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Nice Words

Nice Words

Siempre que empieza un nuevo año, pretendemos auto engañarnos con falsas promesas, casi siempre a nivel interior, en aras de mejorar la calidad de vida. Ir al gimnasio, dejar de fumar, comer más sano, dejar de esnifar pegamento… No sé, esos comportamientos nocivos que por otro lado, nos gustan demasiado.  Yo mismo, cuando empezó el caótico y adorable (a partes iguales) 2010, tuve mi propio momento “propósito de año nuevo“. Era de un carácter más espiritual y filosófico, que no meramente social o saludable, como pueda ser el hecho de adelgazar. En parte lo he cumplido, y en parte no, como casi todos los propósitos que me marco.

Desde hace algunos meses tengo otro propósito, y no es otro que, intentar hacer la vida más agradable a los demás, sin traicionarme a mi mismo, es decir, intentando que mi vida también sea lo más agradable posible. Es lo que yo considero felicidad, aunque esta se compone de más factores, claro. E igualmente, a veces lo consigo, a veces no. En ese propósito de hacer la vida lo más agradable a la gente, hay uno muy sencillo de realizar, que siempre que me acuerdo, lo pongo en práctica, y creo que es muy efectivo. Y no lo digo yo sólo, lo dice Eduard Punset, grande entre los grandes. Según Mr. Punset, hacen falta 5 cumplidos o palabras amables, cariñosas, agradables, para contrarrestar el efecto de un único insulto. Dicho de otro modo, cada vez que insultas o desprecias a alguien, necesitarás 5 momentos de palabras amables para restaurar el daño provocado. La proporción es brutal.

Como no soy la mejor persona del mundo, ni de lejos, no siempre soy capaz de controlar mis emociones, iras, idas y venidas, en ocasiones digo cosas desagradables. Además, casi siempre se dicen las cosas desagradables a las personas más queridas. Solemos descargarnos con nuestros padres (casi siempre con nuestra madre, pobreta ella), con nuestra pareja, con nuestros amigos de confianza… Por eso, para tratar de anular el efecto de mis desvaríos, intento decir las cosas bonitas que pienso de la gente. No cuesta nada realmente, y el efecto es casi inmediato. Puede que esas personas ni siquiera sean víctimas de mi ira, pero si practico el decir cosas lindas con casi todos, seguro que no me costará decirlas a la gente que realmente lo necesita oír de mí. Algo tan sencillo como decirle a tu madre/padre/cocinero lo buena que ha salido la comida del día, es algo que no nos cuesta nada de nada. Y por norma, sólo lo diremos cuando nos inviten a comer a una casa ajena, que se dirá por cumplir, independientemente de que la comida esté buena o no. O algo tan sencillo como decirle a tu pareja casi a diario lo mucho que te gusta, lo guap@ que está ese día, lo bien que le sienta esa ropa, no tiene precio. O el decirle a tu compañer@ de trabajo lo bien que hace esto o aquello, genera un bienestar casi imperceptible, pero que está ahí, y mejora las relaciones.

Por eso, en la medida de lo posible, siempre que pueda, diré las cosas chulas que me vengan a la mente. Así que no me cansaré de repetir(te) que (tú) tienes el cuerpo más bello del mundo, o que (tú) eres la persona que más me entiende en este mundo, o que (tú) eres muy graciosa y adorable, o que (tú) cocinas súper bien, o que (tú) eres una fuente de sabiduría inagotable para mí, o que (tú) me haces reír como nadie lo hace.

29 ago, 2010 Publicado en: Filosofía barata, Guarever's theories, Love Story   Leer Más

Fauna playera II

Enseña tu culito blanco (o morenito)!!

Hace tiempo (2 años!!) escribí sobre la fauna ibérica que me encontraba en la playa en esa época. Ahora, he pasado a un nivel distinto, pues voy a una playa nudista, alejada de la ciudad, donde la fauna (que también la hay) cambia con respecto a la playa estándar. Es una playa fantástica, donde sólo se puede llegar en vehículo propio, por lo que ya te quitas de en medio a mucha gente (elitista mode ON), o lo que es lo mismo, incluso en pleno agosto, puedes estar tranquilo, sin nadie a menos de 5/10 metros de ti, que es de agradecer, y más si eres nudista. Pero aún así, igualmente te encuentras gente rara, y característica.

  • Están las personas normales, como yo (creo, vamos!!), que tan sólo desean pegarse un bañito de sol, y puede que de agua de mar. Van solos o en pareja, algunos con nanos, pero no son estridentes, a priori.
  • Están los gayers (y las boyers), característicos de sitios de perdición y carne al aire. Tengo cierta capacidad para detectarlos, por los detalles más o menos evidentes, (como decía una vez un comentarista guareveriano). Hay algunos de ellos que se nota que acaban de salir del armario, o puede que no hayan salido aún, aunque ya han abierto la puerta del mismo. Son tremendamente vergonzosos, y no suelen mostrar su cuerpo con naturalidad. Suelen estar más apartados, y casi siempre boca abajo. Ya se desatarán, pobrets… En general, los gayers, según lo guapos que sean, se lucirán más o menos.
  • Hablando de lucirse, hay un grupo de super guaperas (casi siempre tíos), con cuerpos 10, depilados y super tochos, que van a la playa directamente a lucirse. No están casi nunca tumbados, pues se ponen de pie constantemente, en incluso se recorren algún que otro kilómetro paseando por la orilla, fijándose en toda la gente, para ver si alguien flipa con sus abdominales. Diría que son gayers en su mayoría, pero alguno habrá que no lo es, me imagino.
  • Luego están los naturistas convencidos. Por lo general, gente sin complejos, que lucen sus cuerpos (muchas veces poco agraciados) con total naturalidad. Un 10 para ellos, pues pasan del mundo, así como el mundo pasa de ellos.
  • También están los guiris morenazos, que no se pierden un solo día de sol. Edad cercana a la jubilación, pero todavía de buen ver. Llevo todo el verano viendo TODOS los días que voy a mi playa super secreta (sábados, domingos, en incluso entre semana) a una pareja de alemanes (or something like that) que están más negros que mi viejo. Se tiran del orden de 6/7 horas cada vez que van, los cerdos. Tienen un puntito sucio, del rollo intercambio de parejas, sexo en grupo y esas depravaciones, que (de momento) no me interesan.
  • Por último, tratándose de una playa nudista, están los mirones. Gente extraña (hombres, of course), que les mola el rollo voyeur a saco. El otro día mandé a un amigo y a su pareja a mi playa, y parece que tuvieron al lado a un pájaro que no paraba de mirarles, y eso que no hacían nudismo. Acabaron mosqueados y todo, pobrets. Yo sin ir más lejos, dos días seguidos me he encontrado a un par de mirones, a cada cual más extraño. El primero iba paseando por la orilla, desnudo, con un micro pene increíble, diría que iba hasta empalmado y todo, pero dado el tamaño del miembro, ni se notaba. Iba mirando, descaradamente a la gente tapándose el sol con la mano, para no perder perspectiva. Entre el micropene, y la cara de rompetechos que ponía al mirar, era todo un espectáculo. Y ayer, el tío más extraño que he visto hasta el momento. Estaba cerca de donde yo me puse, y no hacía más que pasearse, desde su toalla hasta la orilla, miraba de vez en cuando aquí y allá. En principio, nada demasiado fuera de lo normal. Qué es lo que me extrañó de él? Pues que estaba haciendo un topless inverso, es decir, llevaba camiseta de tirantes cutre del mercadillo, y el moderfaker no llevaba bañador. Miraba a la gente mientras se paseaba en pelotas de cintura para abajo, con su camiseta, sus gafas de ver de los años 70, y su gorra chunga de “Talleres Paquito. Te hacemos un trabajito”. Impresionante documento gráfico, amig@s.
24 ago, 2010 Publicado en: Jalipoleces varias, Mis locuras, True story!!   Leer Más

Conversaciones de ascensor

Coge el ascensor en silencio, por favor!

Mi mente, lugar salvaje, con una actividad incesante, casi siempre improductiva, no deja de pensar en la gente estándar, la gente media, la gente que al sentirse tan arropada en sus acciones comunes, creen que están en lo correcto. Esta gente, amig@s, se caracteriza por el nivel de sus conversaciones (entre otras muchas cosas). No es nuevo lo que voy a decir, pues ya se ha contado en varios post de por aquí. Sé que he hablado de las conversaciones interesantes, de los tópicos, de la gente (a la que yo considero) inteligente a razón de cómo argumenta, etc… Y todo esto, es fácilmente comprobable en la gente estándar esa que tanto tiempo me ocupa, pero a la que no odio, ni detesto, ni nada por el estilo. Al menos no como conjunto, aunque sí a algunos individuos. Guarever…

Esta gente suele mantener gran parte del tiempo lo que yo llamo conversaciones de ascensor. Esas conversaciones típicas, absurdas, sin más fondo ni intención que rellenar el silencio que se crea en un momento determinado, cuando dos personas comparten un espacio común. En un ascensor no da para mucho, por lo que las conversaciones se centran en la buena o mala meteorología que pueda haber en ese momento: “¡Ains, qué calor que hace!”, “Pues menudo viento se ha levantado”, y así con todas las conjugaciones posibles, según el punto geográfico donde se encuentren dichas personas. Por cierto, en sitios tropicales o polares debe ser un rollo coger ascensores, pues el tiempo no varía nunca. A saber de qué habla la gente en los ascensores de sitios sin variación meteorológica. Sólo por curiosidad, si algún día voy a un país así, me haré pasar por estándar, a  ver que se cuenta la gente. Bueno, que me desvío del tema. Que esas conversaciones son breves. Huelga decir que yo no hablo el ascensor casi nunca. En mi finca, al ser bajita, no hay ascensor. La oficina donde curro, esta en la planta baja. Y mis padres, viven en un tercero, por lo que subo casi siempre andando, así que pocas veces se da la situación de coincidir con gente en ascensores.

Pero como serían (y como son?) esas conversaciones absurdas de relleno, cuando se dispone de más tiempo?? Pues son conversaciones tontas, a veces basadas en lo que has visto en las noticias (muy típico de gente que no tiene demasiadas inquietudes), o de lo que le pasó a tu prima la del pueblo cuando se fue de viaje de novios, en lo malos que son los jefes, políticos, funcionarios, etc… En mi oficina, hay una división de opiniones, pues hay un grupo de estándares muy claro, y otros que somos cada uno de un pelaje. Por lo general, las conversaciones que molan, son siempre las que sacamos los “pelajes”, y los estándares se unen, aunque suelen quedarse un poco fuera de lugar, pues acaban por no tener nada interesante que decir. Salvo excepciones en los que alguien adopta la postura frontón, acaban por sentir poco interés con las conversaciones. Sin embargo, el resto estamos dando nuestro punto de vista, a veces común, a veces diferente, pero casi siempre independiente. A veces, como soy algo malvado, empiezo una conversación de ascensor aposta, y los estándares de mi office (3 en concreto) se cogen a la conversación en nada. Al cabo de poquito, han monopolizado la conversación y están super emocionados. Son conversaciones del tipo: bodas, hijos, vacaciones en Ibiza y cosas así… No falla nunca.

Lecturas veraniegas

Lee, pájar@!!

Estamos en época estival, y eso se nota, principalmente, en el trabajo, donde la carga del mismo es mucho menor. Dado que no tengo ningún temor a ser despedido, lo digo abiertamente: parte del tiempo no tengo nada que hacer. No diré si mucha o poca parte de ese tiempo, pero bueno, así es. Como soy una persona que le gusta aprovechar el tiempo, he decidido ser lo más productivo, pero para mí mismo, que en definitiva, es lo más importante. Por eso, en el tiempo libre que tengo en el curro, leo. Y mucho, últimamente. Es una afición que tenía un poco dejada de lado, y es una pena, pues pocas cosas hay tan satisfactorias como el placer de la lectura de un buen libro.

Así pues, en las últimas 3 semanas me he leído unos 4 libros, y voy camino de un 5. En un afán de paliar mi déficit cultural literario, he decidido leerme sólo clásicos. De cualquier época, pero siempre anteriores a unos 50/60 años mínimo. Mi buen amigo “el de los Jedis”, me ha recomendado el siglo XIX, sobre todo la gran novela rusa, francesa, y española. Y en ello estoy.

Me he leído parte de “Las Mil y una noches“, y es fantástico. Las historias dentro de la historia principal no tienen fin, y a cada cual es más fascintante. Lo que más me ha gustado de lo que he leído es el lenguaje utilizado, las expresiones del tipo: “Escucho y obedezco“, “Oh, gran sultán“, o la impagable “Por Alah, que si esta historia se escribiera en el ángulo del ojo con una aguja, sería muy útil para quien la quisiera leer con interés” (pero menudo gran WTF!!!).

Otro libro que me apetecía leer es “Rebelión en la granja“, quizá recomendado de manera indirecta por mi otro buen amigo “Fulgención”. Es una lectura sencilla rápida e interesante. Está muy bien reflejado el cambio que realizan los cerdos, líderes de la rebelión, que parten de la idea de que todos los animales son iguales, hasta que acaban siendo todos iguales, pero los cerdos un poco “más iguales”, es decir, superiores. Crítica brutal al comunismo soviético.

También me leí “El jugador“, de Dostoevsky, que es muy ameno, y gracioso. El personaje principal, es una especie de asistente de unos aristócratas rusos, y está bastante trastornado, tanto que pierde la cabeza por amor, y por el juego. Según parece, es bastante autobiográfica, y además, el autor la escribió en un fin de semana, lo cual dice mucho. Muy recomendable.

Otro libro que me he leído es “Siddhartha“, recomendado por una persona muy especial (gracias :-) Creo que no estaba preparado para leerlo cuando me lo compré, o puede que antes no fuera el mejor momento para hacerlo (no es lo mismo). El libro me ha parecido genial. Esperanzador y triste a partes iguales. Durante la lectura me he sentido reflejado en Sidharta en algunas ocasiones, sobre todo cuando por orgullo y vanidad, decide seguir su propio camino y buscar sus propias experiencias, hasta caer y caer de la excelencia de su alma hasta la decadencia más común y vulgar. Él pudo salir victorioso de dicha caída. Yo no sé si podré salir tan airoso de mis reiteradas caídas. Gran personaje el protagonista, así como su seguidor más fiel, Govinda (un saludo para ti también :)

Y por último, estoy enfrascado en la lectura del libro más genial que he leído en mucho tiempo, que es “Rojo y negro“, de Stendhal. El protagonista de la novela es Julian Sorel, hijo de familia humilde, que desea subir posiciones en la escala social, y para ello se vale de su inteligencia y belleza. Pocos personajes se han definido tan bien en la literatura. Es una auténtica maravilla, aunque aún no la he acabado (700 páginas!), pero al ritmo que voy, no tardaré mucho. Lo malo es que acabo de empezar mis vacaciones, y ya no tendré tanto tiempo libre que perder en el curro :P

22 ago, 2010 Publicado en: Bullshit, Gustos personales, guarever   Leer Más

La canción del domingo XYZ

Marvin Pontiac doesn't exist!

Hace mucho tiempo que no escribo nada en el blog, y mucho más tiempo que no pongo ningún disco. Hoy voy a matar dos pájaros de un tiro. He encontrado una pequeña joya musical, que merece la pena compartir. Además, la historia del disco es muy curiosa.

El disco es un recopilatorio de un artista llamado “Marvin Pontiac“, hijo de estadounidense y maliense, personaje que se mueve, musicalmente hablando, entre el blues, el rythm ‘n blues, y las raíces africanas. Es un tío que hace mucho se le perdió la pista, al que se le había ido la chaveta, y al que bastantes músicos reputados admiraban. Y cómo es que nadie ha oído hablar de él anteriormente, ni siquiera los más melómanos? Sencillamente porque Marvin Pontiac no existe.

Este Kaiser Sosé de la música no es más que un invento de otro personaje curioso, llamado “John Lurie“, que es jazzman y actor (entre otras muchas cosas), habitual de las pelis de Jim Jarmusch, el proxeneta de la maravillosa “Down By Law” (Bajo el peso de la ley), el cual se ha inventado esta historia, así como ha creado la música del álbum, que me parece una pasada. Si queréis leer la historia más detallada, escrita por alguien que escribe infinitamente mejor que yo, especialmente de música (Diego Manrique), podéis hacerlo aquí. Por mi parte, os dejo el álbum que me tiene fascinado. Que paséis un bonito domingo.

(Pincha para descargar el álbum, piratilla)

22 ago, 2010 Publicado en: Gustos personales, Música   Leer Más

Looking at the ocean…

Looking to the ocean

La imagen utilizada es de la serie “Lost” (como habréis adivinado fácilmente), y la escena es muy significativa y sencillamente maravillosa, por lo que paso a detallarla para los que no la habéis seguido, y para los que no os sabéis la serie de memoria. Un personaje de la serie (Hugo) sigue las instrucciones de otro (Jacob) para conducir a Jack (en primer plano) hacia el faro situado en la parte posterior. Dentro de ese faro encuentran una especie de espejo, en el que Jack puede ver “su vida”, es decir, ve en dicho espejo que su vida ha estado siendo controlada y observada desde allí (es ciencia ficción, do not try to understand it). Tras esto, Jack, lleno de furia, rompe el espejo, muy enfadado con Jacob (la persona que “controla” a Jack mediante el espejo mágico) y Hugo (quien le ha conducido hasta este descubrimiento). Jack se aleja a contemplar el océano, muy pensativo, intentando entender porqué han sido las cosas como son, que es precisamente la imagen que os pongo. Y en el fondo, Jacob, que es una especie de Máster de una partida de rol, le explica a Hugo que a veces, alguien te debe mostrar ciertas cosas para que puedas entender qué debes hacer, y es exactamente lo que ha hecho con Jack.

Ahora mismo, sin necesidad de espejos mágicos que controlen mi vida, diría que me encuentro en una situación similar. En las últimas semanas han habido cambios significativos en mi vida, y trato de entenderlos, qué significan, porqué ocurren, porqué las cosas son como son, o mejor dicho, porqué soy como soy. Como decía por ahí, para saber qué quieres en esta vida, debes saber quien eres. Y durante gran parte de mi existencia, no he sabido lo que quiero o necesito en mi vida. Este blog es una muestra de ello, pues hablo con mucha frecuencia sobre mis dudas, mis dispersiones, mis caminos erróneos, mis conflictos internos (y a veces externos), mis angustias vitales (y también alegrías)… Todo esto me ha hecho pensar en más de una ocasión que no sé muy bien quien soy todavía, y a pesar de tener (o creer que tengo) una gran intuición y capacidad de análisis para observar ciertos aspectos de las personas, me falla lo más importante, que es la capacidad de autoanálisis, al menos desde un punto de vista práctico. Así que la mayor parte del tiempo sigo sin saber quien soy, lo que soy, lo que quiero, lo que necesito y que me haría plenamente feliz.

Tras una visita inesperada de mi Jacob particular (very long and private story), ahora me encuentro mirando al océano, tratando de entender sus escuetas y misteriosas palabras, que me condicionan hasta el extremo, pues mi Jacob no falla nunca. Esas palabras pueden ser quizá la vara que rompa “mi espejo mágico”, que me encaucen por el camino que debo seguir, para que las dudas internas y externas desaparezcan, y encuentre esa paz interior que se suele llamar estabilidad, otras veces felicidad. Y sin dejar de ser yo mismo, tan solo entendiéndome a mi mismo mucho mejor, y a la vez, siendo entendido por otra(s) persona(s).

Madurez

Viejuno!

Llevo algún tiempo preguntándome en qué consiste la madurez, teniendo varias conversaciones con diferentes personas sobre ello. Y no termino de aclararme. Ayer sin ir más lejos, hablaba con mi peor mejor amigo sobre su “falta” de madurez, y aunque la idea va tomando forma en mi cabeza, aún es algo difusa y confusa. Intentaré verbalizarla, que igual me aclaro. La madurez no es algo tangible, ni algo que puede medirse fácilmente, no obstante, hay signos que demuestran madurez de una manera muy evidente, así como hay otros que indican lo contrario. Vamos adquiriendo experiencia con el paso de los años, cada uno a su ritmo, hasta que un día te das cuenta (o se dan cuenta desde fuera), que te has convertido en adulto/maduro. Y creo que en definitiva la madurez consiste en dejar de hacer lo que se supone que tienes que hacer, para hacer lo que tienes o quieres hacer. A ver si consigo explicar esto, y el fluir de las palabras me acompaña.

Se podría decir que cuando somos niños, no tenemos demasiados complejos, ni demasiadas presiones sociales. Dichas presiones aparecen de manera más evidente con la adolescencia (13 años??). De repente dejas de ser un individuo, y pasas a ser parte de un colectivo de semejantes, que te observa, te juzga, te exige, te apoya, te valora, espera cosas de ti (compañeros de clase, amigos y gente de la misma generación y/o ámbitos). Y por otra parte, habrá otro colectivo de no tan semejantes, que igualmente te juzga y te exige (padres, profesores, gente más mayor con la que compartes espacios comunes, etc). Menuda presión, no creéis? Como puesta de largo en el maravilloso mundo de las relaciones personales no está nada mal. Ante esta situación, solemos adoptar (por lo general) las reglas y comportamientos sociales que más nos gustan o interesan, pero siempre influenciados por el entorno y compañías con las que nos relacionemos, pero casi siempre de manera inconsciente. Según nuestra propia personalidad (o la falta de la misma), podremos salir mejor parados de estas situaciones en la que, ante todo, prima el sentimiento de pertenencia al grupo. Y conforme vamos creciendo, asumimos roles, comportamientos, convenciones que a veces, supone hacer cosas que no queremos hacer, pero las hacemos porque toca, porque se espera de nosotros, porque es lo que hay. Siempre pongo el mismo ejemplo sobre el ocio: cuando eres joven o inmaduro, sales de fiesta “porque toca” salir, y cuando eres adulto, sales porque te apetece salir. Siempre que lo cuento, la gente se centra en justificar porqué sale, y no tiene nada que ver con el hecho de salir en sí. Pero el matiz de salgo porque toca, para mi es bastante “llamativo”.

Llega un momento en que vas necesitando un cambio. Tu yo interno te lo pide, aunque no seas consciente de ello. Entonces empiezas a cuestionarte cosas, te das cuenta de cosas que haces con las que no te sientes demasiado cómodo, te comparas con otras personas y ves que han cambiado, o sencillamente, te has cansado del modo de vida adolescente. Opino que según lo bien que lo pases/hayas pasado en la adolescencia, tardarás más o menos en “necesitar” este cambio, pero esto es muy discutible. Llegado ese momento, casi siempre de manera inconsciente y progresiva, dejaremos de hacer lo que se espera de nosotros, dejaremos de intentar agradar constantemente a nuestro grupo, y empezaremos a pensar en nosotros mismos de una manera más racional, para tratar de ver qué es lo que quieres en esta vida, y sobre todo, cómo lo quieres [para saber QUÉ quieres de la vida, tienes que saber QUIÉN eres, pero esa es otra historia, que será tratada a su debido tiempo]. En definitiva, te liberas de cierta presión social, lo cual te permite obtener cierta perspectiva de las cosas, y por tanto, tomar decisiones de una manera más correcta. Poco a poco, dejas de ser tan radical en algunas convicciones, empiezas a disfrutar de otras cosas que antes criticabas, dejas de ver a tus padres como “enemigos que no te entienden”, tienes ideas más complejas, pero que a la vez llegas a ellas de manera más sencilla y clara… En definitiva, maduras. A veces, esa maduración viene provocada por un cambio radical, o por algo que no asimilas bien y que te genera conflictos internos. Otra veces no, simplemente ocurre.

Como ya sabréis todos los que me leáis con un mínimo de atención [wink], creo que hay una gran masa de gente que no suele cuestionarse demasiado las cosas, y elige caminos (ojo, a priori, nada criticables) que son predeterminados por la sociedad, pero que no han sido elegidos de manera racional. Esto provoca que haya mucha gente (como siempre, mi opinión) que a pesar de tener una edad más que considerable, sigan comportándose como eternos adolescentes. Hablo de gente que tiene su trabajo, sus casas, sus hijos, pero que no han alcanzado ni de lejos la madurez. Pero bueno, nunca se acaba de ser del todo maduro, pues la vida es una carrera de fondo, en la que constantemente vamos aprendiendo, mejorando, madurando. Y al final, cuanto más sabes de la vida, vas y te mueres!! Caguenlamar!! Quien fuera Benjamin Button…

7 jul, 2010 Publicado en: Filosofía barata, Guarever's theories   Leer Más

My best friend

Just For You

El sábado por la noche lo pasé con mi mejor amiga. Ella está a unos 2000 km de Valencia, pero estuvimos toda la noche juntos, hablando durante 5 horas por teléfono. Y hasta nos acostamos juntos. Quiero decir que nos fuimos a dormir, y nos despedimos cada uno en su respectiva la cama, con un lindo: “que descanses”. Otras veces hemos comido juntos, por teléfono. Y el sábado, como muchas veces otras veces, nos preguntamos porqué somos tan amigos, y no lo tenemos muy claro ninguno. Voy a intentar aclarar(me) porqué somos amigos. Va por ti, Jo :)

Nos conocemos desde hace unos 15 años, cuando coincidimos en el instituto. En esa época no éramos demasiado amigos, o al menos no teníamos demasiada confianza. El hecho de que mi mejor amigo de aquella época y ella empezaran a salir no ayudó a que pudiéramos conocernos mejor. Cosas de celos y juventud (por parte de mi amigo). Tras muuuuchos años sin vernos, coincidimos en una cena en casa de una amiga común. Y esa misma noche, nos quedamos hasta las 7 de la mañana hablando, y fue genial. Había conexión. Podíamos hablar sin tapujos, a pesar de estar años y años sin vernos. Recordamos mogollón de cosas de la juventud, de amigos comunes, nos contamos deseos presentes y futuros, y desde entonces (hace unos 3 o 4 años) nos lo contamos TODO. Nadie sabe tanto de mi, de mis miedos, mis pasiones, mis secretos, mis deseos. Ni nadie sabe tanto como yo de ella. Lo que me cuenta a mi no se lo cuenta a nadie más, y viceversa. Y sabéis lo mejor? Somos super distintos, de veras. Ella es una super piji, super mona, super buena familia, super todo. Y yo soy un chaval sencillo (pero complejo), izquierdoso (muy a su pesar), perro flauta (con estilo, desde que me corté las rastas ;), super mono (de wisconsin)… Pero conectamos de manera inexplicable. Ella me escucha sin juzgarme, y yo a ella. En mis momentos bajos (y el sábado en parte lo era), la tengo ahí para que me escuche y me dé consejos, al igual que ella me tiene a mi, cuando tiene dudas sobre ciertas cosas que solo me puede contar a mi. Es por eso que nos llevamos tan bien: nos escuchamos sin juzgarnos, sin esperar nada de la otra persona, pero a la vez siendo lo más altruistas posibles, sabiendo que la otra persona te aprecia, te respeta, te quiere.

Y como la quiero tanto, voy a hacer concesiones por ella. Como alguna vez he dicho por ahí, paso mil de convenciones sociales, y de lo que más odio son las bodas. Mi mejor amiga se casa el año que viene, y como sé que me aprecia y me quiere, iré a su boda. No solo iré, sino que iré muy a gusto, de veras. De las 300 (mil) personas que estarán en la sala esa noche, no seré la más importante para ella (pues lo será su futuro esposo, obviamente), pero sé que seré de las que más ilusión le hará. Y allí estaré yo, para desearle lo mejor. Porque se lo merece. (Porque te lo mereces :) Ella, a pesar de todo lo que me conoce, no sabe el gran esfuerzo que hago al aceptar ir a su boda, y además, de buen agrado, pero bueno, ese es mi verdadero regalo: desear ir a su boda. Todavía tenemos que negociar el peliagudo asunto de la testificación, pues desea que sea su testigo de boba, y no sé como escaparme a ese verdadero mal trago, pero esa es otra historia. :P

5 jul, 2010 Publicado en: Love Story, True story!!   Leer Más

Insatisfación!!

Veros a tomar por culo!

Estoy harto, muy harto de ciertas personas y sus comportamientos. Son la parte de la gente estándar de la que tanto me quejo en ocasiones, la gente manipulada, la gente que cree que solo hay una manera de actuar, una manera de pensar, una manera de vivir, una manera de sentir, una manera de comportarse. No, no y no! Puedo hacer lo que me dé la gana, y me da igual las reacciones que provoque por ello.

Ante este tipo de gente, estoy harto de justificar mi manera de pensar y de vivir, muy harto de sentirme cuestionado. Decía Schopenhauer que cuando alguien introducía algo nuevo en la sociedad, la primera reacción de las masas era el rechazo, para pasar luego a la burla/mofa, hasta por fin acabar aceptando el cambio. Por supuesto, yo no he leído a Schopenhauer, sino que esto me lo contó un buen amigo. Soy ignorante, pero con el suficiente criterio como para rodearme de gente inteligente y culta, que suplen mis carencias (aunque eso me convierta en un pedante). Otro de esas personas de las que me rodeo me recomendó un libro llamado “El miedo a la Libertad“, escrito hace 70 años, (pero que es totalmente válido hoy en día), donde a groso modo, el autor (un psicoanalista alemán) analiza la sociedad capitalista occidental, y llega a la conclusión de que no somos para nada libres aunque pensemos lo contrario, precisamente por asumir como propios argumentos y/o modos de vida que no nos corresponden como individuos racionales e independientes que somos (o podemos ser), sino que son tomadas y adquiridas de la sociedad de consumo en la que vivimos, pero que asimilamos, interiorizamos, y que además, intentamos justificar y defender, sin que estas ideas salgan exclusivamente de nosotros como personas, sino de la sociedad en sí, como si de ente se tratara. En menos de una semana he oído dos frase de diferentes personas que son un ejemplo de este tipo de comportamientos.

Una persona decía que teníamos que consumir cuanto más mejor, porque si no la economía se paralizaba. Vamos a ver, ni que mi decisión personal y mi poco o mucho dinero en exclusiva hiciera que la economía fluyera sin parar. Esto no quiere decir que a nivel macro económico no sea cierto, pero para que esto ocurra, los vampiros capitalistas necesitan que la gente se lo crea. Si no eres consciente de esto, pues allá tú: estás tan dormid@ que ni siquiera de das cuenta de en qué mundo vives realmente. Pero si encima lo defiendes, eres gilipollas, directamente. Y por supuesto, hablo de gente corriente, con sueldos corrientes, no de gente con pasta.

Otro amigo, me decía, el muy ¡¡@#/+*!!, que era vergonzoso la cantidad de dinero que se le quitaba a los empresarios en impuestos (según las leyes de nuestro país, es un máximo del 45%. Nunca más!!) Obviamente, él no es empresario, pues está trabajando en sitios chungos para poder pagarse la carrera. Y defendía los impuestos que le quitaban a él mismo, porque con eso se pagaba la sanidad, se pagaban las pensiones, se hacían cosas útiles… Yo no puedo más que flipar ante este tipo de defensas del sistema actual, en el que se sangra a la gente de abajo, y la gente de arriba se lucra.  Y con algo de tristeza, veo que si mi amigo piensa así, es porqué él tan sólo aspira a poder ganar el suficiente dinero como para que le quiten ese 45%, pues en ese caso, le encantaría que la cifra fuese menor.

No me considero mejor que nadie, ni pretendo que nadie me admire por ser original, transgresor, anti-sistema, porque, sencillamente, no lo soy. Simplemente deseo poder hacer mi vida, sin más, sin necesidad de justificarme, y porqué no decirlo, tampoco tener que criticar a nadie por el modo de vida que lleve, desde la libertad de albedrío y el respeto mutuo. Y no lo consigo. Así que cada día tengo más ganas de coger la energía y el valor suficientes para irme a Costa Rica (o a un pueblecito a la montaña), empezar de cero (o de uno) mi vida, y pasar de la mayoría de estigmas y convenciones de esta sociedad y sus infinitas agresiones, que no son físicas ni verbales, sino muy sutiles, tan imperceptibles que pasan por alto y son casi invisibles, pero que al final, me erosionan mucho más que las visibles, que al ser tan obvias, me resultan fáciles de ignorar. Pero en el fondo, puede que yo sea un cagueta (como tú ;), y puede que también tenga miedo de ejercer mi la libertad como individuo.

Au contraire

frontón!

Hay una cosa que de vez en cuando me ocurre, y que me da mucha rabia. Y lo peor de todo, es que yo también lo hago. Sin ir más lejos, ayer me ocurrió de nuevo, y cada vez me lo tomo con más calma, pero no deja de desesperarme. Estaba tomando una cerveza con una persona que ostenta el cuestionable título de mejor peor amigo, y hablábamos de cualquier cosa que realmente no viene demasiado al caso. Hablábamos de temas relacionados con el tiempo libre, pero como digo, es lo de menos. Pues tal como decía en el post de referencia, acabamos discutiendo, algo nada difícil en mi. Y lo peor de todo, es que, como muchas otras veces, lejos de escuchar lo que yo le decía, se dedicaba a llevarme la contraria por sistema. Esto no es algo criticable a priori, pues mal que me pese, no siempre tengo la razón en lo que digo o pienso (sniff). Lo que es criticable es el ejercicio sistemático de negación. Es decir, independientemente de cual sea mi idea o argumento, su ejercicio no es pensar en ellos, sino que se esfuerza en argumentar jsuto lo contrario.

Desde un punto de vista objetivo, puede incluso considerarse un ejercicio de inteligencia, capacidad dialéctica, de agilidad mental, pues tus neuronas deben localizar argumentos específicos para negar o rebatir lo expuesto. Pero desde un punto de vista práctico y funcional, es una actitud un poco estúpida, pues es cualquier cosa menos enriquecedora. Lo más probable es que esa discusión acabe en desencuentro. Desgraciadamente no me pasa sólo con este mejor pero amigo, pues me ha pasado con bastantes personas concretas y cercanas,  que además me caen bien, pero en esos momentos los mataría. Me ha pasado con un par de parejas, me ha pasado con amigos muy cercanos, me ha pasado con compañeros de trabajo que no me caen mal, me ha pasado con algún familiar al que aprecio de veras…

Como he dicho inicialmente, y para demostrar mi honestidad, confieso nuevamente es algo que yo también hago de vez en cuando, y que poco a poco (no sin esfuerzo), intento corregir. Realmente me parece una manera poco coherente de entablar una conversación/discusión. Así que, si detecto que estoy siguiendo el patrón negacionista, intento corregirme, para tratar de ser más asertivo y menos “frontón”. Básicamente, porque es una manera de discutir que genera más insatisfacción que entendimiento. Por tanto, si puedo evitar un enfrentamiento (nada serio, claro), mejor que mejor. Os invito a que reflexionéis al respecto, pues como digo, es habitual, y puede que a vosotros también os ocurra, ya sea porque lo hagáis vosotros mismos, o bien porque os topéis con un frontón de vez en cuando.

28 jun, 2010 Publicado en: Guarever's theories, Ridiculous Thoughts   Leer Más