te das cuenta de que eso no es lo que quieres, pero no tomas cartas en el asunto… el papel de subordinado y la salud que conlleva te permite pillar alguna baja de vez en cuando y escaquearte del curro xDDDD
Muaaack!
Chusika
Dejarse llevar depende sobre todo de la personalidad de cada uno. En algunos aspectos de mi vida, me he dejado llevar, pensando que era lo mejor, pero al final pasa lo que tu dices: te das cuenta que estás en una situación que ni de lejos es la que querías.
Este post me cuadra perfectamente con el siguiente que ya tengo en mente, pues lo importante no es el control en si, sino las decisiones que se toman. Pero no voy a adelantarte nada… Pronto, en sus mejores pantallas ;-)
¿De joven te gustaban las aglomeraciones o las situaciones que no tenias que controlar? En cualquier caso… ¿JOVEN? Me sabe mal tutearte y todo! Con lo mayor que te has pintado voy a tener que empezar a tratarle de Ud.!!! jajaja
Pero dejando a un lado ese punto que me ha impactado al leer… Me dijeron una vez, que nacemos, tomamos decisiones y morimos. Esa es la vida. Llevar el control supone tomar una decisión, y además tomarla de forma correcta, ya que si no puedes perder el control de tu propia vida. Creo que desgraciadamente, hay cosas ajenas que nos afectan irremediablemente y nos quitan el control de algunas parcelas de nuestra vida, que además segun las circunstancias de cada uno, puede tener una importancia extrema.
Ya ves, yo me encuentro ahora en una situacion parecida, y creo que ademas de “tomar el control” tu post radica mas bien en la fuerza de voluntad de las personas. Hay cosas a las que se debe renunciar para poder tomar las riendas, y eso supone un esfuerzo enorme a veces… si la persona no tiene fuerza de voluntad, por mucho que se esfuerce y sepa cual es la mejor decision a tomar, no logrará “el control”. Y eso, supone una sensación de malestar, entrar en un bucle del que no se sabe el fin…
Hablo por experiencia, tanto personal como cercana. Y creeme, no es tan facil llevar el control, asi que te felicito. Besos.
Ni una cosa ni otra, de joven “no me importaban” las aglomeraciones. y ahora si. Y tienes razón, tengo que dejar de usar el término “joven” tan a la ligera :P
Tienes razón, para tomar las riendas de ciertas parcelas de tu vida, necesitas mucha voluntad. Pero sobre todo, necesitas plantearte cosas, y saber que quieres (o en mi caso, lo que no quiero). Aunque hay gente que por no por falta de voluntad, sino por comodidad que no “controla su vida”…
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