15-M

by guarever

Sal a la calle!!!!

Ayer tuve una discusión virtual con una amiga. El tema fueron las movilizaciones actuales, aunque fue derivando más sobre la visión de cada uno sobre la sociedad/sistema que tenemos. Como la conversación fue vía muro del Feisbuk, las ideas acaban siendo cortas, directas, poco detalladas. Y para evitar malentendidos, le dije que se había ganado un post en Guarever, explicándole mi versión de los hechos, mi concepción de Estado, y sobre todo, de nuestro poder como individuos (aunque de esto ya hablé).

Ella se burlaba de las manifestaciones del 15-M y posteriores concentraciones. No se burlaba directamente, pero sí les llamaba borregos y masa. Y yo no estaba de acuerdo en pensar que eran un masa borreguil. Ella, cree que la gente que se manifiesta, lo hace porque espera y desea que el Estado le solvente sus problemas individuales. Es decir, que desea que el gobierno/estado le dé una casa y un trabajo (que son las principales carencias de la sociedad española). Y ella creía que sería mejor que cada uno se buscase la vida, porque “el Estado no está para resolver los problemas de la gente, sino que está para mantener el orden en la sociedad” (sic). Sintetizando mucho la conversación, su punto de vista es más o menos este, a lo que no podía estar más en desacuerdo. Mi idea de estado la de un organismo que sienta y regula las bases necesarias para que los individuos de la  sociedad pueda desarrollarse en armonía (por armonía entiéndase que tus derechos no son más importantes que los míos), en paz, respetando los derechos y libertades que cada uno, y mirando así mismo por el interés común. Ese es mi concepto de Estado, que no está muy alejado de la teoría sobre la función de los estados occidentales. Luego ya vendrá la ideología de los miembros del estado, para decidir si se legisla en un sentido más liberal o más social, económicamente hablando. Según ella esto era una utopía, pues las diferentes combinaciones y modelos de estado no eran mucho mejor que el nuestro. Ese es, en mi opinión, su primer error en el hilo de argumentos que utilizaba para criticar las movilizaciones.

Las sociedades modernas occidentales (capitalistas) tienen diferentes modelos, aunque nos creamos que no es así, sólo porque en todas hay McDonalds y Zaras. El estado puede intervenir más o menos en el reparto de la riqueza, o puede paliar o reforzar las diferencias sociales con políticas activas, puede promover o rechazar la participación ciudadana a la hora de tomar decisiones que les competen, o puede destinar más o menos fondos para cultura o armamento. Estos cuatro ejemplos simples (que no lo son tanto) hacen que las combinaciones posibles sean infinitas. Y tendemos a pensar que es una cuestión ideológica, cuando realmente, a estas alturas de la historia y desarrollo de las sociedades modernas, no es más que una cuestión ética. No existen las ideologías tal como las estudiamos en las clases de historia del instituto, not anymore. TODOS somos capitalistas, porque puede que sea el sistema más libre de todos los conocidos hasta ahora, pero NO TODOS tenemos o aplicamos la ética necesaria para participar de este juego capitalista sin que el más débil salga perjudicado. Porque si no es una jungla donde se salva el más fuerte, listo o capaz, que es lo que piensa mi amiga. Y sí, puede ser una jungla actualmente, pero sólo si queremos que lo sea.

El domingo pasado, el ya famoso 15-M (estamos viviendo algo grande, acordaos), la gente no pedía una casa o un trabajo, como dice mi amiga, sino que pedía un cambio profundo en la política, un cambio sobre todo ético. Basta ya de clases políticas alejadas de la sociedad. Basta ya de leyes que benefician sólo a grandes empresas, ni siquiera a todas las empresas. Basta ya de privilegios adjudicados a dedo. Basta ya de echar un voto cada 4 años y el resto del tiempo no tener ninguna capacidad de decisión. Basta ya de corrupción, malversación, nefasta gestión de los recursos de todos. Basta ya de políticos ineptos, ignorantes, incultos, sin idiomas. No se puede permitir que en situaciones como las de ahora, los que dirigen una parte importante de nuestras vidas, tomen decisiones perjudiciales para nuestras vidas y beneficiosa para las suyas, algo que hacen casi a diario. Not anymore.

Y aquí entra en juego lo más importante, que el el poder como individuos dentro de un conjunto (el segundo y más flagrante error del argumentario de mi amiga). Tenemos mucho poder individual, sólo que durante mucho tiempo ha sido cedido, o directamente inutilizado. En mi opinión, se estaba gestando un lento despertar de las conciencias individuales. Ese conjunto de individuos indignados (como yo) conforman una masa considerable, pero que está movida por su propia conciencia, no por un anuncio de la tele, o por una ideología determinada, o por una recompensa directa (léase ” me van a dar una casa o un trabajo”) Por eso, pensar que la gente que se moviliza es borreguil es burlarse de la conciencia individual de cada persona. No nos olvidemos que la movilización es libre, sin llamada de ningún partido político o  colectivo social habitual (léase sindicato, ong, o guarever), donde el principal elemento común entre todos ellos, es la información que manejan. Es un movimiento formado por diversos nodos descentralizados (nadie tiene más poder que nadie, aunque igual sí más capacidad de movilización) que no piden nada en concreto, salvo un gran cambio político/social. Este es precisamente la gran fuerza de este movimiento, pues una manera de decir: así no seguimos adelante.

En un momento pensé que hacía falta una serie de reivindicaciones concretas, por las que poder negociar directamente, pero tras mucho leer sobre el asunto, algunas reflexiones de gente mucho más inteligente que yo indican justo lo contrario, y es que no hay que solicitar nada del tipo “quiero que rebajen el IVA”, o “quiero que la clase política viaje en turista”, aunque son cosas que deberían cambiar. Cuanto menos específica sea la reivindicación, más gente se podrá adherir a ella. Y el cambio más solicitado es precisamente que los gobiernos gobiernen de cara a los ciudadanos, y no de espaldas a ellos. En una de dichas reflexiones que leí ayer, comparaban este movimiento con el Mayo del 68 (francés, checo, norteamericano…), donde la gente reivindicaba un cambio  de modo de hacer las cosas. El resultado de ese cambio fue la refundación de muchos partidos, así como la aparición de nuevas corrientes, como por ejemplo la socialdemocracia británica y alemana, que no es ninguna tontería. Si bien es cierto que la actualidad de dichos partidos deja un poco que desear, sobre todo la de los laboristas británicos, no podemos negar lo que han aportado a la igualdad social de las personas, sin dejar de promover la iniciativa privada más propia del liberalismo económico, es decir, sin abandonar el capitalismo ese que, como digo, casi todos deseamos mantener.

Por tanto, es momento de salir a la calle, sin duda alguna. Dejemos de quejarnos en el Feisbuk, en blogs pretenciosos como este, en la terraza de un bar, en la cola del paro o en la hora del almuerzo en tu lugar de trabajo. Sal a la calle, lucha junto a todos lo que piensan como tú, o al menos, creen como tú que otro mundo es posible. Lucha junto a todos los que creen que algo puede cambiar y sobre todo, que está en nuestras manos cambiar muchas cosas (responsabilidad individual). Porque otra forma de hacer las cosas es posible. Dejemos de culpabilizar al resto, y pensemos en nuestra parte de culpa, y sobre todo, en nuestra capacidad de aportar algo positivo a la sociedad. No importa que al principio se burlen de ti (os aseguro que recibí ciertas burlas después de decir que el 15-M salí a manifestarme), pues ya lo dijo Schopenhauer, aunque al final, acabarán por subirse al carro de las reivindicaciones. Es importante que en ese momento, los que ya creían en la fuerza del cambio no se burlen de estos, sino que les feliciten por abrir los ojos y decidir hacer uso de su poder como individuos. Tal como le he dicho esta mañana a una amiga algo más joven que yo: “estoy luchando por tu futuro, más que por el mío”. Y por el tuyo también. Así que esta tarde, y el resto de las tardes que me sea posible, y mientras sea necesario, me reuniré con la gente que está hasta las narices como yo, y que desea expresar su malestar, y de paso, cambiar las cosas.