Para toda la vida? (y 2)

Hace unas semanas escribí un post acerca de la duración de las relaciones de pareja, pues había tenido una discusión al respecto. Ahora, tras unas semanas más de reflexión, y unas cuantas opiniones ajenas más al respecto, creo que me reafirmo. Como sabréis, una de mis principales virtudes que paradójicamente se ha convertido en mi principal defecto, es que soy algo distinto a la media, a la gente estándar, no sigo un camino recto, pues no sé que camino tengo que seguir. A veces me gustaría seguir “el camino”. Casarme, tener hijos, una hipoteca, dos coches, casa de verano, vacaciones en Ibiza… ese tipo de cosas que bastante gente tiene en mente, pero yo no. No lo consigo. No tengo muy claro si es por mis prejuicios, por miedo, o por idiota. Vete tu a saber. El caso es que ya sé, casi seguro, que mi vida no será así. Posiblemente sería más sencilla, más calmada, sin tantos altibajos y sobresaltos. Pero me aburriría mucho…
Si esto lo extrapolamos a la vida de pareja, es probable que mi proyecto (o la falta de) haga que las chicas ‘normales’ no me consideren un buen partido, o al menos, no a largo plazo. Tampoco es algo que me obsesione, pues hasta me he planteado más de una vez la soltería y el autismo social como la opción más válida para mi compleja vida emocional. Por suerte para mi, siento atracción y atraigo a la gente rara, que se interesa por afroteños como yo. Y generalmente, son personas que tampoco hacen planes de futuro, ni piensan en hijos, ni en casas, ni veranos en la Riviera Maya. Por lo que, a pesar de nuestras diferencias, pues siempre las hay, no tenemos ese tipo de conflictos en cosas tan básicas. Si mi pareja fuera una madre en potencia, como lo son muchas mujeres, pues seguro que a la larga tendríamos un problema insalvable. O si fuera de las que se desea casar de blanco y por la iglesia, pues vamos, casi seguro no habríamos acabado juntos, ni de coña.
Una chica de por ahí me dice que, según ella, el trasfondo de casarse no es más que una manera de asegurarse cosas. Es una manera de saber que ante cualquier conflicto de pareja, seré más difícil mandarlo todo a la mierda, pues se ha “invertido” mucho en la unión, emocional y económicamente hablando. Me imagino que es cierto, sin que sea el objetivo principal, debe ser una especie de idea secundaria que le ronda a la gente que se casa. Según mi propio código ético/moral/de valores, si no eres capaz de sentir y transmitir esa seguridad en el día a día, es un poco hipócrita y arriesgado casarse para consolidar con un papel algo que no se consigue sin él. En mi caso, creo que lo más parecido a casarme sería convivir con una pareja. Así que se puede decir que ya he caído en las redes y he dejado la soltería. Ya veremos si envejecemos juntos…



