Guarever: Doctorado en Filosofía de retrete…

Un intento de aliviar mis angustias existenciales (a base de creártelas a ti)

Razones para seguir (o no) escribiendo en el blog

Should I quit writting?

Hace más de dos meses que no escribo una entrada en el blog. No hay una decisión deliberada para ello. Tan sólo no me ha apetecido. Y llegado un punto, me pregunto el porqué, cuando, durante más de 4 años, he ido escribiendo tonterías con mayor o menor asiduidad. Siempre he tenido claro que el objetivo del blog era liberar mis pensamientos (muchas veces rumiatorios) para, una vez reordenados en forma de palabras “coherentes”, ayudarme a aclara esa idea que tenía en la mente. Y, mayoritariamente, ha cumplido su función. No sólo eso, sino que durante algún tiempo, ha tenido un grupo de lectores más o menos asiduo, que estaba de acuerdo o no con mis pensamientos, pero que me leía, comentaba de vez en cuando, y en parte, era un aliciente para seguir escribiendo.

No tengo ni idea de cuánta gente ha dejado de leer el blog, aunque supongo que si no escribes nada en meses, el interés directamente se desvanece. Es de sentido común, vamos. De todas formas Google y otros buscadores siguen trayéndome a trastornados de la vida a mi blog, por la cosas más inverosímiles, así que sé que aún sigue teniendo sus visitantes, despistados, la mayoría de ellos.

El caso es que creo que sé por qué no me apetece demasiado escribir en el blog. Creo que es porque he conseguido cierta paz interior. Nada excesivamente zen, ni místico, ni mierdas así. Sólo que ya no le doy tantas vueltas a ciertas cosas. He aprendido a relativizar mogollón, sea el asunto que sea, lo cual hace que no necesite aclararme ciertas cosas constantemente, básicamente porque, tarde o temprano, se acaban aclarando solas. Podría arriesgarme a decir que gran parte de mis “angustias existenciales”, motivo principal del blog, han ido descendiendo. O como mínimo evolucionando hasta convertirse en otra cosa. Puede que ya no sea tan “existencial” mi existencia ;P

La etapa central de la vida de éste blog coincide con una etapa de mi vida en las que compartía mi tiempo y mi espacio con una persona (a la que he querido, quiero y querré toda mi vida con locura). Durante dicho periodo, ambos teníamos muchas cosas que preguntarnos, tanto a nosotros mismos como al otro. O a la vida en general, not sure… En esa etapa (inolvidable, por muchos motivos), el número de entradas del blog aumentó considerablemente. Tras aquella fase, empecé otra relación de una naturaleza muy distinta, y poco a poco, aunque no bajó la cantidad de entradas, sí que fue variando la temática. Menos introspección y emocional, y más análisis social, a veces hasta político. Además, la situación actual invita a ello, al menos para una persona como yo. Y no me apetece verter más opiniones políticas, pues no era el propósito del blog. Así que como no me apetecía seguir escribiendo sobre mí, ni tampoco sobre política, pues he ido perdiendo el interés.

No sé si retomaré la escritura, pues también sé que (casi) nadie lo echará de menos. El mundo puede vivir sin Guarever ;P Aunque bueno, Guarever se ha dado cuenta de que no puede vivir sin el mundo, a pesar de su proclamada independencia. Así que es probable que vuelva a marear de vez en cuando. Sea como sea, ha sido un placer escribir y ser leído. No vivimos los mejores tiempos en cuanto a expresar las emociones y sentimientos, así que el haberlo aquí durante un tiempo ha sido de gran valor para mí.

He conocido a gente maravillosa gracias al blog, y gente maravillosa me ha conocido a mí. O igual gente que ya me conocía ha podido conocer cosas de mí, de mi personalidad, de mis sentimientos, que de otro modo no sabría. Sólo por ese intercambio de ideas, ya ha merecido la pena.

Todo eso…

Refuerzos negativos

Espiral rumiatoria

En teoría, todas las personas, incluso las más sanas emocionalmente hablando, pasan de vez en cuando por un proceso rumiatorio. Según el grado de preocupación que le demos al tema en cuestión, o seǵun en qué medida y profundidad nos afecte el asunto, ese estado de pensamientos reiterados será más acusado (y por tanto más grave). Nada que no sepamos. Por motivos que no vienen al caso, he tenido que lidiar hace poco con dos personas que están pasando un proceso emocional chungo. Ni hace falta que especifique los motivos, ni mucho menos que indique de qué personas se trata. Pero sí diré que en ambos casos el común denominador de sus estados emocionales es el de las rumiaciones, aunque con una particularidad muy concreta, que es la que me llama la atención.

Según he podido comprobar en estos casos, la persona que pasa por éste proceso tiende a hablar sobre el tema de manera reiterada. Dado que la mente no permite desconectar, es muy difícil que deje pasar la oportunidad para compartir sus pensamientos con aquellas personas con las que tenga confianza. No en vano, verbalizar es la mejor forma de que esos pensamientos obsesivos se conviertan en algo con cierta coherencia, una vez abandonado el incomprensible lenguaje mental. Y en esas conversaciones que se mantienen, por lo general, el o la rumiante suele escuchar a la persona a la que le confía tales ideas. Pero lo curioso, lo que me ha llamado la atención, es que el rumiante, si está en una fase de verdadera angustia emocional, sólo suele acepta los argumentos y opiniones de la otra persona que refuerzan sus rumiaciones (obsesiones). Es decir, cuando tenemos un problema que nos agobia de verdad, y hemos aceptado (en cierto modo) una idea o hemos llegado a una conclusión determinada, la cual puede ser errónea (o no), no permitiremos que alguien nos desmonte esa idea así como así. Si te ha dejado tu pareja, y tú lo pasas mal, pero atribuyes la ruptura a que es una mala persona (por ejemplo), no aceptarás comentarios del tipo “recuerda que tú hiciste ésto o lo otro, y puede que haya influido en la decisión”. Más que no aceptarlo, simplemente los ignorarás, haciendo punto ciego (a estas alturas del blog, no entiendo por qué nunca he hablado de los puntos ciegos, siendo un tema recurrente en mi vida. Me lo apunto!), y no almacenando tal información. Por contra, sí que le darás importancia a esos comentarios que te hagan reforzar la idea de que tu ex-pareja es una mala persona. Son una especie de refuerzos positivos a tus propias ideas rumiatorias, solo que en lugar de ser positivos, son negativos, porque no nos permiten salir de la espiral de pensamientos que nos conducen al estado de “incapacidad” emocional en el que nos encontramos.

En ambos casos que he comentado, les he dicho que deben ser capaces de reconocer esos pensamientos en espiral, y que no deben escuchar únicamente aquello que les refuerza la idea negativa. Sé que es más fácil decirlo que hacerlo (como todo!), pero es un ejercicio bastante útil para poder salir del estado de rumiación. Siempre tengo presente y rememoro (con cierto temor) mi etapa oscura de la que alguna vez he hablado MUY por encima. Y ahora, con bastante tiempo transcurrido, recuerdo perfectamente haber hecho exactamente lo mismo que hacen ahora estas personas cercanas a mí: lo único útil que crees que te aporta la gente es precisamente aquello que menos ayuda de hace, aquello que refuerza esa idea obsesiva que nos acompaña constantemente. Y también recuerdo combatir argumentalmente todo aquel comentario u opinión que no le daba la razón a mis propias pajas mentales. Y ahora también soy consciente de que gran parte de esas ideas que combatía, eran precisamente las acertadas, las que a largo plazo, una vez cocinadas a fuego lento en mi cabeza, me ayudaron a salir de dicho estado.

Creo que ambas personas serán capaces de salir de sus respectivos estados, porque al final el ser humano es capaz de adaptarse a cualquier situación, por difícil que sea, emocionalmente hablando. Pero para ello, si no disponen de ayuda externa, es útil el ser capaz de detectar ciertos comportamientos, patrones que se repiten, y que lejos de ayudarles a superar sus traumas, les obligan a revivirlos sin ser capaces de pasar página. Good luck for both of you…

Good Karma

Arbolico

Si creo en algo en esta vida, es en el poder de la mente, y en la conexión con el resto de personas y seres que nos rodean. Así que me siento en la obligación de intentar hacer el bien de manera consciente (o como mínimo, no hacer demasiado el mal), porque ese bien o mal que yo haga, acabará repercutiendo en el mundo, y además, el mundo me lo devolverá a mí. A las pruebas me remito, y aunque no es un resultado científico, a mí me funciona, así que intentaré no cambiarlo nunca. Os cuento la historia de manera lo más resumida posible pero con los suficientes detalles, para que se aprecie la suma de casualidades y lo fortuito de la situación.

Tengo una amiga en el FB, asturiana, a la que no conozco en persona, a la que posiblemente no conoceré nunca (o sí. Pero no tenemos la necesidad), con la que charro casi a diario, y con la que tengo una afinidad cultural e intelectual increíble. El otro día hizo en su muro una referencia al término CT (Cultura de la Trancisión), que es algo que he descubierto hace un año o así, y que me tiene fascinado, porque me ha ayudado como ninguna otra idea a entender como funciona este país, desde arriba (poder) hasta abajo (población). El caso es que salió un libro sobre el asunto hace poco y me lo compré inmediatamente. Y pensé en comprar otro ejemplar y enviárselo por correo, porque pensé que le interesaría. Pero no lo hice. Ni se lo dije tampoco. Y cuando hizo la referencia en su muro, me llamo la atención que ella ya conociera el término y le conté que pensé en enviarle un ejemplar, y que si no tenía el libro, que me diera su dirección, que se lo enviaría sin dudar. Tras una conversación, al final aceptó la propuesta. Así que ayer por la mañana, antes de ir a la office, me pasé por la librería, lo compré y me fui directamente a la central de Correos en la ciudad, para enviárselo. Tomo número para que me atiendan, y en seguida me asignan una ventanilla, donde hay una muy agradable mujer de mediana edad, bastante atractiva, para su edad. Sé que suena un poco mal la frase, incluso algo sexista pero es así, por la diferencia de edad entre ambos. Aunque bueno, ahora que lo pienso, a mí me encantan las mujeres de mediana edad. Por lo general soy muy educado pero bastante rancio y asocial en éste tipo de situaciones protocolarias, pero ayer me sentía totalmente en paz con el mundo, y contento por hacerle el regalo a mi amiga. Así que en menos de 15 segundos, ya estoy hablando con la funcionaria de correos de manera totalmente distendida. Me dice que “qué guay el regalo, un libro recién comprado, bla bla”, le digo que “sí, es para una amiga, bla bla”, me dice que si puede “leer el título, bla bla”, le digo que “por supuesto, bla bla”, me dice que “uy, demasiado difícil para mí, bla bla”, le digo que “es que estamos en tiempos difíciles, bla bla”, y todo muy charming, muy lovely, muy momento conexión (tranquis, que no es una historia de amor, a pesar de estos detalles ;-). Así que seguimos con el protocolo del envío, y me pide que le diga en voz alta los datos de envío, mientras yo la escribo en un sobre y ella en un resguardo. Y cuando llegamos al remitente (o sea, yo), me dice eso que llevo escuchando montonaco de veces desde hace montonaco de años: “uy, qué nombre más bonito! De dónde eres, guapo, bla bla?”. Le digo que “valenciano, pero que mi padre es de Guinea, la antigua colonia, bla bla”. Y ella se queda flipando, porque me dice que su madre estuvo muchos años en Guinea, y que incluso su hermana nació allí (aunque no me dio excesivos detalles, supuse que su padre sería un alto funcionario español en la colonia, o igual un empresario de los muchos que hicieron negocios allí). Seguimos con la conversación, donde cada vez hay más confianza y llegado un punto, me hizo la petición más extraña que he recibido en mi vida. Me dijo que su madre desea una foto a buena resolución de un árbol que crece en Guinea, llamado egombe, que es muy característico porque sus grandes ramas crecen casi a ras de suelo, y quiere colgarla en su casa. Y me dice que lleva bastante tiempo intentando conseguirla, y que le es imposible, porque nadie de los que pudiese conocer allí tiene internet. Y me pregunta si tengo familia allí, y si podía conseguirle la foto. Yo, como buen flipado de la vida que soy, ya estaba totalmente emocionado con lo extraño de la situación, y le digo que por supuesto, que haría lo que pueda por conseguirla. Durante la conversación intuyo que es un deseo de su madre, la cual debe ser ya bastante mayor, y ésta mujer se había propuesto encarecidamente conseguirla, pues incluso me dijo que después de hacer un examen que tenía en unos meses, se iba a dedicar casi en exclusiva a ello. Total, que al final nos intercambiamos los e-mails, y le digo que le iré informando al respecto, y que seguramente podría conseguirla. Nos despedimos y (supongo que) ambos nos quedamos con una agradable y muy extraña sensación.

Lo primero de todo, es que la historia me parece una pasada, por lo curioso de la situación. No es casualidad que mi amiga escribiese sobre la CT en su muro, ni es casualidad que yo hubiese pensado anteriormente en enviarle el libro. Tampoco es casualidad que aceptara que le enviase el libro (a pesar de que al principio me dio que le sabía mal, en un ataque de sentimiento de culpa judeo-cristiano :P). Pero a todas estas puntualizaciones, hemos de sumarle el hecho de que fuese ayer a por el libro y no otro día, que fuese a esa hora determinada a la central de Correos y no a cualquier otra oficina, que me dieran el número determinado que acabase llevándome a su ventanilla y no otro número u otra ventanilla, y que, además, yo ayer me sintiese en plena paz con el mundo, y decidiese dejarme llevar por mi charming en ese momento determinado, y jugase al efímero y adorable juego de querer y dejarse querer en el pequeño momento que compartes con un desconocido, lo cual provocó una conversación de lo más distendida, y que llevó a que ésta mujer decidiese que podía encargarme algo tan personal como un regalo para su madre. Toda ésta suma de detalle sí es fruto de la casualidad, de la teoría del caos, o guarever. Y mi mente no puede evitar relacionar todo con el (bendito) karma, ese que me envía a desconocidos a levantarme la moral. Y entonces recuerdo que hace unos años, mucho antes de tener éste blog, pasé una etapa de auténtica desconexión con el mundo. Estaba enfadado conmigo y con los que me rodeaban. Así que el karma, aunque yo en aquella época no creía en él, me enviaba a gente negativa. Y en aquella temporada, se me acercaba gente de lo más rara por la calle, y me decía cosas muy surrealistas, pero negativas. Yo proyectaba negatividad, y recibía y atraía hacia mí a personas negativas, supongo que enviadas también por el karma. Así que ahora, que me he reconciliado con el mundo, y sobre todo, conmigo mismo, proyecto cosas positivas, y atraigo a gente positiva. Y a veces me ayudan, y otras les ayudo yo, como puede que ocurra con la señora de Correos. So please, just be nice with the world, because the world will be nice with you too…

El buscavidas II

Container searching...

Como dije el otro día en esta entrada, tuve un curioso encuentro con un personaje semidesconocido que se me acercó espontáneamente, y me saludó por las buenas. Más allá de la sorpresa del saludo en sí, recuerdo que me causó gran impresión la naturalidad con la que me dijo que él se dedicaba a “buscarse la vida”. Y como yo soy muy de darle vueltas a las cosas, creo importante reflexionar sobre ello. Es importante el matiz de que es extranjero, puede que incluso en situación irregular. Pero ante todo se le veía despierto, muy despierto. Alguien que plantaba cara a la adversidad, en lugar de esperar que la adversidad le vacilara a él. Vamos a reflexionar sobre esta actitud en comparación con el modo de vida imperante.

En la situación coyuntural en la que nos encontramos, donde la crisis económica es ya sistémica (de todo el sistema, no sólo del ámbito económico), no paran de bombardearnos con la cantinela sobre las tasas del paro, que son dramáticas. Y sí, son más que preocupantes, la verdad. Pero a día de hoy, todavía no se ha convertido en algo caótico, y debería serlo. Creo que ahora empezamos a ver los primeros síntomas graves de esta situación que se alarga cual chicle kilométrico de Boomer: padres de familia que venden kleenex en semáforos, gente de clase media que tiene que acudir a Cáritas y otras entidades del estilo, noticias constantes sobre robos de material vendible,y desde un punto de vista más detectable por todos y cada uno de vosotros, gente que busca en contenedores de basura para conseguir cualquier cosa de provecho (un lector del blog ya dejó una reflexión al respecto). Da igual el barrio, da igual la hora: hay una legión de gente que se dedica a ello. Si vivís en una burbuja y no sois conscientes de ello, fijaos, sólo por curiosidad. O en los gorrillas de vuestra ciudad, que ya no son sólo extranjeros, sino que son nacionales (y no drogainómanos). Pero aún así, en mi humilde opinión, aún queda mucho margen hasta que la situación llegue a “estallar” y se convierta en caótica, por desesperada. Y por qué piensas eso, Guarever, os preguntaréis los más curiosos de vosotros… Básicamente porque la mayoría de la gente, al igual que mi amigo el espontáneo, se busca la vida. Y lo mejor es que se la encuentra. Ya empiezan a aflorar las noticias en ese sentido sobre la cantidad de gente que está trabajando en negro sin contrato. Estoy seguro que todos vosotros conocéis a alguien cercano que lo hace, si no lo hacéis vosotros mismos. Y este país siempre ha sido muy pirata, es cierto, pero los niveles de trabajo en B habían descendido en la primera década del siglo XXI una barbaridad (puedo buscar los datos, si alguien piensa que estoy rellenando). Ante esta situación, el señor que tiene un negocio le dice a su empleado: te despido, cobras el paro, y sigues currando en B, que me ahorro una pasta. Y el señor empleado dice: why not? O el señor que sabe hacer un poco de todo, consigue una faenita de lo que sea a través de un amigo o familiar, y como todo queda en familia, pues eso, para qué vamos a declararlo. O incluso sé de primera mano que en algunos barrios está empezando a aflorar una economía alternativa basada en el trueque: tú, que eres peluquera sin curro, le cortas el pelo a mi hija, y yo, que soy fontanero, te arreglo el desagüe ese que hace ruidos raros. Básico, pero eficaz. Si el Estado no es capaz de mantener una serie de servicios públicos y garantías mínimas, la gente vive al margen del Estado, lo cual es una de los ejemplos causa-efecto más fáciles de visualizar hoy día a nivel macro-social.

No obstante, este tipo de comportamientos que he comentado son más propios de las clases sociales más populares. Gente que siempre ha vivido en un hilo, y no ha tenido mayor problema en hacer lo que estuviese en su mano para salir adelante. Esto nos deja a la gente de clase media como grandes perdedores (sobre todo la gente de nuestra generación), que es la parte de la población que está totalmente descolocada y frustrada ante esta situación. Es gente que ha asimilado una serie de mecanismos y patrones sociales automáticos, que ha aprendido, casi de manera inconsciente, que iba a vivir mejor que sus padres, al igual que sus padres vivieron mejor que sus abuelos, que ha asimilado que debía estudiar una carrera para tener un trabajo digno y bien pagado. Es decir, es gente que ha cumplido con lo (teóricamente) pactado, pero ahora se encuentran con que la sociedad no les da aquello que les había prometido (a través de sus padres, de los medios de comunicación, de los diferentes agentes sociales…). Y aquí está el drama, pues no es más que una hostia en la cara y un “replantéate toda tu vida y objetivos, porque ya no valen”. Cuáles son las reacciones de esta clase media, con formación, con preparación? La primera de todas siempre ha sido la misma: optar a una oposición. Trabajo estable y bien pagado de por vida. No es lo que pensaban inicialmente, pero vamos, que no le hacen ascos. Pero esa opción ya no es válida, porque la cantidad de gente que opta es cada vez mayor, y después del saqueo que se ha hecho a las arcas publicas, no hay administración que esté ofertando plazas. Aun así, a día de hoy todavía sigue siendo la primera opción entre los colectivos más formados del país: los universitarios. Cuál es la segunda opción? Emigrar. No es mala idea, la verdad, porque vivimos en un mundo (asquerosamente) globalizado, y puedes trabajar en las mismas empresas, comer la misma mierda, vestir la misma ropa y disfrutar del mismo ocio en cualquiera de las ciudades clónicas que existen en el mundo occidental. No obstante, muchas veces no es una opción factible para la mayoría por dos motivos, en mi opinión. Uno es que esta sociedad es muy de mantenerse cerca del núcleo familiar/social (nada comparable al resto de Europa y EEUU). Así que la emigración es un auténtico drama para la mayoría, por el desarraigo que conlleva. Y la segunda es que, a pesar de los tiempos en que vivimos, la gente no tiene ni puta idea de inglés. Pero ni idea. A mí me sorprende mucho ver la cantidad de gente que ha estudiado una carrera (y que asumo ha tenido tiempo para aprender idiomas en paralelo. Aunque esto es muy cuestionable) y su nivel es el mismo que el de cualquier chaval de 15 años que lleva toda la vida reciente con Internet. Éstos últimos si podrán desenvolverse algo mejor, pero todo aquél que tenga 30 años y no tenga ya un mínimo nivel, no aprende bien ni de coña. Y el porcentaje es realmente alto. Por tanto, esta segunda opción tampoco es factible para la gran mayoría de personas de tal estrato. Tienen la oportunidad de emigrar ahora para aprender inglés pero no siempre sale bien. De hecho, tengo dos personas muy cercanas que lo han hecho en este año. Una de ellas lo ha hecho a lo “upper class”, es decir, a curso de mil pavos al mes en una universidad súper reputada, y la otra lo ha hecho a nivel “working class”, es decir, me voy a limpiar hoteles o servir mesas. A ver si adivináis quién de las dos está deseando volver a Espain pero ya, y quien ha decidido quedarse en el extranjero por tiempo indefinido ;). El caso es que a esta edad uno se va de su país para currar de lo que ha estudiado, y no a aprender un idioma que debería haber aprendido con 15/20 años (Ojo!! Esta afirmación es siempre dictada desde la visión del modelo económico/social que se había impuesto, y que ahora hace aguas). Además, como el objetivo es ganar muchos leuros, la opción es irse a Europa, en lugar de irse a Tosta Rica, donde ganarían menos, pero vivirían mejor (y además, muy probablemente currando de lo que hubiesen estudiado). Así que una vez cerradas estas dos puertas, las opciones cada vez son menores.

Ante este panorama, solo queda asimilar una cosa dura, dolorosa y muy jodida de aceptar: es más que probable que nadie te dé trabajo en los próximos 4/5 años. Y nadie es absolutamente nadie. La opción que quedaría, y que además es mucho más sencilla de lo que pensamos (aunque deberías serlo mucho más) es el autoempleo, que sería la versión avanzada y socialmente aceptada del “buscarse la vida” que proponía mi colegui el etio-marroquí. No voy a contar mi caso, porque no toca, y porque tampoco soy paradigma de tal generación (porque he seguido caminos alternativos), pero yo estoy en ese camino, intentando montar una empresilla. No voy a dar demasiados detalles de mi aventura, porque tampoco soy un ejemplo de emprendedor, pues es más sumarme a una aventura ya en marcha que elegir mi propia aventura. Pero me ha surgido la oportunidad de hacerlo, y ahí que me he lanzado de cabeza. No obstante, reitero que no soy el mejor ejemplo DE NADA, pero es curioso que no menos de 6 personas, casi todas con carrera, me han dicho que si me va bien y tengo trabajo que ofrecer, que cuente con ellos. Y lo haría encantado en el futuro, pero mi recomendación es que no esperen sentados, o dándole al F5 a la web de infojobs, porque mi opinión (y la de muchos payos listos a los que se les conoce como “expertos economistas”) es que el mercado laboral no va a crecer prácticamente nada en los próximos años. Así que, muchachada, si tienes la mala suerte de ser de mi generación, y no haber conseguido un buen trabajo, os recomiendo que os asociéis entre vosotros, juntéis talento (que realmente hay mucho más del que creemos), y penséis qué podéis generar de manera novedosa, o qué podéis hacer como mínimo tan bien como cualquiera que ya esté trabajando por su cuenta. No hay más. Bueno sí, buscar en la basura. Pero como que no, verdad? Pues eso.

El buscavidas

Fire!

La vida es extraña. Y no me refiero a mi vida en particular sino a los designios de la vida en general. A veces es el azar, otras el karma, otras son tus acciones… Pero el resultado es el mismo: es todo muy imprevisible. Ayer me pasó una cosa muy tonta, pero curiosa en mi opinión, y como ocurre con casi todo lo curioso, me hizo reflexionar. Llevo unos meses extraños, no necesariamente malos, pero con muchos cambios en mi vida. Y la mayoría de ellos son bastante positivos, pero como casi todos los cambios, generan incertidumbre al desconocer el resultado final. Por suerte, esos cambios (en lo que al tema laboral se refiere) son buscados e impulsados por mí, por lo que lejos de quejarme (rara vez lo hago), me encuentro agusto. Pero esta semana ha sido “difícil” en lo emocional.

Sin entrar en demasiados detalles, diré que una relación sentimental se acaba. Otra más. No estoy demasiado dolido, porque las cosas eran lo suficientemente extrañas como para que pudieran doler de verdad. Además, hay una distancia física de por medio, lo cuál ayuda a mitigar el dolor, además de que también quizá impulsa la propia muerte de la relación. Pero en términos generales, ninguno de los dos ha sufrido apenas, y eso es lo más importante. Pero bueno, después de tener “la conversación”, uno se encuentra algo aliviado, después de unas semanas de tensa calma. Pero al cabo de un par de días, se hace reflexión de lo vivido y la mente intenta sacar conclusiones de manera inconsciente, y te hará recordar lo peor de la misma, para reforzar la idea de la ruptura, o bien te hará recordar lo mejor de ella, para generarte una especie de dulce melancolía, una nostalgia por algo que pudo ser de otra forma y al final no ocurrió. Por lo general, casi siempre que acabo una relación importante, me invade la segunda sensación. Tiendo a pensar que si hubiese hecho las cosas de manera distinta, el transcurrir de las cosas hubiese sido distinto. Y tener la sensación de que la otra parte piensa igual no hace más que reforzar la teoría de que somos dos idiotas, que no han prestado la suficiente atención a la propia relación. Pero bueno, mi mejor socia, mi compañera de eternas batallas, mi escudera sentimental, es decir, mi mejor amiga (love you, baby. I really do), me dice que si las cosas han acabado es porque tenían que acabar. Que si uno u otro (o ambos) no le ha prestado más atención a la relación, es porque no salía de manera natural tal asunto. (Joder, veo que quizá estoy contando demasiados detalles, cuando dije que no iba a hacerlo, así que corto el hilo de pensamientos aquí…)

Así que uno, que es un poco (m)emo y sentimental, se sumerge en ese estado de melancolía. Y en tal estado, tiendo a desconectar un poco del mundo, quedarme en casa viendo pelis, escuchando música pop algo triste, pero que realmente me anima, y sin estar depre, pero con pocas ganas de nada. A esto podemos sumarle que la ciudad de Valencia parece literalmente Mordor, y no por los Orcos que la pueblan, sino porque se está quemando todo el interior de la provincia, y es tan desolador el incendio, que está todo oscuro, lleno de ceniza, de humo, de tristeza. Así que las pocas ganas de salir se desvanecen, porque lo del incendio me parece realmente devastador. Al final, ayer tarde un amigo me dice si queremos tomar unas cervezas en la que es mi terraza favorita (tranquila, buena gente, y buena cerveza. No pido más). A lo que inicialmente respondo que no, pero al final me digo: what the hell? Salgo que seguro que me despejo. Y así ocurrió. Me tomé unas cervezas con mi amigo, me eché unas risas, y en definitiva, me olvidé un poco del asunto. Y casi al final de la tarde/noche, se me acerca un chico, al que apenas conocía de vista, mulato también (casualidad? No lo creo!), que me dice más o menos algo así como: “hola, venía a saludarte porque te he visto muchas veces por aquí, y me pareces un tío muy guay, muy inteligente”. Lo cual me sorprendió bastante, pero pensé que como siempre estoy arreglando el mundo, hablando de cosas “relativamente serias”, igual me había escuchado en alguna de esas conversaciones (son muchas las veces en las que departiendo con mi amigo el replicante, algunos desconocidos no pueden evitar prestar atención a las conversaciones e incluso sumarse a ellas). Así que le pregunté si era por eso, y me dijo que no, que directamente le parecía un buen tío y una persona inteligente. Lo cual no hizo más que subirme el ánimo, que estaba un poco disperso por lo contado anteriormente. Le pregunté que de dónde era, y me dijo que su madre era bereber, y su padre etíope. Y me preguntó que me dedicaba, le dije que era informático, lo cual imagino le llevaría a confirmar su teoría al respecto de mi supuesta (y ni de coña confirmada) inteligencia. Y cuando le pregunté a qué se dedicaba él, me dijo que “a buscarse la vida”. Me hizo mucha gracia, la verdad, y me hizo reflexionar al respecto de algo que venía pensando sobre el tema laboral en españa. Pero de eso ya hablaremos otro día, si me apetece.

Lo que me llamó la atención es la casualidad y coincidencia de los hechos. ¿Hay una relación entre mi estado de ánimo y que venga el chico a decirme cosas positivas? Y como yo soy muy místico, quiero creer que sí. Y es cuando mi imaginación desbordada (que no desbordante) piensa en el karma que sería un señor o una señora que vive en el limbo, y que se encarga de traernos buenas o malas noticias, buenos y malos momentos, según nos lo hayamos merecido. O incluso que ese señor o señora Karma puede dirigirse al kar-market (qué malo!) y encargar esas bondades o maldades. Y me imagino ayer al Mr. o Ms. Karma en el mercado diciendo: ” póngame usted cuarto y mitad de buscavidas para mi Guarever, que está un poco de bajón y en el fondo no es mal chico”.  Al igual que hace unos días habría ido a pedir “un incendio devastador para los valencianos” por haber hecho las cosas tan mal durante tanto tiempo seguido.

Así que si todo esto es cierto y funciona así (que seguramente no lo sea ¬¬), me alegro de que Mister o Miss Karma me enviase ayer al buscavidas. Y aunque no sea así como funciona, me alegro igualmente de que hayan buscavidas que vayan diciendo bonitas palabras a la gente que se encuentra por la vida. Cuando Mr o Miss Karma quieran “encargarme” en el kar-market para levantar el ánimo a cualquier otra persona, tan sólo deberán mandarme una señal, que lo haré encantado de la vida.

La canción del domingo BSJZ

Bossa Jazz

Hola muchachada. Comparto un disco que mezcla mis dos obsesiones musicales más recientes: La Bossa nova y el jazz. Así como la Bossa es muy sencilla de catalogar, el Jazz tiene muchas aristas, muchas vertientes de las que disfrutar. En este disco se conjugan muchas canciones variadas en cuanto a las raíces jazzisticas, y por tanto, con diferentes resultados. Hope you enjoy it.

(Pincha para descargar el álbum, piratilla)

Contradicciones e incoherencias

Cotradicciones

Que vivimos una época socialmente convulsa no es necesario argumentarlo en profundidad. Los cambios sociales que vivimos de manera abrupta, sin control aparente, sin fin determinado, se dan año tras año, unas veces aquí, otras allá. Hoy es México el país que sale a la calle, ayer fue Espain, antes de ayer, Egipto. Pero a nivel colectivos sociales más específicos ocurre lo mismo: hoy son los jóvenes estudiantes por los recortes, mañana son los católicos porque quieren ver al Papa, al otro son los gays y lesbianas porque quieren casarse, al otro son las minorías étnicas francesas que se ponen a quemar coches, o los jóvenes de clase baja ingleses, que se dedican a saquear tiendas sin control.En fin, que socialmente hay tal cantidad de conflictos, que es imposible (para mí) analizarlos y buscar un origen y un destino de tales situaciones.

Lo que más me llama la atención de esta situación social convulsa, extrema, apocalíptica, conflictiva es la cantidad de contradicciones que se dan a diario, contradicciones e incoherencias de muchas personas que mantienen una actitud ideológica (o simplemente defienden unas ideas determinadas), pero que son totalmente contrarias a sus intereses, o incluso a sus actuaciones. Son muchos los ejemplos en este sentido que me llevarían a entender que o bien se defienden ideas que no se entienden (eslóganes vacíos, tan propios de hoy día), o bien el cinismo y la hipocresía se han adueñado por completo de la mente de las personas. Casos que me llaman mucho la atención son, por ejemplo, el de las jovencitas de corte feminista (desde un punto de vista clásico), que siguen explotando sus atributos sexuales como reclamo, y que siguen deseando encontrar a su príncipe azul, que por otra parte, ya saben que será imposible lograr, tanto porque el feminismo que han absorbido así se lo “demuestra”, como porque sus propias experiencias sentimentales le llevan a confirmar tal teoría. No me corresponde a mí valorar si es que han tenido mala suerte eligiendo pareja, o si su actitud feminista combativa ha podido afectar a la propia relación. Habría que diseccionar cada ejemplo con profundidad, pero es incoherente reivindicar la independencia femenina hasta el máximo extremo, y desear encontrar una pareja que responda a un rol masculino clásico. Algo falla en la ecuación. En este sentido, he conocido algún caso concreto (da igual si es hombre o mujer) que es la paradójico, de una persona súper de izquierdas, muy independiente y liberal, muy “abajo el capital”, pero que anhela hacerse rica (vivir bien, como se suele decir eufemísticamente), o incluso no descarta la idea de encontrar a una pareja millonaria que la mantenga. Really strange…

Otro ejemplo relacionado con la ideología y las contradicciones es muy significativo para mí. Manifestaciones tipo 15-M, con lemas anticapitalistas bastane claros, cuyo transcurso es retransmitido, posteado en Feisbuk y tuiteado “in real time” mediante los iPhones de a 500 leuros de los asistentes a la mani. O personas de clase media alta, que defienden el comunismo cubano a las tantas de la mañana en una discoteca, mientras van hasta el culo de todo. Sería importante decirle a los primeros que sus iPhones son el mejor ejemplo de capitalismo: productos que cuestan 50€ hechos por chinitos que cobran una miseria, y que son vendidos por 500€ para que tú, que puedes pagarlos, hagas rico al que tuvo tal feliz idea de negocio. O a los segundos decirles que el comunismo cubano es viable porque todos cobran una miseria, sean abogados o médicos, y que, seguramente, no podría estar manteniendo la conversación que ebriamente mantiene a tales horas debido a la represión ideológica que se vive en tal estado (aunque en otros aspectos viven mejor que nosotros). Los casos que comento son verídicos, de personas que realmente no son cínicas o hipócritas de manera deliberada. No presentan una cara (demasiado) distinta en según que situación se encuentren. Pero tales incoherencias son muy significativas.

Mi opinión, o mejor dicho, mi teoría es que el lenguaje está totalmente devaluado, pervertido (maravillosas las últimas columnas de esa gran persona que es Juanjo Millás. 1 y 2), manipulado. Los mensajes que recibimos constantemente son contradictorios: tienes que ahorrar dinero y pensar en tu futuro, mientras que gastas lo máximo posible en cosas que no necesitas (pero que anhelas); tienes que ser tolerante con las ideas de los demás, pero defender casi a muerte las propias; tienes que respetar las normas de tráfico, pero conducir un vehículo potentísimo; debes ser un macho alfa, pero emocionarte y llorar con la victoria de tu equipo de fútbol; debes ser solidario, pero competitivo hasta el extremo; participar en el mayor número de eventos sociales posibles, pero ser individualista y defender/pelear por tu espacio único, personal e intransferible; tienes que amar a tu pareja hasta la muerte, pero desear lascivamente a tu vecino o vecina. El bombardeo de contradicciones desde diferentes canales informativos (instituciones, medios de comunicación, publicidad, ámbitos sociales, educativos, de ocio…) es impresionante. Y está demostrado a nivel psicológico que si un niño recibe mensajes contradictorios ante una misma situación, se ralla. Llegado un punto, no sabe discernir el bien del mal, no sabe qué actuación es la que le recompensa positivamente y cual le supone un perjuicio. Está claro que no somos niños, en lo que a edad se refiere, pero emocionalmente, muchas personas nunca pasan (pasamos) de cierto estado primitivo, lo que las (nos) convierte en auténticos inmaduros de por vida. Así que esos mensajes contradictorios que nos acompañan a diario, que asimilamos de manera mucho más profunda de lo que estamos dispuestos a reconocer, porque somos independientes, libres, inteligentes, y tenemos capacidad de decidir en todo momento por nosotros mismos. Ja!!

Así que entre que el lenguaje está manipulado (y por tanto, las palabras ya no cumple su función primordial de unir significante y significado), y que la gente no hace un gran esfuerzo en analizar y seleccionar sus palabras de manera correcta para argumentar sus posturas, acabamos por caer constantemente en increíbles contradicciones, en ocasiones hasta obscenas. Si tuviéramos el tiempo (y sobre todo, la capacidad y las ganas) para analizar de manera más profunda lo que pensamos, deseamos y sentimos, seríamos capaces de explicar la mayoría de nuestra acciones y actuaciones a los demás, y lo más importante, a nosotros mismos. Como bien dice un montón de gente (en mi caso, mi amigo el replicante, pero me imagino que la frase no será suya. O igual sí), todas las discusiones se producen por diferencias semánticas. Malos entendidos entre aquello que queremos decir, y aquello que entiende el receptor del mensaje. Igual es que esa persona no ha entendido bien, o igual es que uno no se has expresado con corrección. Pero es todo cuestión de términos, y de que esos términos sean aceptados por todas las personas que hablan el mismo idioma. A nivel interno y rumiatorio pasa lo mismo: es importante poder poner palabras a aquello que nos preocupa o que nos atormenta, para una vez comprendido, ver cual es la solución que se puede llevar a cabo. Ardua tarea, I gues…

Control y felicidad

Get the fuck out of here!

No te ates a nada, no tengas nada en tu vida que no puedas dejar en menos de 30 segundos si la pasma te pisa los talones

Esta singular frase es de una película de acción bastante conocida, que se llama “Heat“. Y creo que llevada a la práctica, se aproxima a la idea que tengo de control de la vida de cada uno, que además está relacionado con cierto grado de felicidad. Por supuesto, no hace falta que la poli te pise los talones para “controlar tu vida”, pero sí deberíamos tener la menos ataduras posibles, para tener tal control. Para no parecer un maldito psicópata, egoísta y replicante (wink), intentaré desarrollar la idea.

No es la primera vez que hablo acerca de la tenencia del control de nuestras vidas, y menos aún de la felicidad (I y II), así que resumiré muy mucho pienso al respecto: cuanto mayor control tengas sobre tu vida, mayor facilidad tendrás para alcanzar la felicidad (parcial). Ese control se basa en la capacidad para tomar el mayor número de decisiones que te afectan de manera intensa (profesión, relaciones personales, lugar de residencia, etc…). Por supuesto, habrá cosas que se podrán controlar más y otras menos, pero en principio, debería ser posible tener la mayor capacidad posible de decisión en tales aspectos. Adicionalmente a esta idea tan básica, que ya he desarrollado con anterioridad, hay que añadir las ataduras a largo plazo, que pueden minar (o condicionar hasta el extremo) tu capacidad de tomar decisiones. Me refiero a grandes cambios que, si no lo los has medido bien (y es muy difícil jugar a ser el Oráculo de Delfos), pueden acabar de un plumazo con tu control y por extensión, con tu felicidad.

Cuáles son esas ataduras? Pues para todos los españitistaníes, el ejemplo más grave hoy día no es no tener trabajo, lo cual puede ser realmente difícil de sobrellevar, sino tener contratada una hipoteca a largo plazo. No entro a diseccionar la situación nacional en este aspecto, porque es conocida, y además me haría salirme del tema. Además, no hace falta demasiada explicación para que se entienda rápidamente que cualquier hipoteca a más de 20 años es una locura (ergo los españitistaníes están/estmos bastante locos). Dado que no tienes el control total de lo que puede ocurrir en un plazo de tiempo tan extenso, es una jugada MUY arriesgada, aunque no necesariamente tiene que salir mal, por supuesto. Además, ya no solo te condiciona en el tema económico, sino que posiblemente te encadene a un sitio determinado (y probablemente también a una persona determinada) durante mucho tiempo. Y dado lo cambiante de la época que vivimos, añade un riesgo extra a lo económico. Si la relación sentimental que tienes con una persona con la que compartes hipoteca se termina, seguramente añadirá un conflicto mucho mayor que la propia ruptura en sí conlleva. Sé que soy milenarista en el tema relaciones, y que es mejor pensar en el amor para toda la vida, las perdices, y las bodas de oro. Pero muy poca gente de nuestra generación es capaz de aguantar una relación más de cierto tiempo. Ergo, hipotecarse a medias con otra persona, no es más que otro punto de irracionalidad que solo se puede entender desde el extendido y falaz lema nacional que se puede resumir mediante la síntesis y unión de las frases “comprar es mejor que alquilar, puesto que los pisos no bajan nunca de precio“, y “cari, cuelga tú. No, tú, que yo te quiero más“. Cóctel explosivo, my friends…

Otra situación que puede estropearte la vida es el tema de la descendencia. Para que no penséis que soy un rancio ogro comeñiños, os diré que me encantan, y que cada día estoy más convencido de que quiero tener hijos, y que además, tengo la sensación de que seré un buen padre (no el mejor, of course, pero bastante sensato. Espero!!). Entonces, Sr. Guarever, porqué dices eso?? Porque el tener niños en según qué momento vital, puede joderte mucho la vida. Y siendo un padre (o madre) que está jodido, lo más seguro es que esa familia tenga carencias de algún tipo, proyectando la infelicidad propia en los hijos (ya sea por exceso o por defecto). Yo creo que esos momentos de los que hablo son, mayoritariamente, vitales. Por poner un ejemplo sencillo, diré que creo que es imposible que una persona que sale todos los fines de semana hasta las tantas (y que además disfruta haciéndolo), desee de manera activa acabar con esa situación para ser padre/madre. Vull dir que las personas (en teoría) van evolucionando a lo largo de sus vidas, y llega un momento en que empiezan progresivamente a disfrutar de otras cosas más allá del ocio nocturno. Ojo! No estoy diciendo que salir siempre no es igual a ser un inmaduro! Intento decir que el cambio que supone pasar de una situación en la que puedes salir siempre que quieras como si no hubiese mañana ,a no poder salir prácticamente nunca, porque existe un ser humano completamente indefenso que depende de ti, debe ser progresivo, no inmediato. De lo contrario, se generará un malestar a corto/medio/largo plazo. Si bien es cierto que la mayoría de padres (sobre todo primerizos) intentan volcarse al 100% en el cuidado de sus hijos, esta situación no siempre es la primera opción, en caso de poder elegir. Es decir, que mucha gente querría ser padre, porque mola, pero seguir saliendo casi tanto como lo hacía hasta que se preñó. Así que ser capaz de lidiar con esa (cierta) insatisfacción implica tener un grado de madurez, pues de lo contrario, el malestar acabará por manifestarse de alguna manera. Sin poner ejemplos, sí diré que conozco personas que tienen una vida bastante caótica e infeliz por haber tenido descendencia en un momento inadecuado de sus vidas. La gente, mayoritaria y erróneamente, piensa que lo necesario para criar a un ñiño es una buena situación económica, y yo creo que el dinero, para la gran mayoría de situaciones emocionales, es secundario. Y el cuidado de un ñiño tiene más de emocional que de material. Do not forget that EVER (aunque es probable que ya lo supieses ;).

Son solo dos ejemplos de situaciones que la gente suele tomar casi siempre de manera deliberada, pero que puede traer consecuencias desastrosas. Y sé que hay muchas más. Solo que estas dos situaciones concretas son a muy largo plazo, y por tanto uno debería haber hecho algunos cálculos a nivel económico, emocional y sentimental. Y son aspectos muy descuidados y abandonados en nuestra sociedad, porque no hemos sido instruidos correctamente para entender una serie de cuestiones y parámetros en los que nos movemos económicamente hablando; parámetros que además se basan en ideas falaces desde un punto de vista racional. Y ademá,s porque no sabemos conocer y gestionar nuestras emociones y sentimientos, debido a que ni nos han enseñado a hacerlo, ni tampoco hemos querido aprenderlo. Coctel explosivo nuevamente, my friends. Bona nit.

Comparaciones

Balance & equilibrio

Piensa en una persona, la que quieras. Piensa en su felicidad, en su cultura, en su belleza, en su estilo, en su… vida. Cómo valoras cada uno de esos aspectos? A no ser que seas cuasi extraterrestre, seguramente lo harás a modo comparativo con respecto a ese mismo item en tu propia vida (aunque por lo general no te des cuenta). Pensarás: “ese chic@ es más list@ (o más tont@) que yo. Ese chic@ es más guap@ (o más fe@) que yo. Ese chic@ es más feliz (o infeliz) que yo”. Siempre valoramos las cualidades, positivas o negativas, en comparación a nuestra propia vida. En cierto modo tiene algo de sentido: la mejor manera de valorar algo es compararlo con una referencia que ya conocemos. Pero creo que es un error hacerlo así, porque no es más que una extensión del mundo competitivo en que vivimos.

Parte de mi observación, tanto interna como de la gente que me rodea, me lleva a pensar que la idea que obtengamos de una persona determinada (en comparación a nosotros mismos) será algo ficticia, porque lo más probable es que tengamos que rellenar suponer gran parte de su vida. Por tanto, es arriesgado decidir si es o no es feliz, por ejemplo. Creo que todas las personas tienen problemas o situaciones que les llevan a agobios y aquí no se libra nadie, da igual su condición socioeconómica (que quizá es la más determinante. Ahora y siempre!) Otra cosa es que tú pienses que sus problemas son absurdos, banales, superficiales o guarever. Pero si para esa persona es un problema, las sensaciones que le repercute tal situación pueden ser tanto o más intensas como lo sería buscar techo para un jomelés en una fría noche de invierno. O buscar trabajo para un parado de larga duración, y así nos ajustamos más al contexto patrio. Y creo que con otros aspectos pasa lo mismo. Podemos pensar que somos más listos o más cultos que otra persona (y puede ser cierto aparentemente), pero os aseguro que cualquier persona escogida al azar va a saber desenvolverse mejor que tú en algún que otro ámbito al que tú puedes darle una importancia menor. True story, my friends. Puede no haber leído a Proust, o no entender a Foucalt, o no saber qué es la prima de riesgo, o puede no apreciar la pintura abstracta, o incluso puede no saber las tablas de multiplicar (wink). Pero será más hábil que tú en algún ámbito o contexto. Ley de vida en el ser humano, ser social por excelencia. Y bueno, si nos basamos en términos de belleza, aquí la sorpresa es incluso mayor. Más allá de ciertos criterios estéticos de moda que harán subirnos puntos en la característica “belleza” en esa partida de rol que es la vida, cada persona tiene una belleza propia. Y aunque tú pienses que una persona es fea, seguro que alguien la encuentra bella. Así como también da igual que te consideres la persona más bonita del mundo, seguro que hay gente a la que no le atraes lo más mínimo. That’s how beauty works.

Por tanto, en mi opinión, pensar en términos comparativos es un error. Además, por lo general, esas comparaciones se tornarán en admiración si pensamos que está por encima de nosotros en el aspecto observado, o bien en condescendencia, paternalismo, rabia e incluso desprecio, si pensamos que somos mejores que esa persona. Y esa sensación va más allá de la simple comparativa, que por sí misma, como decía al principio, no tiene por qué ser negativa. Así que creo que deberíamos valorar a la gente como sujetos únicos, personales e intransferibles, y pensar que son felices, hábiles, guapos y guapas (o no) en relación a sus propias circunstancias, y no las de uno mismo, pues seguramente, las relaciones personales mejorarían un poco. Bona nit.

La canción del domingo CV-DB

Caetano Veloso and David Byrne

Buenos días, muchachada. Hace unos días descubrí un disco fantástico que me gustaría compartir. Es un concierto a dos manos entre dos genios de la música, muy distintos en cuanto a géneros, pero que se entienden muy bien sobre el escenario. Uno de ellos es Caetano Veloso, artista brasileño de sobra conocido (quiero suponer), que se mueve muy bien entre la Bossa Nova (uno de mis géneros favoritos) y la Tropicalia. El otro es David Byrne, cuyo nombre podría no sonar a priori, pero si os digo que es el cantante de Talking Heads, banda mítica de final de los 70 y los 80, que también me gusta muchísimo. El resultado de esta mezcla es un concierto acústico suave, tranquilo, rozando el intimismo, que es una maravilla. En especial la penúltima canción del concierto, llamada “Terra“, que es interpretada por Veloso, con un acompañamiento de violines soberbio. Creo que os puede gustar, así que aquí os lo dejo. Disfrutad del día, de la semana, del mes o guarever :)

(Pulsa para descargar el álbum, piratilla)