Archive for the “Estados de ánimo” Category

Looking at the ocean…

Looking to the ocean

La imagen utilizada es de la serie “Lost” (como habréis adivinado fácilmente), y la escena es muy significativa y sencillamente maravillosa, por lo que paso a detallarla para los que no la habéis seguido, y para los que no os sabéis la serie de memoria. Un personaje de la serie (Hugo) sigue las instrucciones de otro (Jacob) para conducir a Jack (en primer plano) hacia el faro situado en la parte posterior. Dentro de ese faro encuentran una especie de espejo, en el que Jack puede ver “su vida”, es decir, ve en dicho espejo que su vida ha estado siendo controlada y observada desde allí (es ciencia ficción, do not try to understand it). Tras esto, Jack, lleno de furia, rompe el espejo, muy enfadado con Jacob (la persona que “controla” a Jack mediante el espejo mágico) y Hugo (quien le ha conducido hasta este descubrimiento). Jack se aleja a contemplar el océano, muy pensativo, intentando entender porqué han sido las cosas como son, que es precisamente la imagen que os pongo. Y en el fondo, Jacob, que es una especie de Máster de una partida de rol, le explica a Hugo que a veces, alguien te debe mostrar ciertas cosas para que puedas entender qué debes hacer, y es exactamente lo que ha hecho con Jack.

Ahora mismo, sin necesidad de espejos mágicos que controlen mi vida, diría que me encuentro en una situación similar. En las últimas semanas han habido cambios significativos en mi vida, y trato de entenderlos, qué significan, porqué ocurren, porqué las cosas son como son, o mejor dicho, porqué soy como soy. Como decía por ahí, para saber qué quieres en esta vida, debes saber quien eres. Y durante gran parte de mi existencia, no he sabido lo que quiero o necesito en mi vida. Este blog es una muestra de ello, pues hablo con mucha frecuencia sobre mis dudas, mis dispersiones, mis caminos erróneos, mis conflictos internos (y a veces externos), mis angustias vitales (y también alegrías)… Todo esto me ha hecho pensar en más de una ocasión que no sé muy bien quien soy todavía, y a pesar de tener (o creer que tengo) una gran intuición y capacidad de análisis para observar ciertos aspectos de las personas, me falla lo más importante, que es la capacidad de autoanálisis, al menos desde un punto de vista práctico. Así que la mayor parte del tiempo sigo sin saber quien soy, lo que soy, lo que quiero, lo que necesito y que me haría plenamente feliz.

Tras una visita inesperada de mi Jacob particular (very long and private story), ahora me encuentro mirando al océano, tratando de entender sus escuetas y misteriosas palabras, que me condicionan hasta el extremo, pues mi Jacob no falla nunca. Esas palabras pueden ser quizá la vara que rompa “mi espejo mágico”, que me encaucen por el camino que debo seguir, para que las dudas internas y externas desaparezcan, y encuentre esa paz interior que se suele llamar estabilidad, otras veces felicidad. Y sin dejar de ser yo mismo, tan solo entendiéndome a mi mismo mucho mejor, y a la vez, siendo entendido por otra(s) persona(s).

Miedos

Miedo!

Amigos, amigas, gentes de bien y de mal: hoy me pongo transcendental. Ya habéis leído por aquí mi opinión al respecto de los tiempos actuales, donde reina la crispación, el malestar, la angustia vital, y el descontento generalizado. A todo esto, hay que buscarle una causa, o quizá una consecuencia, no estoy seguro. Y es el miedo generalizado que nos invade.

El otro día, paseando por el centro, me fijé en varias personas que andaban por la calle, y tenían una cara de pavor increíble. Y me dí cuenta que ya había visto esa cara en multitud de ocasiones. En algún trabajo, en la calle, en el metro, en la facultad… La gente tiene miedo en general. Y me pregunto: miedo… a qué? Y lo más importante (o no): miedo… porqué? Creo que tenemos miedo generalizado a infinidad de cosas. Miedo a perder el trabajo, lo que nos convierte en sumisos ante nuestro superiores.. Miedo a la muerte y/o las enfermedades, lo que nos convierte en sumisos ante los médicos/medicamentos en general, y las campañas mediáticas en particular… Miedo a estar solos, lo que nos convierte en sumisos ante nuestro grupo de amig@s, novi@s, guarever… Miedo al rechazo social, lo que nos convierte en sumisos ante las modas, estéticas el gregarismo, el borreguismo… y la vez, miedo a caer en la vulgaridad, lo que nos convierte en sumisos ante modas minoritarias, “coolismos”, necesidades de destacar en lo que sea… Y muchas más cosas que se me quedan en el tintero. Por supuesto, esos miedos generalizados se convierten en cosas más concretas, cuando pasamos de hablar de la sociedad a hablar de los individuos. Yo puedo tener miedo a que venga una ola de racismo descontrolada (y brutaaaaal ;) por ser mulato, a pesar de ser “de la terreta”. Y puede que tú tengas miedo a perder el trabajo porque tu sector laboral, o tu preparación específica es una mierda. Y puede que el otro tenga miedo a que le deje su novia, porque se ha portado mal con ella, o porque ella está cansada. Y puede que la otra tenga miedo a verse gorda, porque así no conseguirá al príncipe azul con el que sueña desde los 12 años…

Y porqué tenemos miedo? El porqué racional me imagino que será todo lo que he indicado anteriormente. Queremos trabajar para tener seguridad económica y comprarnos caprichos. Queremos vivir porque la muerte, hasta que no se demuestre lo contrario, es el fin de todo. Queremos sentirnos parte de la sociedad, porque el rechazo social acaba en soledad, y esta puede ser muy dolorosa. El porqué irracional, o mejor dicho, el origen irracional de este miedo es precisamente la propia sociedad, o los mecanismos de estrés y control generalizado que nos afectan: los medios, la tele, los gobiernos, la presión social, etc. Llevo unos días discutiendo con varios grupos de personas sobre el amongolamiento y pasotismo generalizado de la sociedad ante las grandes mentiras de la sociedad, o mejor dicho, ante las cosas más nefastas de la sociedad. Y todos, más o menos coinciden en que no está tan mal, que no vivimos tan mal, que hay otros que están peor, y cosas así. Esas respuestas están provocadas por el miedo a cualquier cambio, pues es cierto que el cambio puede ser a peor. Es obvio que estamos mejor que muchísimos, pero eso no quiere niega que las bases de nuestra sociedad (occidental y capitalista) están muy jodidas. Y esas bases, tan solo se pueden cambiar mediante revoluciones. Y toda revolución, da miedo. Da igual que la revolución te beneficie o no: a priori, acojona que te cagas. Así que nada, mientras todos tengamos miedo, no haremos nada para derribar aquello que nos provoca el miedo. Paradoja y obviedad, todo reunido en una sola frase.

Nota: como siempre, esto último de las revoluciones y el amongolamiento social puede no haber quedado muy claro, y puede que algún día lo intente explicar/expresar de manera más detallada. De momento, es lo que hay. Manténgase a la espera mientras realizamos las gestiones oportunas…

Who am I?

Who am I?

Como podréis haber detectado en el último post, estoy pasando una especie de crisis existencial, aunque en mi caso, nunca se ha marchado del todo. Sigo sin saber quien soy yo, quien he sido y/o/u quien quiero ser. Como me decía esta mañana mi socia, somos lo que somos, pero lo más importante, es que podemos ser quien queramos ser. Su argumento o idea era que somos lo que hacemos y decidimos hacer (y no hacer) cada día y podemos arreglar nuestros errores, corregir nuestros defectos, y en definitiva, intentar ser mejores personas. Estoy bastante de acuerdo, aunque no siempre tenemos recursos para evitar caer en nuestras propias trampas y errores. ¿Somos lo que somos? ¿Lo que queremos ser? ¿Lo que creemos ser? ¿Lo que cree la gente que somos? En definitiva, somos diferentes caras de una misma moneda.

Ante estas dudas que me asaltan de nuevo, tengo muy claro no saber quien soy realmente, aunque mucho menos aún, sé quien quiero ser. No sé si alguien tiene muy claro quien quiere ser (ojo, no es lo mismo el ‘qué’, que el ‘quien’), pues es algo realmente difícil de saber. Además de todo esto, como casi siempre, me siento un extraño en la mayoría de sitios donde estoy. Sin llegar al sentir el síndrome del impostor, sí que siento que no encajo casi nunca. Soy solitario, independiente, autista por naturaleza, pero creo no tener problemas sociales (graves, claro). En definitiva, no estoy cómodo en casi ningún sitio, o con casi ningún grupo concreto de personas. Siempre me he sentido demasiado culto para la gente de mi barrio (bajo), y demasiado barriobajero para la gente culta. Demasiado preparado para la mayoría de trabajos de mierda que he realizado a lo largo de mi vida, y demasiado ignorante para los trabajos cualificados. Siempre me he sentido un blanco entre negros, un negro entre blancos. Siempre me he sentido demasiado sensible para ser un tío duro, y demasiado duro para ser sensible 100%.

Es muy complejo para mi explicar esta serie de incongruencias, pero en definitiva, es así como me he sentido durante parte de mi vida. Además, esa sensación de extrañeza, ha hecho que me aleje de cierta gente, aunque también me ha acercado a otras personas. La única manera de encontrar la paz interior, ha sido alejarme de casi todo el mundo durante un tiempo, mirar en mi interior, e intentar comprenderme a mi, para así después intentar comprender a los demás. Y me ha funcionado bastante bien. ¿Porqué dudo ahora de nuevo?. No lo sé muy bien. Quizá porque nunca se puede saber nada con total seguridad. Nunca se cesa en la búsqueda de la realidad, nuestra realidad. La gente con un gran mundo interior nunca descansa por mucho tiempo. Y quien crea que tener un gran mundo interior es algo bueno per sé, es que no sabe de lo que habla.

oct 13, 2009 Posted Under: Estados de ánimo, Filosofía barata, Rumiaciones   Read More

Como ser un (m)emo y no sufrir en el intento…

Emo

Emo. Dos puntos. Dícese de la tribu urbana de reciente creación que son muy existencialistas, y viven angustiados por-vete-tu-a-saber-porqué. Los reconoceréis por sus ropas negras, maquillajes y lágrimas tatuadas en la parte inferior de los ojos. Serían una evolución de los siniestros de los 80… Es obvio que yo no soy un emo de los que describo, pues la mayoría son jóvenes de clase media/alta que no le encuentran mucho sentido a la vida porque lo han tenido todo hecho desde pequeñ@s. Pero el término emo, viene de “emotional”, o persona emocional. Como Piscis que soy, además de liante cual Benjamin Linus, soy una persona que se guía por los sentidos, es decir, sensorial, sensual, o sensible.

No sabría muy bien como definirme, pero diría que siempre he sido una persona sensible. Esto según se mire puede sonar extraño. Me puede servir para ligar con las chicas (ya os digo que no), o me puede servir para ser apedreado por los chicos (si tuviera todavía 12 años). Después de muchos años conmigo mismo, he aprendido a aceptarme como soy y a aprender a controlar algunas de mis emociones. Si tuviera que decir si ser emo es bueno o malo, diría que no lo sé. Pero si además de emocional, eres cerebral como yo (ojo: no son antónimos), pues seguramente habrán cosas que saldrán mal. Cambiaría un millón de cosas de mi mismo, y otras no. Mi condición de “emo” me ha servido para conectar mejor con las mujeres que con los hombres, me ha servido para enamorarme perdidamente unas cuantas veces en mi vida de una manera tan intensa que a veces dolía incluso. Me ha servido para dejar cierta huella en algunas personas, y sobre todo para que algunas personas hayan dejado huella en mi vida. Pero también me ha servido para enfadarme con personas muy cercanas durante mucho tiempo,  y no por cabezón o por orgulloso, sino porque hubieron encontronazos que me afectaron más de la cuenta por ser tan sensible ante ciertas cosas.

No me gustaría cambiar la manera en la que enfoco mis relaciones sentimentales, pues como digo, son muy intensas. Pero si fuera menos intenso, habría disfrutado de más cosas. Podría disfrutar de una relación ligera de esas de “a ver que pasa”, algo que de momento no puedo hacer, y me consta el 99,9% de mis amigos sí lo hacen, pues no tienen problemas en no implicarse demasiado. Podría sufrir menos en la rupturas emocionales, algo que estoy aprendiendo a base de ensayo y error. Como ejemplo, os contaré la primera vez que me rompieron el corazón. Fue con 6 años (true story). Iría a 1º de EGB o así, y yo tenía una “novia” llamada Samantha, e íbamos por ahí cogidos de la mano, y esas cosas que hacen los ñiños a veces. Recuerdo un día que le dije que quería casarme con ella cuando fuéramos mayores. Y ella me dijo que no, que no podía, porque iba a vivir con su hermana y a criar caballos. Se me rompió el corazón, y lo recuerdo como si fuera ayer. Ahora la entiendo mejor, pues no puedo competir contra la nobleza y el porte de un caballo :P

Dado que soy de los que creen que tendemos a repetir patrones constantemente, con este inicio en el maravilloso mundo de los “broken hearts”, debí suponer que me iba a ir mal en esta vida e iba a sufrir más de lo necesario. A decir verdad, no me ha ido mal, pero me he perdido cosas en esta vida, seguro. A cambio, me apostaría lo que fuera a que disfrutado o sentido cosas que la mayoría de la gente no ha sentido (dato objetivo donde los haya y empíricamente demostrado, sin duda).

La canción del domingo XIV (Año II)

Cannonball

Hoy nuevamente pongo un poquito de Jazz, lo único que parece darle tregua a mi corazón y mi alma últimamente. La vida es compleja a veces, e injusta muchas otras, y si hay algo que ayuda a calmar mis ánimos, es la música.

El disco de hoy es de un saxofonista fantástico, no en vano, formó parte del quinteto que grabó el considerado mejor disco de jazz que se ha grabado nunca, que es Kind of Blue. Este artista es “Cannonball Adderly“, y el disco que subo es Somethin’ Else, grabado en 1958, justo antes del Kind of Blue. Espero que os guste.

(Pincha para descargar el álbum, piratilla)

jun 28, 2009 Posted Under: Estados de ánimo, Gustos personales, Música   Read More

La canción del domingo IX (Año II)

Nacho Vegas

El disco de hoy es de uno de los artistas más tristes y quizá malditos de nuestro país. Se trata de “Nacho Vegas“, antiguo miembro de Manta Ray. Es quizá uno de los mejores letristas del país, una especie de Nick Drake o Leonard Cohen (salvando las distancias, claro). Me imagino que lo ya lo conoceréis, pero si no, este es un buen momento para ello. Os dejo por aquí un disco doble llamado “Cajas de Música Difíciles de Parar“. A pasar un buen domingo (seguramente, será mejor que el mío).

(Pincha para descargar el álbum, piratilla)

may 24, 2009 Posted Under: Estados de ánimo, Música   Read More

Rumiaciones

Rumiación. Dos puntos. Dícese del proceso mental en el que hay algún tema que te preocupa, agobio u obsesiona, y no te permite desconectar.

No sé si conocéis la serie de televisión “In Treatment”, que actualmente va por su segunda temporada de emisión (en USA, of course). La serie tiene un planteamiento muy sencillo: un psicólogo recibe las visitas de 4 pacientes, y cada capítulo te muestra cada una de sus visitas, durante 6 semanas. Es una auténtica maravilla, pues no tiene nada más que diálogo, magnífico diálogo del que se puede aprender mucho. Me gusta la serie porque me ayuda a realizar una pequeña introspección, y aunque mis problemas no sean iguales que los de los pacientes de la serie, el método para descubrir el origen sí lo es.

Actualmente, estoy pasando por un proceso de rumiación bastante heavy, y el hablar con gente de estos problemas ayuda bastante a solucionarlos. Una persona a la que admiro bastante me dijo una vez que el simple hecho de contar un problema, ayuda a solventarlo (en parte), pues escucharse a uno mismo contando una situación, obliga a que las palabras salgan de manera mucho más coherente y ordenada que si solo las rumiamos en nuestra cabeza. Luego puede que esa persona te dé una solución útil o no, o incluso aunque te dé una solución más o menos lógica, puede que te cueste dar ese paso, o llevar a cabo esa decisión.

A lo largo de mi vida, cuando he sufrido un periodo de agobio rumiante, me ha ayudado a solucionar el problema el consultar con ciertas personas. Pero si el agobio ha sido extremo, lo único que me ha solucionado de verdad las cosas es pensarlas por mi mismo, y llegar a mis propias conclusiones. A veces son dolorosas, otras no. Pero tienes que procesar esta idea, para poder asimilarla. No vale escuchar a alguien decir “debes hacer esto” y hacerlo, porque no llegarás a entender el porqué lo haces. Estos procesos son lentos, casi siempre. Y si conlleva tomar decisiones que no queremos tomar a la ligera o que implica cambios drásticos, el proceso es lento y además tortuoso.

En mi caso concreto de ahora, el proceso es doblemente tortuoso, puesto que la decisión tomada para solucionarlo es mucho más dolorosa incluso que la situación que provocaba la rumiación :-(

Gracias!!!

Happy birthday

Amigos, amigas, gentes de bien y de mal, guareverianos todos vosotros: hoy hace un año que publiqué mi primer post en este blog. Nunca pensé que llegaría a un año, aunque para ser exacto, tampoco pensé que no llegaría :P Lo que nunca pensé de verdad es que mis pajas mentales y mis comidas de cabeza tuvieran ningún interés, por eso, me sorprende que después de un año, aún estéis por aquí. Os ha llamado mi psiquiatra diciendo que necesito vuestro apoyo? Pero si ya estoy bien! Ya casi ni oigo voces…

Ahora en serio, os doy las gracias, por haberme dedicado vuestro delicioso tiempo, y leer mis tonterías durante un año. Si he conseguido que hayáis reído un poco, pensado un poco y quizá enfadado un poco, ya ha mereceido la pena escribir una sola línea en este post. Por eso, nuevamente, mil gracias a tod@s :-)

Forever guarever!!

Represión emocional mode [ON? OFF?]

luz

Mareando esta mañana por el blog de una amiga, he leído una cosa que me ha hecho reflexionar sobre un tema que me parece interesante: el control de las emociones. Mi amiga está pasando una especie de travesía en su desierto emocional (besaco pa ti ;-), y obviamente, no lo está pasando bien. Todos pasamos por épocas de ese  estilo,y últimamente más. No dejo de encontrar a gente que está deprimida, agobiada, saturada, bla bla bla.. Como declaración de principios diré que no me fío de nadie que esté siempre contento y no se deprima. Una persona así es peligrosa, fijo. Es sano tener momentos de agobio y tristeza, pues creo que se aprende de ellos.

Ahora bien, creo también que la mayoría de las veces, ese agobio es ficticio, o mejor dicho auto-generado. Nuestro celebro, máquina perfectamente imperfecta, nos genera situaciones de estrés, de agobio, de tristeza, y por supuesto, también de placer, alegría, felicidad. Estos pensamientos, conscientes o inconscientes, a veces generados por estímulos externos, a veces por recuerdos o cuestiones internas, acaban por convertirse en emociones. Estas emociones son difícilmente controlables o reprimibles, pero los pensamientos no. Se pueden controlar los pensamientos, dirigirlos, orientarlos, suprimirlos… Por lo que, con un aprendizaje correcto, podríamos eliminar y/o/u alterar las emociones que se generan directamente de esos pensamientos.

Pero esto es bueno? Quiero decir, debemos auto-censurarnos a este nivel? No creo que sea sano reprimir emociones de una manera tan racional. Las emociones son las que son, y puede que sean buenas o malas, pero nos definen, al igual que nos definen nuestra forma de hablar, de mirar, de reír… Por tanto, no se si es conveniente cambiar algo que nos define. Por otra parte, estos pensamientos que se convierten en sentimientos pueden hacernos sentir mal en determinados momentos, o hacer sentir mal a otras personas, y puede que sea beneficioso adaptarlos para no pasarlo mal.

Yo en mi caso, diré que tuve una época negativa a saco, y mis pensamientos eran totalmente circulares. Obviamente, las cosas sobre las que giraban mis pensamientos no eran nada beneficiosas para mi. Y poco a poco, no sin esfuerzo aprendí a reorientarlos. Ahora estoy más feliz conmigo mismo (ya sabeís: yo me hice…), que es lo primero para estar feliz con el resto del mundo.

Mundo viejuno

Mundo viejuno

Soy un agüelaco. La mayoría de vosotros ya lo sabéis, o bien porque me conocéis, o bien porque doy esa impresión. Eso quiere decir que no me sacan de mi casa ni con agua caliente. Hay personas que eso lo ven como algo bueno, y otras piensan que soy un “amargao” que no disfruta. Intentaré aclara(me) la situación.

Ante todo, la gente que me conoce de hace años, sabrá que salir, he salido y mucho. Mi juventud ente los 15 y los 20 fue un desfase. No me arrepiento de nada, porque lo pasé realmente bien, e hice cosas que mucha gente de mi edad, ni ha hecho ni hará ya. Por lo tanto, puedo decir que disfrutar, he disfrutado y mucho. Hay gente de mi generación que sigue saliendo al mismo ritmo que cuando tenía 20 años, y lo que es peor, sigue haciendo lo mismo que cuando tenía 20 años, y eso a mi me parece un error, lo primero, y un aburrimiento, lo segundo. Ahora yo disfruto de mi tiempo libre de otra manera, y no creo que sea peor que antes en cuanto a la recompensa y al nivel de satisfacción. Disfruto mucho de mi tiempo libre en casa, con mi música, con mis pelis, con mis cenas con mis amigos íntimos (que son muy pocos), de vez en cuando con mis cervecitas por ahí…

Creo que el haber esparramado tanto en la adolescencia, me permite tomarme con más calma mi tiempo de ócio en la actualidad. Y el vivir solo desde hace 6 años (recién cumplidos), me hace disponer de un espacio propio, donde puedo hacer lo que me de la gana, sin molestar a padres, hermanos, pareja, compañeros de piso o guarever… Lo que pasa es que mis amigos más jóvenes, si llega un sábado y me quedo en casa, me tildan de amargado, de perraco. Pero que me estáis contando? Entiendo que el ócio se asocia, y más en este país, a salir por ahí, a beber mucho o poco, a irte de pafes o discotecas, a cenar y ver una peli en el cine, y a “yo que cojones sé”. Pero creo que esa etapa hedonista de mi vida, hace tiempo que murió, y no tengo inguna intención de recuperarla. Y además,. que sepáis que yo cuando salgo (1 o 2 veces al año) la lio de verdad y acabo acostándome a las 4 (de la tarde, of course) como ayer. Así que por mi no sus preocupeis ;-)