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Ya hablé hace tiempo de ciertas particularidades de los negros, raza a la que pertenezco a partes iguales, junto con la blanca. Miento, a partes iguales no. Según me interese haré una defensa de mi negritud, o de mi blanquitud. Es lo que tiene estar a medio camino de ambas. Pues bien, como decía en otra entrada, los negros era muy de saludarse entre ellos. Contaba que se saludaban solo por ser negros, pues la distancia y diferencias entre un negro de Mauritania y uno de Sudáfrica son abismales. El único factor común es el color de piel. Que racistas, vamos (ahora soy blanco).
A mi me saludaban casi todos hace unos cuantos años, debido a que no habían casi negros por la calle, y me imagino que sentirían algún tipo de sensación que un apátrida como yo no alcanza a entender. Me limitaba a mover la cabeza ligeramente, en señal de respeto, y seguía por mi camino. Ahora, la (in)migración ha hecho que hayan mogollón de negros por nuestras calles, y claro, como raza inteligente que somos (ahora soy negro), hemos pensado que si tenemos que saludar a todos, pues como que no haríamos nada más. Y claro, uno tiene que trabajar, o dormir, o traficar, o guarever. Así que la evolución del saludo negrístico se ha estratificado de manera sorprendente por eso de economizar, y ahora mismo, sólo me saludan los negros por la calle… que tienen rastas como yo. Es increíble, pero es cierto. Además, lo que antes me era un saludo con un simple movimiento de cabeza, ahora se ha convertido en un saludo llamándome rasta a grito pelado por la calle, y hacen aspavientos con los brazos. Muy pseudo gansta tipo bronx, oye. Yo como persona educada que soy (ahora soy mulato), tiendo a devolver el saludo cortésmente. Eso sí, sin hacer aspavientos amenazantes de negrata del Bronx, ni ir fumando petas por la calle. Uno es rasta, pero con estilo.
Así que, seguiré observando con interés la evolución de las relaciones sociales de mi raza (ahora soy negro), pues no quiero quedarme atrás en los cambios que acontecen. No sé si la estratificación del saludo seguirá. Igual de aquí nada, solo me saludan los rastas de metro ochenta con pendientes en la ceja. Os mantendré informados.

Llevo unos días ultra rancio. No voy a dar ningún tipo de detalles al respecto de mi rancismo, pero bueno, así me siento. El caso es que cuando estamos enfadados, ariscos, rancios, estresados, o guarever, tendemos a pagarlo con la gente. Cada uno tenemos un blanco de nuestras iras, alguien (o algo) con lo que descargarte cuando estás enfadado con el mundo. Lo lógico sería enfadarnos o descargarnos con la persona causante de nuestros problemas, y si somos nosotros, pues nada, jodernos y punto. Pero no somos tan listos, y acabamos pagándolo con alguien.
El otro día presencié en una persona de mi familia como se descargaba con otra. Como siempre, no daré detalles, pero me pareció curioso. Y me puse a reflexionar sobre mi propio comportamiento, por si era capaz de reconocer quien es mi “sitio de descargas” favorito. Y lo he descubierto: son los clientes de mi empresa. Trabajo en una empresa del sector tecnológico, dando soporte técnico a los clientes, y la gran mayoría de ellos son realmente torpes. Por lo general los suelo tratar con amabilidad, pero si tengo un día rancio y alguno se me cruza, lo pago con ellos. Siempre con sutileza, pero con un punto de crueldad.
Una de las respuestas más habituales que nos indican cuando les damos alguna instrucción es la siguiente: “eso es muy técnico“. Cuando dice “eso”, se refiere a “leer un tutorial con capturas de pantalla”. No me jodas, patxi. Otra de las respuestas más habituales es “es que yo no sé de ordenadores“. La semana pasada, sin ir más lejos, le contesté a un cliente que no se trataba de “saber de ordenadores“, sino de “saber leer y entender lo que se lee“. Y me he quedado tan a gusto. Que bien me sientan este tipo de descargas en días rancios como hoy.

Ayer, después de unos 4/5 años, volví a ir al cine. Y al acabar la peli, me vino una reflexión racional (no todas lo son) de el porqué no iba al cine más a menudo. Vi la última peli de Michael Hanneke. Me imagino que lo conoceréis, pero si no es así, no importa, es lo de menos. Me di cuenta que las películas que habitualmente veo las disfruto igualmente en el cine que en casa. O casi las disfruto más en casa que en el cine, diría yo.
El cine es un arte para unos y un espectáculo para otros. Y el cine como espacio para ver películas, lo he acabado asociando a las pelis espectaculares. Esas que mola mucho más ver en la pantalla de 3456 pulgadas que tienen los cines. Las pelis de diálogos, de poca acción, de sentimientos más que de sensaciones, las disfruto más en la intimidad de mi salón, con mi mantita de cuadros. Y casualmente, son las pelis que más veo habitualmente. Las pelis espectaculares no me suelen gustar demasiado. Están bien, son entretenidas, algunas son realmente buenas, pero no son mis favoritas. Simples detalles: no he visto Rambo, ni Rocky, nunca he conseguido acabar Alien, a la peli de “300″ le di 7 minutos y la tuve que quitar, la primera vez que vi “Star Wars” tenía 21 años… Así que, gastarme el dinero en el cine que, nivel económico de cada uno a parte, es super caro, no me apetece mucho. Si le sumamos que soy un viejuno al que no le gusta mucho salir, pues me apetece menos todavía.
En el cine, como en la música, llevo tiempo mirando más hacia atrás en el tiempo que hacia delante. Me gusta ver pelis clásicas casi de cualquier género. Son pelis que ya han pasado el filtro de millones de videntes, y que, a pesar del paso del tiempo, siguen vigentes. Así que la mayoría de películas de estreno la suelo ver con uno o dos años de retraso mínimo. Tal como decía un compañero del curro el otro día, deberían haber cines de reestreno. Pero de películas antiguas, como ponen en la Filmoteca (iría, pero sin las gafas de pasta no me dejan entrar), y no de pelis de hace 6 meses, como al menos ocurre en Valencia en el único cine de reestreno que aún sigue abierto. Así si iría al cine más a menudo. Hasta entonces, me quedo en mi salóncito. Con mi mantita de cuadros.

Hola amig@s, os traigo un nuevo disco en esta serie con periodicidad desconocida. El disco es relativamente nuevo, de este mismo año, y es de un artista raruno de esos que llegan a poca gente fuera de los círculos habituales. El cantante se llama “Eels“, y el disco se llama “Hombre Lobo“. Es algo folk pero con guitarras rockeras. A mi me gusta bastante, y tras cada nueva escucha, le otorgo más valor. Disfrutadlo con moderación, si lo creéis conveniente…
(Pincha para descargar el álbum, piratilla)

El otro día, fui a lavar el coche y vi como los trabajadores del lavadero estaban bastante contentos con su trabajo. Es muy difícil hacer este tipo de afirmaciones en tan poco tiempo, pues no estuve más de 15 minutos. Pero en definitiva, vi que estaban relativamente contentos con su trabajo. Siempre se dice que la ignorancia da la felicidad (esto es muy relativo), y se podría intuir, que los trabajadores de un lavadero de coches no tienen que tener mucha cultura (de la estándar o clásica), aunque mi experiencia me dice que eso también es muy relativo, y puedes encontrar a gente más culta que cualquiera trabajando en cualquier sitio de mierda (poca cualificación). Pero bueno, juguemos a las suposiciones/prejuicios/juicios rápidos, eso que tanto me gusta.
Supongo que estos trabajadores son gente “normal”, sin mayores aspiraciones que las “normales”, ya sabemos: casa, coche, hijos, y verano en Ibiza, you know… Si lo consigues de manera rápida (cualquier trabajo, por simple o denigrante que sea, te lo ofrece), puedes considerar que la felicidad se ha alcanzado. Además, este tipo de trabajos tienen un horario muy específico, y me refiero a que sólo has de preocuparte por el trabajo mientras lo desempeñes. Una vez se acabe tu jornada laboral, te olvidas por completo. Este privilegio, suele ir asociado a trabajos poco cualificados, o a puestos inferiores en las cadenas de mando. Cualquier puesto intermedio o de gerencia implica muchas horas de trabajo (demasiadas en ocasiones), y además, llevarse las preocupaciones a casa. En compensación, el sueldo suele ir acorde a estas preocupaciones/horas, pero habría que ver quien tiene más calidad de vida, siempre que seamos consciente de que “más dinero no significa más calidad de vida”.
Entonces… done está el secreto de la felicidad? Es obvio que son demasiadas las variables que aumentan o disminuyen nuestra (falsa o no) sensación de felicidad, pero dado que el trabajo ocupa tantas horas al día, y tantos años de nuestra vida, cabe pensar que cuanto menor sea la preocupación que tengas en y con el trabajo, mayor será la calidad de vida. De todas formas, aquí influye ante todo la propia ambición de cada uno, pues puedes conformarte con un puesto de trabajo que otro no quiera para él.
En definitiva, ya lo dijo Maslow, la autorrealización pasa por ocupar un puesto en la sociedad (o en el trabajo) que tu mismo creas que mereces. Es más que probable que los lavacoches del otro día se sientan realizados con ese trabajo, y por tanto, sean felices en ese aspecto de la vida. Sinceramente, me alegro por ellos :)

No hace mucho, hablaba con mi mejor amiga (besazo ;-), y me decía con cierta preocupación, que no necesitaba a la gente, o para ser más fiel a sus propias palabras, no echaba de menos a la gente. Eso puede suponer un problema, sobre todo para la gente que sí te eche de menos a ti, pues ya me está pasando. Quizá es lo que más tenemos en común ella y yo y por eso conectamos, pues en la mayoría de cosas del día a día, somos como la noche y el día. Adivinen quien es quien (chiste pseudo racista sin gracia).
El otro día me dí cuenta de que mi manera de enfocar las relaciones personales (las relaciones de pareja son otro mundo), es exactamente así. He defendido varias veces en este blog mi condición de autista de hamelín. Disfruto de mi soledad, no suelo aburrirme conmigo mismo, y entre salir a socializar y quedarme en casa leyendo, viendo una peli, o simplemente, perreando, descarto la socialización. El caso es que, cuando quedo con mis amistades, me lo paso genial, y si salgo de fiesta, suelen ser fiestas algo destroyers. Pero no las necesito. Si me quedo en casa un viernes o sábado noche, me da exactamente igual, nunca pienso que he desaprovechado el tiempo libre.
Como digo, esta situación me genera problemas, pues hay gente que me consta que me quiere, y que desea verme más a menudo. Y yo no hago mucho por verles a ellos. Yo también les quiero mucho, y disfruto de su compañía, pero muchas veces, me supone un esfuerzo quedar con ell@s. Al final, llega un momento en que se sienten algo ofendidos con mi dejadez, y se molestan. La verdad es que lo siento mucho, pues los aprecio de veras, pero no me nace quedar con la gente habitualmente.
Entonces me cuestiono si estoy haciendo mal las cosas, si debo hacer más esfuerzos para mantener las relaciones sociales, y sacrificar mi propia voluntad. Más o menos, mi amiga se cuestionaba lo mismo, y no llegábamos a conclusiones muy buenas. Si me pongo en plan egoísta, me debería dar igual lo que quisieran los demás: debería pensar en mi propia satisfacción, y ya está. Pero como intento nos ser egoísta, me produce cierta preocupación el saber que mis decisiones generan malestar. Realmente es una discusión estúpida, pues haga lo que haga, me sentiré mal: si quedo con la gente por “obligación”, me sentiré estúpido al no hacer lo que realmente me apetece. Y si no quedo con la gente, tengo ansiedades al saber que la gente quiere quedar conmigo… Como contentar a todo el mundo, sin traicionarme a mi mismo?

Amigos, amigas, gentes de bien y de mal, un año que se marcha y otro que ha llegado. Lejos de taladraros con los típicos propósitos para el año entrante, os dejaré un pequeño consejo, que no deja de ser una especie de auto-consejo, pero que al igual que a mi me ayudará, puede ayudaros a vosotr@s. Ante todo, deciros que el concepto no es mío, sino de una personita linda, pero dado que se lo acuñé yo, procedo a apropiármelo, porque sí ;) El concepto, consejo, propósito, decisión o deseo para el año que acaba de empezar no es otro que el no agobiarse por nada más que aquello inmediato que requiere tu atención o esfuerzos. Yo lo llamo “Carpe Diem Extremo” y sirve para disfrutar al máximo de lo que tienes, sea lo que sea. Como veis no es nada nuevo, ni nada que no pueda pensar cualquiera de vosotros. Lo difícil es llevarlo a la práctica. La personita linda de la que decidí tomar parte del ejemplo, es la reina del carpe diem extremo, pues a veces, le da igual lo que tenga que hacer mañana, o dentro de 15 minutos, pues le preocupa o se encarga sólo de lo que tiene que hacer inmediatamente, a pesar de lo contraproducente que puede ser a veces.
No soy nada docto en filosofía, y mucho menos en filosofía Oriental, pero me dijeron que el Zen consistía en esto precisamente: en dejar que los pensamientos fluyan sin dejar poso negativo en nosotros, a través de la meditación. Por lo general, nuestra mente encadena pensamientos uno detrás de otro, y si el pensamiento es bueno, mola, pero si es negativo, la cadena de pensamientos nos arrastra al agobio, la ansiedad y puede que a la tristeza. Y son situaciones o pensamientos que no son tristes en sí, sino que el encadenamiento de ideas es lo que nos pone tristes, ansiosos, o guarever. Ejemplo para wisconsian@s: tengo que ducharme porque he quedado con X en 20 minutos. Pero sólo tengo 20 minutos, y yo necesito 30. Voy a darme prisa, pues si llego tarde, X se va a enfadar. Cuando se enfada X, acabamos de mal rollo los dos. Ya le vale a X, debería ser más compresivo. Es que se lo toma todo fatal, y estoy un poco harto de la situación…) De “me tengo que duchar“, a “estoy harto de la situación“, hay una serie de pensamientos que son generados exclusivamente por el primero, y acaban en una situación de ansiedad, o de agobio, o de irritación que es innecesaria en ese momento, pues ni has llegado tarde, ni X se ha enfadado, ni nada de nada. Está todo en nuestra mente.
Teóricamente, la meditación consiste precisamente en evitar que un pensamiento encadene otro relacionado, que puede acabar así. Para ello existen técnicas concretas, que ni conozco, ni creo que llegue a conocer. Pero bueno, lo primero y principal para cualquier cambio está en que el pensamiento y/o la voluntad salga de un@ mismo (siempre!!). Así que mi propósito guareveriano para el 2010 es este, ni más ni menos. Liberarme de la ansiedad y el estrés a través vivir el momento exclusivamente. Además, seguramente esto me ayudará a disfrutar cada momento como único, sin compararlo con otros momentos, sin esperar nada más que lo que tengo en ese instante. Os recomiendo que hagáis lo mismo, disfrutéis de lo que tengáis entre manos en este momento, sin pensar en que se puede acabar, en que lo del vecino es mejor, en que mañana tendrás algo distinto (da igual que sea mejor o peor), pues el mañana no ha llegado, y hasta que no llegue, no sirve de nada pensar en él. Feliz año, pajaric@s :)

Hola amig@s. Como sabéis, si no vais de resaca todavía, hoy no es domingo, sino lunes (o el día que sea en el momento que lees esto). También sabréis que la serie de canciones dominicales está un poco parada, pues se había convertido en una obligación, e intento prescindir de cualquier situación que se convierta en obligación para mi. Así que lo que antes era una cosa habitual, ahora será una especie de sorpresa. Cuando pueda o me apetezca, os subiré algún disco. Menos da una piedra ;)
Enigüei, el caso es que hoy me apetece poner un par de discos para que os alegren la mañana, el día, la semana, o la vida :) Que sepáis que son de lo más distintos el uno del otro, pero me gustan ambos, sin duda. El primero es de un artista canario que hace música tope bailonga. Se llama “El Guincho“, y su música es super rítmica, con raíces africanas, que es difícil que te mantenga parado sin bailar. Me encanta, sinceramente. El disco se llama “Alegranza“.
(Pincha para descargar el álbum, piratilla)
El otro es de un artista de los 60/70, maldito, ignorado, perdido en sus propios mundos. Tanto que acabó suicidándose a una edad muy joven. Se llamaba “Nick Drake“, y su música folk era increíble. El disco que subo se llama “Pink Moon“, y es uno de mis favoritos últimamente. Seguro que os gusta :)
(Pincha para descargar el álbum, piratilla)
PD: El primer disco es muy animado, y el segundo es la anti-alegría de la huerta, así que, para que no os afecte demasiado, os recomiendo que escuchéis el animado cuando vayáis de bajón, y el tranquilo, cuando estéis super eufóricos. El secreto es el equilibrio!! :)

Estimada señora Navidad,
le escribo con una sensación mitad indignación, mitad admiración. No sé muy bien por qué parte empezar, pero bueno, elijo la parte de admiración, así empezamos con buen pié. Le admiro, Sra (o Srta) Navidad porque consigue usted que todo el mundo hable de usted, sin dejar indiferente a nadie. Consigue que algunas gentes que son rancias todo el año te saluden, te sonrían, te feliciten… Consigue usted que la gente se altere de una manera increíble con respecto al resto de épocas del año, aunque hayan épocas mucho más majas. Cual es su secreto? Que viene cargada de ilusión, de alegría, regalos y gordos de lotería? No consigo comprenderlo. De ahí mi admiración…
Pero al mismo tiempo, me siento indignado! Yo no quiero tener que ser feliz durante un pequeño periodo de tiempo, ficticio, efímero, a veces en buena compañía, otras en mala. Prefiero ser feliz todo el año y sin presiones. No quiero comer hasta reventar, ni beber hasta que se sequen los floreros. Quiero comer normal, y beber lo que me apetezca. No quiero que los rancios me saluden y me feliciten porqué sí. Quiero que me saluden siempre o directamente me ignoren. No quiero tener que llevar gafas de sol hasta por la noche debido a la contaminación lumínica producida por la cantidad de bombillas navideñas que invaden las calles y las casas. Quiero pasear tranquilamente por la ciudad sin que la gente me atropelle (literalmente) porque van a hacer sus compras. No quiero tener que regalar nada, ni que me regalen nada, si no les/me apetece hacerlo. Quiero que no haya más tráfico de lo normal. No quiero que mi cerebro se atrofie de tantos villancicos (que parecen ser compuestos por el hermano tonto de Forrest Gump). Yo no he pedido esto, Sra (o Srta.) Navidad, así que, si puede ser, pare usted, que me bajo.
Ya que esta usted, esta celebración, amada y odiada a partes iguales, es de carácter religioso, me imagino que existirá la posibilidad de apostatar o renunciar. O al menos, si un año me viene mal celebrarte, o sencillamente no me apetece, pues me deje usted renunciar a convocatoria y no me presento. No sé dispone de una oficina de reclamaciones, o de atención navideña, donde recoger los impresos oficiales para que todo quede formalizado, que igual al año siguiente no se acuerda que yo me había borrado, y me vuelve a asaltar así de repronto.
Sin más, se despide atentamente el Sr. Resignado, quedando a la espera de que me conteste.

En el post anterior, hablaba de mi viejo y sus reprimendas. Ahora, para hacer justicia, le dedicaré un post (y a ti también, de manera secundaria ;). Ahí va.
Recuerdo que mi padre tenía (y seguirá teniendo, I guess) una curiosa costumbre, la cual me ha proporcionado muchos momentos de “risión” con mis hermanos. Dormía con el pijama, pero sólo con la parte superior. Es decir, dormía en pelotas de cintura para abajo. Yo lo veía, y no podía salir de mi asombro: si los pijamas tienen dos partes, porqué usar sólo una de ellas?? Y además, en todo caso, sería más útil usar la de abajo nada más. Falso! Gran error el mío. Ahora, recientemente he descubierto que tenía razón. No hay nada más placentero que dormir desnudo. Ni pijamas de felpa con peucos (un saludo, Juan ;), ni pijama de seda, raso o guarever: como nuestra madre nos trajo al mundo. El caso es, que al menos en invierno, es un poco arriesgado, pues a pesar del nórdico correspondiente, siempre entra algo de fresquillo por arriba. Y es muy importante que la garganta/cuello esté tapada, sino te levantas con la garganta fatal, al menos yo. Como solucionar esto, sin sacrificar nuestro bienestar en las extremidades inferiores? Pues con la parte de arriba del pijama! Ainsss, y yo que me reía de mi pobre padre…
Así que estoy pensando adquirir varias de sus costumbres, por ejemplo, andar de noche por la casa (en pelotas de cintura para abajo, claro) iluminando el camino con una linterna, en lugar de encender la luz. Algo que también me ha proporcionado horas de risas con mi bro, pero que tiene mucho sentido: en lugar de encender las luces de la casa por la noche, vas con tu linternica, sin molestar a los demás, por si duermen. Todo altruismo, oyes! La imagen, si bien es algo curiosa, no deja de ser por el bien común. Se sacrifica la estética del momento, por el bienestar de los durmientes. Un primor, tú.
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