De seducciones y conquistas…

El otro día hablada al respecto de una conversación que tuve con Chat Noir (AKA Lady Flash), en la que ella me decía que intentaba “conocer” a todo el mundo con el que se relacionaba, es decir, si entraba a un nuevo trabajo, hacía lo posible por saber quien era cada uno. Yo le decía que no, que realmente me daba un poco igual. Es decir, no me esforzaba más de lo normal por saber quién era esa persona. Lo he meditado mejor, y no es cierto. Realmente si lo hago, aunque casi siempre de manera inconsciente.
Como decía hace poco también, intento no hacer nada que no me guste, y también pensaba que había malgastado mucha energía en intentar “agradar” al resto, sin pensar mucho en uno mismo. Eso es cierto, pues ahora no hago nada, ni quedo con nadie, que realmente no me apetezca. Un pequeño paso para la humanidad, pero un gran paso para mi ;-) Lo que pasa es que sigo intentando agradar a los demás. Sigo intentando seducir a la gente (no desde un punto de vista sexual. Al menos, no con tod@s </wink>). Creo que es una parcela que controlo bastante, pues la mayor parte del tiempo lo hago de manera inconsciente. Tardo poco en saber como es la gente, y por lo tanto como puedo agradarles. Quizá desde un punto de vista superficial. Es decir, con bromas, comentarios, atenciones varías, que hacen que esa persona esté lo más cómoda posible conmigo. Ojo, que si te pasas de seductor, acabas siendo un pesado (a veces lo soy), pedante (a veces lo soy), arrogante (a veces lo soy)… Guarever…
Puede parecer un poco hipócrita, pues siempre he defendido el que soy un “autista de Hamelín”, pues digo que paso de la gente. Creo que no lo es. Puedo ser “seductor” sin ser adulador en exceso, y sobre todo, sin renunciar a mi independencia del mundo. Eso si, te intentaré conquistar siempre que me caigas mínimamente bien. No intento “camelarme” a nadie que no me interese lo más mínimo. Para nada. De hecho, dada mi bipolaridad (no sus preocupeis payos, el médico dice que estoy mejor) suelo mostrar mi mejor cara y la peor ante dos personas aunque estén juntas (siempre desde la elegancia que me caracteriza, por supuesto).
Otra cosa que para los que me no me conozcan en exceso, es que debéis saber que en ningún caso hago uso de esa (cuestionable) “virtud” de la seducción para aprovecharme de la gente. Más bien lo contrario. La uso para hacer que la gente que esté a mi alrededor se sienta lo mejor posible, que mi paso por los sitios se recuerde de la mejor manera posible, aunque a la mayoría de la gente no la vuelva a ver nunca (ni ganas de volver a ver a algunos). Es quizá como decía por ahí Eduard Punset (grande, muy grande) que el objetivo general de las personas, como seres sociales que somos, es conseguir el afecto de los demas. En definitiva, conquistarlos un poquito.








