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Hace tiempo que no enlazaba ningún disco, pues se había convertido en una pequeña obligación que no quería mantener. Para compensar, hoy os pongo un par de ellos, que me gustan bastante, y que puede que os gusten a vosotros también. Hope so :)
El primero es de un artista patrio, desconocido para la mayoría, aunque igual los más viejunos lo recuerdan por ser el lider de la banda “Los enemigos“, que tuvo bastante éxito en los 80/90. Él se llama “Josele Santiago“, y toca una música muy personal, donde las letras tienen casi más importancia que la música, que no es nada mala. El disco se llama “Las Golondrinas etcetera”, y es uno de mis favoritos de los cantados en castellano.
(Pincha para descargar el álbum, piratilla)
El segundo disco es de un artista británico, que perteneció a otra banda bastante conocida en los 90, que fueron “Pulp“, y se llama “Richard Hawley“. El disco es una auténtica maravilla pop (?), que tenía un poco olvidado, pero que tiene varias canciones imprescindibles. Disfrutadlo.
(Pincha para descargar el álbum, piratillla)

A razón del anterior post donde dudaba de si había plan alternativo a tener los ñiños, es necesario que me extienda un poco más sobre mi forma de pensar al respecto, para que igual se entienda mejor mi “angustia existencial”. Sobre todo, es necesario después del comentario de LM, donde comparte la idea de no tener ñiños, pero a la vez cuestiona mi idea de que sea necesario “tener un plan alternativo”.
Esta persona indica que no tener plan alternativo es una ventaja, sin ninguna duda, pues te permite cierta movilidad, independencia, libertad para hacer lo que te rote. No lo dudo. Eso es muy cierto. El problema que le encuentro yo a esta “libertad” de movimientos, es que creo que toda fase vital tiene un momento concreto en la vida. Me explico, pues es algo muy personal y que no todo el mundo comparte, pues ya he discutido de ello con alguna persona. Creo que como seres humanos vamos evolucionando a lo largo de los años. Si bien es cierto que dentro de unos límites podemos hacer lo que queramos cuando queramos, creo que hacer ciertas cosas a cierta edad es un síntoma de “poca evolución”. Podéis pensar que son prejuicios, o que soy gilipollas, o que estoy en lo cierto, pero si una persona lleva haciendo lo mismo, y se comporta exactamente igual con 15 que con 35 años, algo ha hecho mal. Como ejemplo (un poco tonto, la verdad) me fijaba en un tío con 35/40 años que se dedicada a ir haciendo skating durante su tiempo libre, como un chaval de 15 años. Como digo es un ejemplo bastante estúpido, pues con tu tiempo libre puedes hacer lo que te rote, si disfrutas con ello. Punto. Pero seguro que tod@s habréis pensado mal, o incluso os habréis reído de alguna persona que consideréis “viejuna” (con respecto a vuestra edad?, y que se comporta (o viste, o habla, o guarever) como un adolescente, o simplemente, está algo desfasado para la edad que tiene. Seguro que me entendéis.
Aclarado esto, os diré que esto es algo muy importante en mi escala de valores, o en mi forma de ver la vida (por tanto, es algo que debéis respetar tod@s vosotr@s, sin más, aunque no lo compartáis), y creo que ya no tengo edad para ciertas cosas, así como que ya tengo una edad como para realizar otras. Creo que ya no tengo edad para irme de Erasmus, aunque sea universitario, o no tengo edad para irme a pasar un año a Londres de fregaplatos (o vendiendo flores en Gales ;), y de paso mejorar el inglés. Como digo, es algo aplicable sólo a mi. Tengo amigos que realizan cosas que yo considero inoportunas para nuestra edad, pero los respeto, pues ellos piensan distinto. Por eso, la idea de verme a mi mismo a los 50 años, haciendo lo mismo que hago ahora, pues me parece un poco… incoherente con mi forma de pensar. De todas formas, los que me conocéis bien, sabréis que ya llevo un modo de vida de una persona de 50 años :P
Quizá la interpretación a todo esto es que, según mi escala de valores (del subconsciente), debería empezar a plantearme tener hijos, aunque vaya en contra con mi modo de vida, mi egoísmo (que lo tengo), de mis propios prejuicios, o de la libertad que ahora tengo sin ñiños. Es curioso que disfrute como un enano con mis sobrinas, a las que quiero con locura, pero el hecho de pensar en tener mis propios mini-yos me dé pavor, o simplemente, no sea capaz de concebirlo. Incluso tengo actitudes paternalistas con ellas. Les enseño, les cuido, les protejo… Pero mira, mi mente se resiste a desear mi propia estirpe…

Los más viejos del lugar sabrán que soy una persona que no tiene nunca demasiado claros los pasos a seguir. Me muevo más por sensaciones que por objetivos concretos. O mejor dicho, reacciono y tomo decisiones en el momento en que tengo que tomarlas, pero casi nunca tengo planes ni acciones premeditadas a largo plazo, hablando de pasos vitales. Eso es un problema a veces, y un alivio otras. No me obsesionan ciertas metas que igual no puedo conseguir, si dependen de otras personas, aunque muchas veces, tampoco sé muy bien lo que quiero, precisamente por no querer nada concreto [redundancia cíclica...]
Tras varias conversaciones al respecto con algunas personas, llego a una conclusión, que igual es cierta, igual no. Sinceramente, me gustaría escuchar vuestras opiniones, anónimas o personalizadas, me da igual. Allá va: existe un grupo mayoritario de gente cuyo principal objetivo vital es casarse (o juntarse, nevermind) y tener hijos. Todos los pertenecientes al grupo calificado por mi como estándar, cumplen esta característica sin duda. Pero obviamente es extensible a gente más variopinta. Y todos ellos tienen muy claro, y desde muy pronto además, que quieren tener pareja “de las de toda la vida” e hijos.
Revisad un momento en vuestro fuero interno, pues es algo que se sabe o no a ciencia cierta: quiero casarme y tener hijos, o no quiero casarme ni tener hijos. Todo el mundo lo tiene bastante claro, a priori. Puede haber gente que piense que no ha llegado su momento todavía, pero que sabe que llegará. Debido a este objetivo básico en la vida de ciertas personas, se realiza una búsqueda concreta de la pareja: una persona que tenga estos mismos objetivos vitales, y que además, cumpla nuestras expectativas: será buen/a espos@/compañero@ y buen/a padre/madre. Son objetivos muy loables, y lo más importante: son objetivos a largo plazo. Sobre todo lo de tener hijos, pues un matrimonio o relación seria puede tardar un segundo en romperse. Ni más ni menos. Todos lo sabemos, algun@s mejor que otr@s, pero lo sabemos.
Que ocurre cuando no se tienen esos objetivos en concreto? Pues creo que pasa lo mismo que me pasa a mi: que no se tienen objetivos vitales a largo plazo. Tener como objetivo encontrar un buen trabajo o hacer una buena carrera laboral no cuenta: casi siempre es compatible (sobre todo en los hombres). La búsqueda de la felicidad tampoco cuenta: también es compatible, y casi siempre común a todas las personas. Así que me queda la sensación de que si no quieres tener hijos (de manera consciente y buscada), no existe alternativa real en cuanto a planes a largo plazo. Esa es la impresión que me queda al analizarme a mi mismo, y al observar a la gente que no está nada convencida con el tema de tener descendencia. Es como que si no deseas tener hijos, vas a estar “perdido” de por vida. Eso no quiere decir que la gente que tenga hijos no lo esté, pero como ocupan el 150% de tu tiempo, pues parte de tus movidas existenciales desaparecen: no tienes tiempo para ocuparte de ellas. Como os digo, es una sensación extraña (kind of sad, maybe), así que si pensáis que estoy equivocado, y sí se pueden tener objetivos a largo plazo, os pido que me deis vuestra opinión. Y repito: hablo siempre desde el punto de vista vital: no vale tener como objetivo pasarse el tetris, que nunca se acaba, o leerse el Ulyses de Joyce, que también es algo que nunca se acaba…

Hace no mucho, decidí dejar de escribir de las relaciones de pareja, debido a una petición indirecta de una persona. Como todo evoluciona, los deseos cambian, y las personas también lo hacemos, he decidido retomar el asunto. Como siempre, no hablo de “mi relación de pareja”, sino de las relaciones de pareja en sí, aunque por supuesto, desde mi punto de vista. Si me leéis con cierta atención, o si habéis tenido la desgracia de sufrirme en persona, sabréis que tengo la idea (un poco nefasta) de que las relaciones de pareja a largo plazo no existen. Siempre desde el punto de vista de mi generación (25-35 años más o menos), pues la generación de nuestros padres es muy distinta, por mil razones que seguramente apreciaréis vosotr@s mism@s, así que no las citaré. Y bueno, en cuanto a las generaciones que vienen empujando por detrás, ni me atrevo valorarlas o a intentar “estudiarlas”. Se me escapa. Así que me centraré en mi generación. O sea, la vuestra.
Ya conté el porqué no creo que las relaciones de pareja de nuestras generaciones sean para toda la vida ( 1 y 2 ). A todo lo anteriormente expuesto, le añadiría algo muy importante, que llevo pensando unos cuantos días, y que posiblemente sí pueda extenderse al resto de generaciones, y es que, como en todo contrato social, se ceden parte de los derechos y libertades individuales por el bien común. Esta es la base de nuestra sociedad en general, y es aplicable a una relación de pareja, que no deja de ser una sociedad de dos personas (y a veces de 3 o más personas!!). Hablo en una situación idílica, en la que no existe una parte dominante ni otra dominada (aunque muy rara vez se da el caso), y ambos dos son felices y comen perdices. Incluso en esos casos, creo que se cede casi constantemente: hoy vemos esta peli que me gusta a mi, mañana vemos la que te gusta a ti, hoy hacemos esta posturita que tanto me pone a mi, mañana hacemos la otra que tanto te pone a ti. Nada que no sepáis, amig@s. Se supone qué, esa cesión o anulación (parcial) de la voluntad se hace con gusto, pues es la persona a la que quieres, es mejor dar que recibir, bla bla bla… Hasta aquí tod@s de acuerdo.
A donde quiero llegar? A que, según mi opinión, el ser humano tiene que saciar unas necesidades individuales, además de las sociales (considerando la pareja como una relación social estrictamente). Siempre se necesita alimentar el espíritu de una manera individual, y cada persona necesita unas cosas muy concretas. O puede que sea una persona tan parecida a ti que os satisfagáis mutuamente sin necesidad de espacios individuales (eso existe??). O puede que ambos seáis conscientes de esto, y que compartáis solo parte de vuestro tiempo, dejando el resto para la “alimentación individual” (esto existe??). Me imagino que el secreto estará en encontrar a una persona con la que la cantidad de “cesiones” sean las menos posibles, y apenas seas consciente de las mismas. Pero igualmente, la gente cambia, evoluciona, e incluso involuciona. Mantener el mismo ritmo dos personas durante mucho tiempo es muy complicado, y por eso creo que acaban llegando las frustraciones o desencuentros (insatisfacción!! ;). O los desencuentros tras x años de convivencia. O guarever. Como siempre, a todos los defensores del amor eterno y mierdas así, os digo que como nadie de vosotros lleva con su pareja más de 10/15 años (como muchisisisisisimo!), así que dentro de las peores previsiones, os queda la mitad de vuestra vida por delante. No cantéis victoria tan pronto. Tan sólo disfrutad del momento :)

Amigos, amigas, gentes de bien y de mal: hoy me pongo transcendental. Ya habéis leído por aquí mi opinión al respecto de los tiempos actuales, donde reina la crispación, el malestar, la angustia vital, y el descontento generalizado. A todo esto, hay que buscarle una causa, o quizá una consecuencia, no estoy seguro. Y es el miedo generalizado que nos invade.
El otro día, paseando por el centro, me fijé en varias personas que andaban por la calle, y tenían una cara de pavor increíble. Y me dí cuenta que ya había visto esa cara en multitud de ocasiones. En algún trabajo, en la calle, en el metro, en la facultad… La gente tiene miedo en general. Y me pregunto: miedo… a qué? Y lo más importante (o no): miedo… porqué? Creo que tenemos miedo generalizado a infinidad de cosas. Miedo a perder el trabajo, lo que nos convierte en sumisos ante nuestro superiores.. Miedo a la muerte y/o las enfermedades, lo que nos convierte en sumisos ante los médicos/medicamentos en general, y las campañas mediáticas en particular… Miedo a estar solos, lo que nos convierte en sumisos ante nuestro grupo de amig@s, novi@s, guarever… Miedo al rechazo social, lo que nos convierte en sumisos ante las modas, estéticas el gregarismo, el borreguismo… y la vez, miedo a caer en la vulgaridad, lo que nos convierte en sumisos ante modas minoritarias, “coolismos”, necesidades de destacar en lo que sea… Y muchas más cosas que se me quedan en el tintero. Por supuesto, esos miedos generalizados se convierten en cosas más concretas, cuando pasamos de hablar de la sociedad a hablar de los individuos. Yo puedo tener miedo a que venga una ola de racismo descontrolada (y brutaaaaal ;) por ser mulato, a pesar de ser “de la terreta”. Y puede que tú tengas miedo a perder el trabajo porque tu sector laboral, o tu preparación específica es una mierda. Y puede que el otro tenga miedo a que le deje su novia, porque se ha portado mal con ella, o porque ella está cansada. Y puede que la otra tenga miedo a verse gorda, porque así no conseguirá al príncipe azul con el que sueña desde los 12 años…
Y porqué tenemos miedo? El porqué racional me imagino que será todo lo que he indicado anteriormente. Queremos trabajar para tener seguridad económica y comprarnos caprichos. Queremos vivir porque la muerte, hasta que no se demuestre lo contrario, es el fin de todo. Queremos sentirnos parte de la sociedad, porque el rechazo social acaba en soledad, y esta puede ser muy dolorosa. El porqué irracional, o mejor dicho, el origen irracional de este miedo es precisamente la propia sociedad, o los mecanismos de estrés y control generalizado que nos afectan: los medios, la tele, los gobiernos, la presión social, etc. Llevo unos días discutiendo con varios grupos de personas sobre el amongolamiento y pasotismo generalizado de la sociedad ante las grandes mentiras de la sociedad, o mejor dicho, ante las cosas más nefastas de la sociedad. Y todos, más o menos coinciden en que no está tan mal, que no vivimos tan mal, que hay otros que están peor, y cosas así. Esas respuestas están provocadas por el miedo a cualquier cambio, pues es cierto que el cambio puede ser a peor. Es obvio que estamos mejor que muchísimos, pero eso no quiere niega que las bases de nuestra sociedad (occidental y capitalista) están muy jodidas. Y esas bases, tan solo se pueden cambiar mediante revoluciones. Y toda revolución, da miedo. Da igual que la revolución te beneficie o no: a priori, acojona que te cagas. Así que nada, mientras todos tengamos miedo, no haremos nada para derribar aquello que nos provoca el miedo. Paradoja y obviedad, todo reunido en una sola frase.
Nota: como siempre, esto último de las revoluciones y el amongolamiento social puede no haber quedado muy claro, y puede que algún día lo intente explicar/expresar de manera más detallada. De momento, es lo que hay. Manténgase a la espera mientras realizamos las gestiones oportunas…

Disclaimer Inicial: Este post es medio ciencia ficción, medio preocupación real, medio broma, medio “me lo tomo super mega en serio”. Tú tómalo como quieras.
Amigos, amigas, gente de bien y de mal, los que me conocéis físicamente, y habéis hablado conmigo, sabréis que soy relativamente defensor de teorías conspiranóicas, cosas chungas, místicas, increíbles, o directamente estúpidas. Dicho esto, todos sabréis que “se supone” que en el 2012 se acaba el mundo y tal (como si no se hubiera acabado veces ya…), pues lo dijo Nostradamus, los mayas, diversas religiones y su puta madre. Es algo que no me creo, vamos, pero que leído desde un punto de vista más profundo o mejor analizado, lo que parece que ocurrirá es que cambiará cierto “ciclo”, y que dada la magnitud del cambio, podría considerarse el fin del mundo… conocido. No voy a contaros las diversas teorías que circulan, pues no es mi labor, pero sí os diré que, según he leído, el cambio está en marcha, y se se basa en el comportamiento de nuestro astro rey, el Sol. Está demostrado y registrado que el sol se encuentra en una fase de gran agitación, en forma de explosiones solares. Dicho comportamiento explosivo se acabará precisamente en el final del año 2012, como predijeron los payos listos esos.
Según leí el otro día en el blog de mi gurú conspiranóico de cabecera (va a llegarrrr!!), estas explosiones están afectando seriamente a nuestro estado de ánimo. Si lo pensamos bien, es algo no tan descabellado, pues si la luna afecta a nuestro estado, no menos debería afectar el sol que produce mucha más energía. Según decía el pájaro este, ha constatado que se despierta casi todas las noches, casi siempre a la misma hora, si saber muy bien porqué. A mi me pasa lo mismo. Y además, según he estado investigando en mi círculo más cercano, le está pasando a muchísima más gente. Y además, también es cierto qué, como dice él, la gente está mucho más alterada de lo normal, se enfada más, se irrita más, contesta peor, etc, etc. Algunos dirán que es por la crisis, otros dirán porque en este país se folla menos de lo que se debiera, y otros creeremos en las explosiones solares. Pero es así: la gente va de cráneo [wink]
No sé si vosotros tenéis problemas de sueño en las últimas semanas, además de una irritación, que se convierte en un malestar generalizado, sin saber muy bien porqué. Si es así, relax, respirad hondo, pues aún nos queda una temporada larga de irritación. La mejor receta para ello, es ser consciente de que no es culpa vuestra esa irritación, ni tampoco la irritación de tu pareja si te habla mal, ni de tu jefe si va a hundir su empresa (y a ti con ella) , ni del capull@ que se salta el semáforo y encima te pita. Es culpa del sol! Avisados estáis. Alegraos pensando que ya queda menos para el final. Ya veremos qué pasa después de ese final.

Desde hace unos meses, me asalta una idea por la cabeza. Más que una idea, una realidad: somos iguales que nuestros padres. Iguales? Realmente, no somos iguales, pero existen muchas cosas que hemos tomado de ellos sin darnos cuenta, y puede que nos acompañen toda la vida, para bien o para mal. Es algo que siempre se ha dicho, y el saber popular así lo refleja: “de tal palo, tal astilla“, “de padres barriles, hijos botijos” y demás cosas que hemos oído tantas veces. Aún así, no deja de sorprenderme cuando lo detecto en mis propias carnes trémulas.
En mi caso concreto, me estoy dando cuenta de que cada vez repito más patrones de mis padres (no me refiero a lo de la linternica ;). Tanto buenos como malos. Tanto de padre como de mi madre. Tanto en cosas importantes como en cosas triviales. Y me da rabia! No es que no me gusten mis padres, o algo así, pero me da rabia pensar que estoy tan condicionado en algunos aspectos. Según la psicología, existe una etapa en nuestra vida que se llama “matar al padre”. Cuando somos pequeños, nuestros padres son la principal fuente de verdad, de información, de seguridad, de sustento. Son un pilar básico, y todo lo que hacen y dicen, lo aceptas (con mayor o menor agrado), pero casi nunca dudas de lo que dicen. Con la llegada de la adolescencia, nos damos cuenta de que no son dioses, sino personas, y por tanto se equivocan como cualquier otra persona, y es cuando, simbólicamente (aunque no todos), nos convertimos en parricidas, y nos revelamos contra la autoridad que manifiestan. Es cuando empezamos a darnos cuenta de sus errores, y nos repetimos internamente, que no seremos igual que ellos cuando seamos mayores, o seamos padres o guarever. Pero luego, cuando acaba esa fase de rebeldía, silenciosamente adoptamos nuevamente sus patrones, aciertos y errores. Casi siempre de manera inconsciente, pero lo hacemos. Es como un pequeño “virus” que va tomando forma despacito, hasta que empieza a mostrar sus síntomas.
A donde quiero llegar con esto? Pues a que es una putada. Molaría ser más libre, sin estar tan influenciado por esas figuras paternas y maternas, independientemente de que lo hagan bien o mal, que sean buenas o malas personas, que sean cariñosas o severas. Nos enseñan a ser independientes (al menos a mi sí me lo enseñaron. O lo aprendí yo solo, no estoy seguro), pero no nos dicen algo así como: “mira, chaval, da igual lo que pienses ahora. Disfrútalo o haz lo que quieras, pero cuando tengas 25/35/45 años, acabarás siendo igual que yo en esto, y aquello. Así es como funciona la vida“. Sería todo más fácil, no creéis? Sin dar detalles, diré que mi etapa de rebeldía, de matar a mis padres, hace bastante tiempo que acabó, y ahora mi relación familiar es muy buena. Pero ya podrían haber avisado. Me hubiera despreocupado, y ahora les echaría la culpa a ellos de mogollón de cosas (o se las agradecería), al igual que le echamos la culpa a la tele, a la sociedad, a nuestros jefes, a los políticos, o al horóscopo…

Como ya sabréis los lectores de este (no siempre) humilde blog, me preocupan mucho las relaciones sociales, no las mías propias, que también, sino las generales, por lo que este tema me da para muchas reflexiones internas. Lo que me obsesiona un poco, es que cada vez encuentro a más gente insociable, o que prescinde de las relaciones. Por decisión propia, o porque el mundo les ha hecho así.
Si pensamos en seres insociables, muchas veces apuntaremos a los (mal llamados) freaks, creyendo que viven apartados de la sociedad y no creo que sea cierto. Los freaks están apartados de la sociedad mayoritaria, pero gracias a las nuevas tecnologías, esta gente amante de los muñequitos de star wars y las figuritas de vidrio soplado [wink], se han dado cuenta de que no están solos. Son muchos y tienen aficiones comunes entre sí, así que como es lógico, han acabado por reunirse entre ellos para debatir si la fuerza de los Jedis es más poderosa que el anillo único de poder de Frodo. Y se lo pasan en grande! Si luego el mundo les mira mal por ser raros o distintos, da igual: tienen una comunidad que les respalda y donde se sienten integrados.
Mi opinión es que los verdaderos autistas, los insociables son personas teóricamente normales, que trabajan y visten como tú, que salen por ahí como tú, que tienen pareja como tú, pero que por dentro no son capaces de conectar plenamente con la inmensa mayoría de personas. Se aburren de los demás con mucha facilidad, aunque tienen herramientas suficientes como para que parezca que les interesa lo que dices; tienen pensamientos e ideas completamente contrarias a lo “establecido” que no suelen decir así como así, por miedo a recibir una cara de estupefacción por respuesta. Esto puede traer insatisfacciones o no. Hay gente que lo lleva bien y puede prescindir de la mayoría de relaciones, y otros que lo llevan peor, y hacen esfuerzos inmensos en “parecer” más normales. La única característica en común entre todos ellos, es que si consiguen conectar con alguien, sea quien sea, se crea un vínculo especial, muy difícil de romper por más que pase el tiempo o aumente la distancia. Como decía el otro día por ahí, pensé en hacer una especie de reunión de asociales anónimos o algo así, pero acabé pensando que incluso en esa reunión, la gente asocial acabaría igualmente por sentirse desplazada, un poco fuera de sitio. Totally useless, vamos.
Pues eso, que seáis conscientes de que hay un montón de autistas camuflados por el mundo. Son cautelosos, sigilosos, disimulados, se mezclan entre vosotros… pero no son como vosotros. Ahora tú, que eres sociable, hazles un favor: ayúdalos!! Como decía Franco, ponga un autista en su vida…

Ya hablé hace tiempo de ciertas particularidades de los negros, raza a la que pertenezco a partes iguales, junto con la blanca. Miento, a partes iguales no. Según me interese haré una defensa de mi negritud, o de mi blanquitud. Es lo que tiene estar a medio camino de ambas. Pues bien, como decía en otra entrada, los negros era muy de saludarse entre ellos. Contaba que se saludaban solo por ser negros, pues la distancia y diferencias entre un negro de Mauritania y uno de Sudáfrica son abismales. El único factor común es el color de piel. Que racistas, vamos (ahora soy blanco).
A mi me saludaban casi todos hace unos cuantos años, debido a que no habían casi negros por la calle, y me imagino que sentirían algún tipo de sensación que un apátrida como yo no alcanza a entender. Me limitaba a mover la cabeza ligeramente, en señal de respeto, y seguía por mi camino. Ahora, la (in)migración ha hecho que hayan mogollón de negros por nuestras calles, y claro, como raza inteligente que somos (ahora soy negro), hemos pensado que si tenemos que saludar a todos, pues como que no haríamos nada más. Y claro, uno tiene que trabajar, o dormir, o traficar, o guarever. Así que la evolución del saludo negrístico se ha estratificado de manera sorprendente por eso de economizar, y ahora mismo, sólo me saludan los negros por la calle… que tienen rastas como yo. Es increíble, pero es cierto. Además, lo que antes me era un saludo con un simple movimiento de cabeza, ahora se ha convertido en un saludo llamándome rasta a grito pelado por la calle, y hacen aspavientos con los brazos. Muy pseudo gansta tipo bronx, oye. Yo como persona educada que soy (ahora soy mulato), tiendo a devolver el saludo cortésmente. Eso sí, sin hacer aspavientos amenazantes de negrata del Bronx, ni ir fumando petas por la calle. Uno es rasta, pero con estilo.
Así que, seguiré observando con interés la evolución de las relaciones sociales de mi raza (ahora soy negro), pues no quiero quedarme atrás en los cambios que acontecen. No sé si la estratificación del saludo seguirá. Igual de aquí nada, solo me saludan los rastas de metro ochenta con pendientes en la ceja. Os mantendré informados.

Llevo unos días ultra rancio. No voy a dar ningún tipo de detalles al respecto de mi rancismo, pero bueno, así me siento. El caso es que cuando estamos enfadados, ariscos, rancios, estresados, o guarever, tendemos a pagarlo con la gente. Cada uno tenemos un blanco de nuestras iras, alguien (o algo) con lo que descargarte cuando estás enfadado con el mundo. Lo lógico sería enfadarnos o descargarnos con la persona causante de nuestros problemas, y si somos nosotros, pues nada, jodernos y punto. Pero no somos tan listos, y acabamos pagándolo con alguien.
El otro día presencié en una persona de mi familia como se descargaba con otra. Como siempre, no daré detalles, pero me pareció curioso. Y me puse a reflexionar sobre mi propio comportamiento, por si era capaz de reconocer quien es mi “sitio de descargas” favorito. Y lo he descubierto: son los clientes de mi empresa. Trabajo en una empresa del sector tecnológico, dando soporte técnico a los clientes, y la gran mayoría de ellos son realmente torpes. Por lo general los suelo tratar con amabilidad, pero si tengo un día rancio y alguno se me cruza, lo pago con ellos. Siempre con sutileza, pero con un punto de crueldad.
Una de las respuestas más habituales que nos indican cuando les damos alguna instrucción es la siguiente: “eso es muy técnico“. Cuando dice “eso”, se refiere a “leer un tutorial con capturas de pantalla”. No me jodas, patxi. Otra de las respuestas más habituales es “es que yo no sé de ordenadores“. La semana pasada, sin ir más lejos, le contesté a un cliente que no se trataba de “saber de ordenadores“, sino de “saber leer y entender lo que se lee“. Y me he quedado tan a gusto. Que bien me sientan este tipo de descargas en días rancios como hoy.
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