Archive for the “Filosofía barata” Category

Nice Words

Nice Words

Siempre que empieza un nuevo año, pretendemos auto engañarnos con falsas promesas, casi siempre a nivel interior, en aras de mejorar la calidad de vida. Ir al gimnasio, dejar de fumar, comer más sano, dejar de esnifar pegamento… No sé, esos comportamientos nocivos que por otro lado, nos gustan demasiado.  Yo mismo, cuando empezó el caótico y adorable (a partes iguales) 2010, tuve mi propio momento “propósito de año nuevo“. Era de un carácter más espiritual y filosófico, que no meramente social o saludable, como pueda ser el hecho de adelgazar. En parte lo he cumplido, y en parte no, como casi todos los propósitos que me marco.

Desde hace algunos meses tengo otro propósito, y no es otro que, intentar hacer la vida más agradable a los demás, sin traicionarme a mi mismo, es decir, intentando que mi vida también sea lo más agradable posible. Es lo que yo considero felicidad, aunque esta se compone de más factores, claro. E igualmente, a veces lo consigo, a veces no. En ese propósito de hacer la vida lo más agradable a la gente, hay uno muy sencillo de realizar, que siempre que me acuerdo, lo pongo en práctica, y creo que es muy efectivo. Y no lo digo yo sólo, lo dice Eduard Punset, grande entre los grandes. Según Mr. Punset, hacen falta 5 cumplidos o palabras amables, cariñosas, agradables, para contrarrestar el efecto de un único insulto. Dicho de otro modo, cada vez que insultas o desprecias a alguien, necesitarás 5 momentos de palabras amables para restaurar el daño provocado. La proporción es brutal.

Como no soy la mejor persona del mundo, ni de lejos, no siempre soy capaz de controlar mis emociones, iras, idas y venidas, en ocasiones digo cosas desagradables. Además, casi siempre se dicen las cosas desagradables a las personas más queridas. Solemos descargarnos con nuestros padres (casi siempre con nuestra madre, pobreta ella), con nuestra pareja, con nuestros amigos de confianza… Por eso, para tratar de anular el efecto de mis desvaríos, intento decir las cosas bonitas que pienso de la gente. No cuesta nada realmente, y el efecto es casi inmediato. Puede que esas personas ni siquiera sean víctimas de mi ira, pero si practico el decir cosas lindas con casi todos, seguro que no me costará decirlas a la gente que realmente lo necesita oír de mí. Algo tan sencillo como decirle a tu madre/padre/cocinero lo buena que ha salido la comida del día, es algo que no nos cuesta nada de nada. Y por norma, sólo lo diremos cuando nos inviten a comer a una casa ajena, que se dirá por cumplir, independientemente de que la comida esté buena o no. O algo tan sencillo como decirle a tu pareja casi a diario lo mucho que te gusta, lo guap@ que está ese día, lo bien que le sienta esa ropa, no tiene precio. O el decirle a tu compañer@ de trabajo lo bien que hace esto o aquello, genera un bienestar casi imperceptible, pero que está ahí, y mejora las relaciones.

Por eso, en la medida de lo posible, siempre que pueda, diré las cosas chulas que me vengan a la mente. Así que no me cansaré de repetir(te) que (tú) tienes el cuerpo más bello del mundo, o que (tú) eres la persona que más me entiende en este mundo, o que (tú) eres muy graciosa y adorable, o que (tú) cocinas súper bien, o que (tú) eres una fuente de sabiduría inagotable para mí, o que (tú) me haces reír como nadie lo hace.

ago 29, 2010 Posted Under: Filosofía barata, Guarever's theories, Love Story   Read More

Madurez

Viejuno!

Llevo algún tiempo preguntándome en qué consiste la madurez, teniendo varias conversaciones con diferentes personas sobre ello. Y no termino de aclararme. Ayer sin ir más lejos, hablaba con mi peor mejor amigo sobre su “falta” de madurez, y aunque la idea va tomando forma en mi cabeza, aún es algo difusa y confusa. Intentaré verbalizarla, que igual me aclaro. La madurez no es algo tangible, ni algo que puede medirse fácilmente, no obstante, hay signos que demuestran madurez de una manera muy evidente, así como hay otros que indican lo contrario. Vamos adquiriendo experiencia con el paso de los años, cada uno a su ritmo, hasta que un día te das cuenta (o se dan cuenta desde fuera), que te has convertido en adulto/maduro. Y creo que en definitiva la madurez consiste en dejar de hacer lo que se supone que tienes que hacer, para hacer lo que tienes o quieres hacer. A ver si consigo explicar esto, y el fluir de las palabras me acompaña.

Se podría decir que cuando somos niños, no tenemos demasiados complejos, ni demasiadas presiones sociales. Dichas presiones aparecen de manera más evidente con la adolescencia (13 años??). De repente dejas de ser un individuo, y pasas a ser parte de un colectivo de semejantes, que te observa, te juzga, te exige, te apoya, te valora, espera cosas de ti (compañeros de clase, amigos y gente de la misma generación y/o ámbitos). Y por otra parte, habrá otro colectivo de no tan semejantes, que igualmente te juzga y te exige (padres, profesores, gente más mayor con la que compartes espacios comunes, etc). Menuda presión, no creéis? Como puesta de largo en el maravilloso mundo de las relaciones personales no está nada mal. Ante esta situación, solemos adoptar (por lo general) las reglas y comportamientos sociales que más nos gustan o interesan, pero siempre influenciados por el entorno y compañías con las que nos relacionemos, pero casi siempre de manera inconsciente. Según nuestra propia personalidad (o la falta de la misma), podremos salir mejor parados de estas situaciones en la que, ante todo, prima el sentimiento de pertenencia al grupo. Y conforme vamos creciendo, asumimos roles, comportamientos, convenciones que a veces, supone hacer cosas que no queremos hacer, pero las hacemos porque toca, porque se espera de nosotros, porque es lo que hay. Siempre pongo el mismo ejemplo sobre el ocio: cuando eres joven o inmaduro, sales de fiesta “porque toca” salir, y cuando eres adulto, sales porque te apetece salir. Siempre que lo cuento, la gente se centra en justificar porqué sale, y no tiene nada que ver con el hecho de salir en sí. Pero el matiz de salgo porque toca, para mi es bastante “llamativo”.

Llega un momento en que vas necesitando un cambio. Tu yo interno te lo pide, aunque no seas consciente de ello. Entonces empiezas a cuestionarte cosas, te das cuenta de cosas que haces con las que no te sientes demasiado cómodo, te comparas con otras personas y ves que han cambiado, o sencillamente, te has cansado del modo de vida adolescente. Opino que según lo bien que lo pases/hayas pasado en la adolescencia, tardarás más o menos en “necesitar” este cambio, pero esto es muy discutible. Llegado ese momento, casi siempre de manera inconsciente y progresiva, dejaremos de hacer lo que se espera de nosotros, dejaremos de intentar agradar constantemente a nuestro grupo, y empezaremos a pensar en nosotros mismos de una manera más racional, para tratar de ver qué es lo que quieres en esta vida, y sobre todo, cómo lo quieres [para saber QUÉ quieres de la vida, tienes que saber QUIÉN eres, pero esa es otra historia, que será tratada a su debido tiempo]. En definitiva, te liberas de cierta presión social, lo cual te permite obtener cierta perspectiva de las cosas, y por tanto, tomar decisiones de una manera más correcta. Poco a poco, dejas de ser tan radical en algunas convicciones, empiezas a disfrutar de otras cosas que antes criticabas, dejas de ver a tus padres como “enemigos que no te entienden”, tienes ideas más complejas, pero que a la vez llegas a ellas de manera más sencilla y clara… En definitiva, maduras. A veces, esa maduración viene provocada por un cambio radical, o por algo que no asimilas bien y que te genera conflictos internos. Otra veces no, simplemente ocurre.

Como ya sabréis todos los que me leáis con un mínimo de atención [wink], creo que hay una gran masa de gente que no suele cuestionarse demasiado las cosas, y elige caminos (ojo, a priori, nada criticables) que son predeterminados por la sociedad, pero que no han sido elegidos de manera racional. Esto provoca que haya mucha gente (como siempre, mi opinión) que a pesar de tener una edad más que considerable, sigan comportándose como eternos adolescentes. Hablo de gente que tiene su trabajo, sus casas, sus hijos, pero que no han alcanzado ni de lejos la madurez. Pero bueno, nunca se acaba de ser del todo maduro, pues la vida es una carrera de fondo, en la que constantemente vamos aprendiendo, mejorando, madurando. Y al final, cuanto más sabes de la vida, vas y te mueres!! Caguenlamar!! Quien fuera Benjamin Button…

jul 7, 2010 Posted Under: Filosofía barata, Guarever's theories   Read More

Insatisfación!!

Veros a tomar por culo!

Estoy harto, muy harto de ciertas personas y sus comportamientos. Son la parte de la gente estándar de la que tanto me quejo en ocasiones, la gente manipulada, la gente que cree que solo hay una manera de actuar, una manera de pensar, una manera de vivir, una manera de sentir, una manera de comportarse. No, no y no! Puedo hacer lo que me dé la gana, y me da igual las reacciones que provoque por ello.

Ante este tipo de gente, estoy harto de justificar mi manera de pensar y de vivir, muy harto de sentirme cuestionado. Decía Schopenhauer que cuando alguien introducía algo nuevo en la sociedad, la primera reacción de las masas era el rechazo, para pasar luego a la burla/mofa, hasta por fin acabar aceptando el cambio. Por supuesto, yo no he leído a Schopenhauer, sino que esto me lo contó un buen amigo. Soy ignorante, pero con el suficiente criterio como para rodearme de gente inteligente y culta, que suplen mis carencias (aunque eso me convierta en un pedante). Otro de esas personas de las que me rodeo me recomendó un libro llamado “El miedo a la Libertad“, escrito hace 70 años, (pero que es totalmente válido hoy en día), donde a groso modo, el autor (un psicoanalista alemán) analiza la sociedad capitalista occidental, y llega a la conclusión de que no somos para nada libres aunque pensemos lo contrario, precisamente por asumir como propios argumentos y/o modos de vida que no nos corresponden como individuos racionales e independientes que somos (o podemos ser), sino que son tomadas y adquiridas de la sociedad de consumo en la que vivimos, pero que asimilamos, interiorizamos, y que además, intentamos justificar y defender, sin que estas ideas salgan exclusivamente de nosotros como personas, sino de la sociedad en sí, como si de ente se tratara. En menos de una semana he oído dos frase de diferentes personas que son un ejemplo de este tipo de comportamientos.

Una persona decía que teníamos que consumir cuanto más mejor, porque si no la economía se paralizaba. Vamos a ver, ni que mi decisión personal y mi poco o mucho dinero en exclusiva hiciera que la economía fluyera sin parar. Esto no quiere decir que a nivel macro económico no sea cierto, pero para que esto ocurra, los vampiros capitalistas necesitan que la gente se lo crea. Si no eres consciente de esto, pues allá tú: estás tan dormid@ que ni siquiera de das cuenta de en qué mundo vives realmente. Pero si encima lo defiendes, eres gilipollas, directamente. Y por supuesto, hablo de gente corriente, con sueldos corrientes, no de gente con pasta.

Otro amigo, me decía, el muy ¡¡@#/+*!!, que era vergonzoso la cantidad de dinero que se le quitaba a los empresarios en impuestos (según las leyes de nuestro país, es un máximo del 45%. Nunca más!!) Obviamente, él no es empresario, pues está trabajando en sitios chungos para poder pagarse la carrera. Y defendía los impuestos que le quitaban a él mismo, porque con eso se pagaba la sanidad, se pagaban las pensiones, se hacían cosas útiles… Yo no puedo más que flipar ante este tipo de defensas del sistema actual, en el que se sangra a la gente de abajo, y la gente de arriba se lucra.  Y con algo de tristeza, veo que si mi amigo piensa así, es porqué él tan sólo aspira a poder ganar el suficiente dinero como para que le quiten ese 45%, pues en ese caso, le encantaría que la cifra fuese menor.

No me considero mejor que nadie, ni pretendo que nadie me admire por ser original, transgresor, anti-sistema, porque, sencillamente, no lo soy. Simplemente deseo poder hacer mi vida, sin más, sin necesidad de justificarme, y porqué no decirlo, tampoco tener que criticar a nadie por el modo de vida que lleve, desde la libertad de albedrío y el respeto mutuo. Y no lo consigo. Así que cada día tengo más ganas de coger la energía y el valor suficientes para irme a Costa Rica (o a un pueblecito a la montaña), empezar de cero (o de uno) mi vida, y pasar de la mayoría de estigmas y convenciones de esta sociedad y sus infinitas agresiones, que no son físicas ni verbales, sino muy sutiles, tan imperceptibles que pasan por alto y son casi invisibles, pero que al final, me erosionan mucho más que las visibles, que al ser tan obvias, me resultan fáciles de ignorar. Pero en el fondo, puede que yo sea un cagueta (como tú ;), y puede que también tenga miedo de ejercer mi la libertad como individuo.

Comer, beber, follar…

Simply as hell

Hace algún tiempo hablando con mi socia, inmersos en un periodo extraño de nuestras vidas, llegamos a una conclusión simple, sencilla, fácil de asimilar, pero a la vez difícil de comprender en su totalidad. La conclusión es, ni más ni menos, que lo importante de esta vida son los detalles pequeños, generalmente los placeres físicos básicos, esos que por cotidianos, pierden un poco su sentido. Sí, me refiero a comer, beber, follar, tomar el sol, sentir la brisa en la cara, pasear descalzo o guarever.

Vivimos en una sociedad compleja, con relaciones sociales extrañas, superfluas (a veces!), con estrés laboral y circulatorio (en las ciudades), con miedos a miles de cosas, deseos materiales (y carnales) inalcanzables para la mayoría, modas estéticas que rozan lo absurdo, complejos individuales y colectivos que nos atormentan. En definitiva, una gran cantidad de agresiones por un lado, y metas por otro que nos alejan de lo que somos de base: animales. Los animales son sencillos en cuanto a su comportamiento (dentro de su complejidad, claro), por la sencilla razón de que se guían por instintos exclusivamente. Si tienen hambre, comen.Si tienen sueño, duermen. Si se ponen jachondos, follan. Si se sienten atacados, huyen (o contraatacan). Pero no se preocupan por conseguir plaza en el colegio de moda para sus cachorros. Ni hacen colas absurdas para ser los primeros en tener un “aifon”. Ni escriben blogs estúpidos y sin sentido para satisfacer sus propias verborreas mentales. No. Los animales comen, beben, cagan, follan y poco más. Hay especies más complejas, pero si el mundo funciona como yo creo que lo hace (seguro que no), acabarán por extinguirse, seguro.

Por eso, en un intento de encontrar la felicidad de la manera más sencilla, reivindico esos pequeños placeres que tenemos al alcance de la mano, pero que nos pasan desapercibidos, por creer que necesitamos constantemente más de lo que ya tenemos (o podemos tener). Bébete una cerveza helada con amigos (o solo, como hago yo en estos momentos). Come eso que te gusta tanto (sin pasarte) y paladea el sabor, disfrutando de cada bocado. Folla con tu pareja, sintiendo cada parte de su cuerpo, y pensando en el disfrute mutuo. Toma el sol en la playa (o en la montaña, o en el terrao de tu finca…), y que el sol bañe tu cuerpo sin excepción (Guarever se hizo fan del naturismo ;). Siente la brisa en la cara mientras vas en moto (o en bici, o andando, o como sea..). Escucha la música que te gusta, disfrutando de cada nota, acorde, verso. Vuelve a ver esa peli que tanto te gusta y te emociona, o te hace reír. En definitiva, haz todo eso que tanto te gusta, y que no te cuesta casi nada a nivel material. Pero hazlo, y sé consciente de la felicidad que te reporta en ese momento, y olvídate de todo lo que no puedes hacer porque sí que te cuesta. Lo agradecerás eternamente.

Propósito para el nuevo año (Guarever Zen edition)

Rollito Zen

Amigos, amigas, gentes de bien y de mal, un año que se marcha y otro que ha llegado. Lejos de taladraros con los típicos propósitos para el año entrante, os dejaré un pequeño consejo, que no deja de ser una especie de auto-consejo,  pero que al igual que a mi me ayudará, puede ayudaros a vosotr@s. Ante todo, deciros que el concepto no es mío, sino de una personita linda, pero dado que se lo acuñé yo, procedo a apropiármelo, porque sí ;) El concepto, consejo, propósito, decisión o deseo para el año que acaba de empezar no es otro que el no agobiarse por nada más que aquello inmediato que requiere tu atención o esfuerzos. Yo lo llamo “Carpe Diem Extremo” y sirve para disfrutar al máximo de lo que tienes, sea lo que sea. Como veis no es nada nuevo, ni nada que no pueda pensar cualquiera de vosotros. Lo difícil es llevarlo a la práctica. La personita linda de la que decidí tomar parte del ejemplo, es la reina del carpe diem extremo, pues a veces, le da igual lo que tenga que hacer mañana, o dentro de 15 minutos, pues le preocupa o se encarga sólo de lo que tiene que hacer inmediatamente, a pesar de lo contraproducente que puede ser a veces.

No soy nada docto en filosofía, y mucho menos en filosofía Oriental, pero me dijeron que el Zen consistía en esto precisamente: en dejar que los pensamientos fluyan sin dejar poso negativo en nosotros, a través de la meditación. Por lo general, nuestra mente encadena pensamientos uno detrás de otro, y si el pensamiento es bueno, mola, pero si es negativo, la cadena de pensamientos nos arrastra al agobio, la ansiedad y puede que a la tristeza. Y son situaciones o pensamientos que no son tristes en sí, sino que el encadenamiento de ideas es lo que nos pone tristes, ansiosos, o guarever. Ejemplo para wisconsian@s: tengo que ducharme porque he quedado con X en 20 minutos. Pero sólo tengo 20 minutos, y yo necesito 30. Voy a darme prisa, pues si llego tarde, X se va a enfadar. Cuando se enfada X, acabamos de mal rollo los dos. Ya le vale a X, debería ser más compresivo. Es que se lo toma todo fatal, y estoy un poco harto de la situación…) De “me tengo que duchar“, a “estoy harto de la situación“, hay una serie de pensamientos que son generados exclusivamente por el primero, y acaban en una situación de ansiedad, o de agobio, o de irritación que es innecesaria en ese momento, pues ni has llegado tarde, ni X se ha enfadado, ni nada de nada. Está todo en nuestra mente.

Teóricamente, la meditación consiste precisamente en evitar que un pensamiento encadene otro relacionado, que puede acabar así. Para ello existen técnicas concretas, que ni conozco, ni creo que llegue a conocer. Pero bueno, lo primero y principal para cualquier cambio está en que el pensamiento y/o la voluntad salga de un@ mismo (siempre!!). Así que mi propósito guareveriano para el 2010 es este, ni más ni menos. Liberarme de la ansiedad y el estrés a través vivir el momento exclusivamente. Además, seguramente esto me ayudará a disfrutar cada momento como único, sin compararlo con otros momentos, sin esperar nada más que lo que tengo en ese instante. Os recomiendo que hagáis lo mismo, disfrutéis de lo que tengáis entre manos en este momento, sin pensar en que se puede acabar, en que lo del vecino es mejor, en que mañana tendrás algo distinto (da igual que sea mejor o peor), pues el mañana no ha llegado, y hasta que no llegue, no sirve de nada pensar en él. Feliz año, pajaric@s :)

ene 4, 2010 Posted Under: Filosofía barata, Pensando en voz alta...   Read More

Who am I?

Who am I?

Como podréis haber detectado en el último post, estoy pasando una especie de crisis existencial, aunque en mi caso, nunca se ha marchado del todo. Sigo sin saber quien soy yo, quien he sido y/o/u quien quiero ser. Como me decía esta mañana mi socia, somos lo que somos, pero lo más importante, es que podemos ser quien queramos ser. Su argumento o idea era que somos lo que hacemos y decidimos hacer (y no hacer) cada día y podemos arreglar nuestros errores, corregir nuestros defectos, y en definitiva, intentar ser mejores personas. Estoy bastante de acuerdo, aunque no siempre tenemos recursos para evitar caer en nuestras propias trampas y errores. ¿Somos lo que somos? ¿Lo que queremos ser? ¿Lo que creemos ser? ¿Lo que cree la gente que somos? En definitiva, somos diferentes caras de una misma moneda.

Ante estas dudas que me asaltan de nuevo, tengo muy claro no saber quien soy realmente, aunque mucho menos aún, sé quien quiero ser. No sé si alguien tiene muy claro quien quiere ser (ojo, no es lo mismo el ‘qué’, que el ‘quien’), pues es algo realmente difícil de saber. Además de todo esto, como casi siempre, me siento un extraño en la mayoría de sitios donde estoy. Sin llegar al sentir el síndrome del impostor, sí que siento que no encajo casi nunca. Soy solitario, independiente, autista por naturaleza, pero creo no tener problemas sociales (graves, claro). En definitiva, no estoy cómodo en casi ningún sitio, o con casi ningún grupo concreto de personas. Siempre me he sentido demasiado culto para la gente de mi barrio (bajo), y demasiado barriobajero para la gente culta. Demasiado preparado para la mayoría de trabajos de mierda que he realizado a lo largo de mi vida, y demasiado ignorante para los trabajos cualificados. Siempre me he sentido un blanco entre negros, un negro entre blancos. Siempre me he sentido demasiado sensible para ser un tío duro, y demasiado duro para ser sensible 100%.

Es muy complejo para mi explicar esta serie de incongruencias, pero en definitiva, es así como me he sentido durante parte de mi vida. Además, esa sensación de extrañeza, ha hecho que me aleje de cierta gente, aunque también me ha acercado a otras personas. La única manera de encontrar la paz interior, ha sido alejarme de casi todo el mundo durante un tiempo, mirar en mi interior, e intentar comprenderme a mi, para así después intentar comprender a los demás. Y me ha funcionado bastante bien. ¿Porqué dudo ahora de nuevo?. No lo sé muy bien. Quizá porque nunca se puede saber nada con total seguridad. Nunca se cesa en la búsqueda de la realidad, nuestra realidad. La gente con un gran mundo interior nunca descansa por mucho tiempo. Y quien crea que tener un gran mundo interior es algo bueno per sé, es que no sabe de lo que habla.

oct 13, 2009 Posted Under: Estados de ánimo, Filosofía barata, Rumiaciones   Read More

Soy rebelde porque el mundo me hizo así?

Caminos

Hay un tema que me ronda por la cabeza estos días. Se trata del control, el azar, el destino, y en definitiva, la serie de variables que te hacen ser como eres, o pensar como piensas, o sentir lo que sientes. Digamos que me encuentro ahora mismo en una situación delicada por diversos factores que no vienen al caso. No estoy mal, ni de lejos, pero hay cosas que me hacen pensar constantemente en mi vida, y mi forma de enfocarla y dirigirla. Los más viejos del lugar sabréis lo que pienso acerca del control de nuestras vidas, o de como el azar te cambia la vida.

Últimamente estoy teniendo una serie de desencuentros por distintos motivos. Por mi forma de ser, por mi forma de sentir, de percibir, de hablar, de escuchar… Y me pregunto constantemente, que parte de mi está condicionada por mi pasado. Si me abstraigo mucho, sé que es el 100% [/obviedad]. Mi forma de entender la vida está condicionada por las experiencias que he sufrido a lo largo de mi vida. Tanto buenas como malas. Pero lo que me gustaría saber es, que parte de culpa o responsabilidad tiene cada acción del pasado. Por poner un ejemplo, me pregunto que porcentaje de mi forma de ser está directamente relacionada por ser un afroteño (a.k.a. afro-albaceteño, a.k.a. hijo de africano y albaceteña, a.k.a. mezcla rara donde las hayan, a.k.a…..) O que porcentaje de mi forma de sentir las cosas, está relacionada con mi juventud en un barrio “difícil”. O que porcentaje de mi forma de ser, está relacionado con ese episodio que me pasó de nano, que me marcó así o asá. La lista es interminable, así que está claro que es imposible saberlo. No vale jugar a pensar eso de que hubiera pasado si hubiera nacido blanco del todo (o negro del todo), o que hubiera pasado si no me hubiera criado en un barrio tan.. hostil como el mío. Si tuviera una mente prodigiosa, desarrollaría un software informático que me permitiera saber este tipo de cosas, aunque ya tengo muy claro que nunca lo sabré. Pero bueno, como mi mente no descansa, me gusta pensar en cosas absurdas como esta.

En resumen, lo que me “agobia” de veras es pensar que no tengo el control de ciertas cosas de mi vida, o creer que soy como soy, y no podré cambiarlo, pues dejaría de ser quien soy. O mejor dicho, no puedo dejar de ser quien realmente soy. Desde un punto de vista de la responsabilidad, existe un argumento bastante fácil cuando cometes un error, que es el pensar que “si soy como soy, es porque la vida me ha hecho así“. Pero es algo que no comparto del todo. Somos libres (hasta cierto punto), como para responsabilizarnos de nuestros actos, y por tanto, de las consecuencias derivadas de los mismos. Y lo más importante es, que somos capaces de emendar nuestros errores, esconder nuestros defectos, y porqué no, también potenciar nuestras virtudes. Así que la vida me hizo así, pero yo prefiero ser asá. Ja!

Entiendes?

Entender...

Bajo este engañoso título con tintes gayers, se esconde uno de los pilares de mi vida actual, y también uno de mis mayores problemas. No sé si conseguiré explicarme, pero allá voy. Tras múltiples años conviviendo conmigo mismo (que cruz..) me he dado cuenta que para estar a gusto con mi entorno más cercano necesito entenderlo. No soy una persona demasiado inteligente, pero tampoco soy tonta. Y creo que tengo cierta capacidad para observar lo que me rodea, detectar patrones y tratar de entenderlos. Mi forma de pensar y por tanto, de actuar y sobre todo de relacionarme se basa en eso: observar, procesar, entender y recordar. Y es algo que se me da más o menos bien. Creo que consigo entender bastantes cosas que me rodean a diario, como son ciertos comportamientos, actitudes, formas de pensar… Y me ayuda a estar preparado y saber como desenvolverme con cierta soltura por la vida, sin que que me den muchos palos.

Digo que es uno de mis pilares, porque si basas tu forma de pensar en el entendimiento y lo consigues (a grandes rasgos, claro) tienes mucho ganado. Me tiro el día pensando cosas, a veces útiles, la mayoría inútiles, pero son cosas que intento entender, y la mayoría de las veces creo conseguirlo. Otras personas basan su comportamiento o día a día en el sentimiento, ya sea el hedonismo, la felicidad, la alegría o la tristeza… Si lo consiguen, me alegro por ellos. También digo que es uno de mis principales problemas, porque cuando detecto algo que no entiendo, me choca mogollón. Si por ejemplo me encuentro con alguien que deliberadamente hace las cosas mal, como por ejemplo, en el curro, me ralla mogollón, porque es algo que no entiendo. Sé perfectamente que el hombre casi siempre es perro por naturaleza, y si puede evitar hacer algo, lo dejará de hacer, pero sino puedes evitar hacerlo, no tienes porque hacerlo deliberadamente mal, si te cuesta lo mismo que hacerlo bien. Es solo un ejemplo, pero es algo que no entiendo, y cuando encuentro a gente así, me choca mucho.

Por supuesto, lo más difícil de entender son los sentimientos ajenos (y también los propios, claro). No entiendo que hace despertar el amor, o el odio. No entiendo porqué te quiero tanto, si te acabo de conocer. No entiendo porque me cae tan bien esa persona con la que no tengo nada en común. No entiendo porque mi madre es incapaz de deshacerse de ese sentimiento maternal después de 30 años. No entiendo porque mi padre sigue siendo tan cabezón por una cuestión de ego. Todavía no entiendo muchas cosas, la verdad.

(Nota: Lo siento, pues hacía tiempo que no escribía, aunque tengo en el tintero algunos temas pendientes. El caso es que ahora es una época extraña en mi vida, y tengo poco tiempo en el que tenga la mente despejada como para poder escribir. Espero que se asienten las cosas pronto…)

Caminos distintos

Los que leéis habitualmente el blog, ya sabréis que no sigo los caminos estándares que nos marca la sociedad. Al menos, no la mayoría de ellos. Me parece que la mayoría de vosotros tampoco, al menos, puedo afirmar esto de la gente a la que conozco en la vida real. Aún así, todavía hay gente que me conoce (que casualmente, no lee mi blog) que se extraña de ciertas cosas que hago (o no hago). El otro día estaba en el curro, y un par de compañeros (y amigos) estaban flipando, porque les dije que no me había puesto corbata nunca. Uno me preguntó que al menos en alguna boda sí me habría puesto corbata, y le contesté que no. Y la otra, me dijo algo así como: “bueno, pero al menos te has puesto traje aunque no llevaras corbata”. Y le contesté con otro no.

Es sorprendente como la gente tiene asumidas ciertas cosas de tal manera que piensas que todo el mundo hace lo mismo que ellos, quizá porque ellos no se cuestionan si tienen que hacerlo o no. Simplemente lo hacen y punto. Un compañero de clase (de 22 años :-o) había asimilado todas las rutinas estándares de la sociedad de una manera increíble, de tal modo que no concebía nada alternativo. No os podéis imaginar la cantidad de discusiones que teníamos (loviu, Juan :P)

No me creo mejor ni peor que el resto del mundo (not anymore) por ser como soy, ni creo que mis valores sean “más mejores”, pero me sorprende que la gente no sea capaz de cuestionarse ciertas cosas, y pensar que lo que hace la mayoría de la gente es “lo correcto”. Sí creo que deben haber unas bases marcadas en esta sociedad, para que la convivencia sea buena, pero son la que marca la ética y la educación. Nada más. En cuanto a lo demás, que cada uno haga lo que le dé la gana y punto. Y si además tiene un criterio propio, pues mucho mejor, aunque sea mayormente erróneo como el mio :P. Por eso juro, y pongo a este blog por testigo, que no pondré corbata nunca… hasta que la sociedad me obligue a ello!!

Gracias!!!

Happy birthday

Amigos, amigas, gentes de bien y de mal, guareverianos todos vosotros: hoy hace un año que publiqué mi primer post en este blog. Nunca pensé que llegaría a un año, aunque para ser exacto, tampoco pensé que no llegaría :P Lo que nunca pensé de verdad es que mis pajas mentales y mis comidas de cabeza tuvieran ningún interés, por eso, me sorprende que después de un año, aún estéis por aquí. Os ha llamado mi psiquiatra diciendo que necesito vuestro apoyo? Pero si ya estoy bien! Ya casi ni oigo voces…

Ahora en serio, os doy las gracias, por haberme dedicado vuestro delicioso tiempo, y leer mis tonterías durante un año. Si he conseguido que hayáis reído un poco, pensado un poco y quizá enfadado un poco, ya ha mereceido la pena escribir una sola línea en este post. Por eso, nuevamente, mil gracias a tod@s :-)

Forever guarever!!